El líder de Defensores de la Patria puso los hechos en conocimiento de las autoridades colombianas y de la Embajada de los Estados Unidos. El candidato vinculó esta amenaza al reciente doble asesinato en el Meta y a la captura de un falso miembro de seguridad que hacía inteligencia en Envigado, advirtiendo de manera contundente: «No nací el día que repartieron el miedo; la campaña sigue».
El candidato presidencial Abelardo De La Espriella, líder del movimiento ciudadano Defensores de la Patria, denunció públicamente este domingo la existencia de un plan para atentar contra su vida. Según información recibida de fuentes que el candidato describió como de alta credibilidad, se habría contratado un equipo de francotiradores con el propósito de ejecutarlo. Los hechos fueron puestos en conocimiento de las autoridades colombianas y de la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá.
“Tomaré todas las medidas necesarias para que no me asesinen”, afirmó De La Espriella, con la claridad de quien asume su responsabilidad con la patria y con su familia por encima de cualquier otra consideración.
Esta denuncia no llega sola. Llega acompañada de hechos concretos que el movimiento ciudadano Defensores de la Patria ha venido documentando con rigor y que conforman un patrón de violencia política que no puede seguir siendo minimizado.
El viernes pasado fueron asesinados Roger Mauricio Devia y Fabián Cardona, dos integrantes de nuestra campaña en el Meta, interceptados por hombres encapuchados en motocicletas cuando regresaban de recoger material publicitario para distribuir en las veredas del Alto Ariari. Según fuentes de inteligencia que contactaron al candidato, esos crímenes habrían sido ordenados deliberadamente como un mensaje, buscando además que De La Espriella se desplazara a la zona para atentar allí contra su vida. El candidato no cayó en esa trampa.
A esto se suma un hecho igualmente grave: el jueves pasado fue capturado un hombre que se hacía pasar como miembro del esquema de seguridad del candidato sin serlo. En poder de esa persona se encontraron material publicitario de la campaña, binoculares y, en su celular, videos del montaje del escenario donde horas después estaría De La Espriella en tarima en Envigado. Ese individuo fue liberado sin que se adelantara investigación alguna.
Durante el fin de semana, coordinadores de la campaña en al menos tres departamentos del país recibieron amenazas directas, todas debidamente denunciadas ante las autoridades. En Antioquia, grupos no identificados obligaron bajo intimidación a retirar publicidad de nuestra campaña en los municipios de Pueblorrico, Salgar, Betulia y veredas de Andes. En días anteriores, desde el número celular 3012623654 se enviaron amenazas de muerte con nombres, direcciones exactas y lenguaje propio de estructuras criminales contra integrantes de nuestro equipo y sus familias.
Las autoridades colombianas han recibido todas estas denuncias. Hasta hoy, los resultados son insuficientes frente a la gravedad de lo que está ocurriendo.
El movimiento ciudadano Defensores de la Patria exige a la Fiscalía General de la Nación, a la Policía Nacional y a todas las autoridades del Estado colombiano que actúen con la urgencia y la contundencia que estos hechos exigen. No puede llegar el 31 de mayo con un candidato presidencial bajo amenaza de muerte documentada, dos integrantes de campaña asesinados sin capturados y un hombre que hacía inteligencia sobre los movimientos del candidato suelto sin investigación.
Así mismo, ratificamos nuestro llamado a la comunidad internacional, a los organismos de observación electoral y a los gobiernos que están siguiendo este proceso para que extremen su vigilancia sobre lo que ocurre en Colombia en estos trece días que faltan para la primera vuelta.
De La Espriella lo dijo con precisión: no nació el día que repartieron el miedo, pero tampoco el día que repartieron las trampas. Seguirá en campaña. Seguirá llegando a los territorios. Y seguirá respondiendo, como siempre, ante Dios y ante el pueblo colombiano soberano. La Patria Milagro no se detiene.
