La renovación de la presidencia de la Asociación de Juntas de Acción Comunal (Asocomunal) de Cereté, proceso que se lleva a cabo cada cuatro años, ha vuelto a dejar al descubierto una marcada fractura en el movimiento comunal del municipio. Lo que en el pasado se mostraba como un gremio unificado, hoy atraviesa por una confrontación interna entre las facciones que respaldan la continuidad de la actual presidenta, Mirtha Algarín, y los sectores que exigen un relevo generacional y de liderazgo.
De acuerdo con dirigentes locales, la organización se encuentra dividida en dos bloques irreconciliables. Por un lado, el sector oficialista defiende la gestión de la actual presidenta y promueve su reelección; por el otro, la oposición cuestiona su permanencia tras señalar que el poder se ha perpetuado en un solo grupo, lo que a su juicio ha impedido el surgimiento de nuevos liderazgos.
Los sectores críticos advierten que la actual administración ha deteriorado la confianza entre los líderes comunitarios, por lo que consideran urgente que Asocomunal recupere la transparencia e institucionalidad frente a las distintas juntas del municipio.
Sin embargo, desplazar a la actual directiva no será una tarea sencilla para la oposición. Algarín cuenta con un sólido esquema de apoyos y contactos dentro del mapa político local que podrían inclinar la balanza a su favor en la jornada electoral. De igual forma, diversos voceros señalan la existencia de presuntas alianzas con controvertidos actores políticos del departamento de Córdoba, aunque estas aseveraciones no han sido confirmadas de forma oficial.
A la par del debate público, en la sombra se adelantan reuniones estratégicas y negociaciones discretas entre los diferentes bandos. El trasfondo del pulso va más allá de un cargo representativo: quien asuma la presidencia de Asocomunal tendrá bajo su mando la vocería de decenas de juntas de acción comunal y, en consecuencia, una importante cuota de influencia en la dinámica política de Cereté.
La disputa por la dirección de la asociación apenas comienza. Las bases comunales tendrán la última palabra para decidir si mantienen el rumbo bajo la actual administración o si apuestan por una renovación encaminada a fortalecer la democracia interna y la participación ciudadana.