En un acto cargado de simbolismo para la democracia colombiana, el Ministro de Defensa, Pedro Sánchez, marcó un hito personal y profesional este domingo. A sus 53 años, el alto funcionario se acercó a las urnas del colegio Calasanz, en el barrio La Esmeralda, para depositar su voto por primera vez en su vida.
Lo que para millones de colombianos es un trámite habitual, para Sánchez representó el fin de una restricción de más de tres décadas impuesta por su carrera en las filas oficiales. Al haber dedicado su vida al servicio activo, el hoy ministro nunca había podido participar en una contienda electoral debido al estricto mandato constitucional que rige a la Fuerza Pública.
El peso del Artículo 219
La historia de este «votante primerizo» de 53 años se explica en la naturaleza no deliberante de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. Según el Artículo 219 de la Constitución Política, los miembros en servicio activo tienen prohibido el ejercicio del sufragio y la intervención en debates políticos, una medida diseñada para blindar la neutralidad de las instituciones armadas frente a las disputas partidistas.
«Durante más de 30 años protegí el derecho al voto de los demás; hoy, desde la vida civil, ejerzo el mío con el mismo orgullo», se leyó en el ambiente tras su salida del cubículo.
El ejercicio del voto por parte del jefe de la cartera de Defensa no solo cierra un ciclo personal, sino que refuerza el mensaje de transición democrática. Al pasar del mando militar a un cargo de libre nombramiento y remoción en el Ejecutivo, Sánchez recuperó plenamente sus derechos políticos, convirtiéndose en el protagonista de una de las postales más significativas de esta jornada electoral.
Su participación en el colegio Calasanz fue custodiada por los mismos uniformados que él hoy dirige, recordándoles que la democracia que ellos protegen es la misma que permite a los ciudadanos y a los veteranos decidir el rumbo del país a través de las urnas.
