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Afectados por la boca Nueva Colombia, anuncian bloqueo en la vía Lorica-Montería.

Los damnificados por el desbordamiento de la boca Nueva Colombia, en el río Sinú, no quieren que la próxima temporada de lluvias “se los coja con los pantalones abajo”. Por eso, anunciaron un bloqueo de la vía Lorica-Montería, por el incumplimiento de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo y Desastres (UNGRD) de reforzar los trabajos de la estructura de madera con costales construida en la pasada creciente de febrero, que afectó a sectores del Bajo Sinú.

Los anteriores trabajos quedaron bastante debilitados debido a que la fuerte corriente se llevó parte del tablestacado y los costales que habían sido colocados por los morados de la región en el mencionado lugar.

Franklin Hernánez Genes, uno de los dirigentes del corregimiento Palo de Agua, dijo que tomaron la decisión porque la temporada de sequía está finalizando y ya llega el mes de abril donde pueden empezar las lluvias con el denominado fenómeno de La Niña. El bloqueo lo estarán realizando el lunes 30 de marzo.

Si eso ocurre, lo más probable es que el río Sinú suba de nivel y entren en peligro más de 200 puntos críticos que se hallan a lo largo de las riberas del caudal, entre los municipios de Montería, Cerete, San Pelayo, Lorica y San Bernardo del Viento.

Uno de esos puntos erosivos es la boca Nueva Colombia, ubicada en la finca que lleva ese mismo nombre en el corregimiento Cotocá Arriba, municipio de Lorica, en la margen izquierda del río Sinú. En la pasada creciente del cauce, estuvieron trabajando, en forma artesanal, más de 200 hombres de los alrededores de ese sector.

Los trabajos consistieron en tablestacados (dos líneas de un metro o más de ancho de madera que van paralelas al río). Dentro de esa especie de cercado, cuya altura es de unos tres metros, arrojan costales llenos de tierra, para poder contener las aguas.

En el mes de febrero que hubo el desbordamiento, no solo anegó a Cotocá Arriba (que queda a un kilómetro aguas abajo), sino a Palo de Agua, Nariño, El Playón, Cotocá Abajo y parte de Castilleral.

Esas zonas están dedicadas a la agricultura y la pequeña ganadería. Por eso, hubo pérdidas de cultivos de plátanos, hortalizas, animales, pastos y varias represas con cría de peces que se desbordaron debido a la creciente.

Como dice el adagio de que “en abril aguas mil”, los pobladores de las mencionadas localidades temen que se venga de nuevo la arremetida de las aguas y sean inundados otra vez si no se ha hecho un buen reforzamiento de la citada estructura en la boca Nueva Colombia.

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