Lo de Jairo Torres no es ruido: es gestión.
Siempre que hay elección en Unicórdoba, el blanco es el mismo: Jairo Torres Oviedo.
Lo han investigado, denunciado y expuesto en redes como a ningún otro funcionario de este departamento. En los estrados judiciales y órganos de control los resultados siempre lo favorecen una y otra vez.
En el pasado le anularon una elección, y antes de que sus enemigos —viudos del poder— terminaran el brindis, ya estaba de nuevo en campaña. Y les volvió a ganar.
Hoy, con la elección del representante de los egresados ante el Consejo Superior a la vista, regresan los dardos y ataques infundados. No es casualidad: el desespero crece en la misma proporción en que crecen los buenos resultados en la Universidad.
Torres Oviedo no contesta ataques con señalamientos ni con jaurías digitales. Contesta con hechos. Y eso, para algunos, resulta más insoportable que cualquier denuncia.
