Una de las peores tragedias ferroviarias de la historia reciente en España se registró este miércoles 28 de octubre en las inmediaciones del municipio de Urda, provincia de Toledo, donde la colisión entre dos formaciones de alta velocidad dejó un saldo preliminar de al menos 30 personas fallecidas y decenas de heridos, varios de ellos en estado de gravedad.
El siniestro se produjo cuando un tren AVE, operado por la compañía estatal Renfe, impactó por alcance contra una unidad de la empresa privada Iryo que permanecía detenida sobre la vía por causas que aún son objeto de peritaje. La extrema violencia de la colisión provocó el descarrilamiento de múltiples vagones, algunos de los cuales terminaron volcados y desplazados por un terraplén aledaño.
Inmediatamente después del impacto, se activó un masivo dispositivo de emergencia que incluyó a brigadas de bomberos, personal sanitario, unidades de rescate y fuerzas de seguridad. Los equipos trabajan intensamente en la zona para evacuar a los sobrevivientes, trasladar a los lesionados a centros hospitalarios de la comunidad de Castilla-La Mancha y Madrid, y recuperar los cuerpos atrapados entre los entramados de metal.
Las autoridades ferroviarias y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) abrieron un expediente técnico para determinar las fallas en los sistemas de señalización o frenado que desencadenaron la colisión. Por su parte, los organismos de socorro advirtieron que la cifra de víctimas mortales podría incrementarse a medida que avancen las labores de remoción de escombros.
