A través de su cuenta en la red social X, el presidente de la República, Gustavo Petro, lanzó una contundente respuesta a la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen). El mandatario rechazó la solicitud del gremio de activar desde ya las plantas termoeléctricas para anticiparse al fenómeno de El Niño calificado por el Ejecutivo como un “superniño”, asegurando que dicha medida es, en realidad, «una petición para elevar tarifas» a los usuarios.
En su pronunciamiento, el jefe de Estado trazó una hoja de ruta alternativa centrada en la transición energética y la seguridad alimentaria, advirtiendo que, de ser necesario por la urgencia de la situación, no dudará en decretar una nueva Emergencia Económica.
El presidente defendió que la respuesta a la sequía y a la baja en los embalses no debe ser el encendido de las plantas térmicas (que funcionan con combustibles fósiles), sino una apuesta acelerada por las energías limpias.
“En épocas de sequía, la energía complementaria más eficiente y barata no son las termos sino la solar», afirmó Petro.
Para financiar y ejecutar esta transición en plena crisis, el mandatario propuso dos medidas clave:
Reforma tarifaria: Reveló que solicitó a las empresas generadoras privadas sumarse a la nueva fórmula de tarifas, un paso que, según detalló, ya se concertó con las empresas públicas.
Uso del Cargo por Confiabilidad: Petro planteó que los cerca de 50 billones de pesos acumulados en este fondo —pagado por los usuarios como un ahorro forzoso— deben ser utilizados en la emergencia para adquirir instalaciones de energía solar que complementen la generación hídrica.
Según las cifras del Gobierno, actualmente uno de cada cuatro usuarios en el país ya cuenta con energía solar, por lo que la meta inmediata será duplicar ese esfuerzo para superar el fenómeno climático a bajo costo. Para ello, instó al Ministro de Minas y Energía a iniciar un diálogo técnico y social con todas las empresas del sector eléctrico.
Para el mandatario, el impacto más crítico de un superniño no radica en el suministro eléctrico, sino en la disponibilidad de comida. Aunque destacó una reducción de siete puntos porcentuales en la inseguridad alimentaria del país, enfatizó que la coyuntura climática, sumada a las tensiones geopolíticas por la guerra en Medio Oriente, obliga a blindar la producción local a gran escala.
