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Beneficios de la descentralización

Por: Erasmo Zuleta Bechara
Gobernador del Departamento de Córdoba y presidente de la Federación Nacional de Departamentos (FND)

“Si no se puede medir, no se puede cambiar”, decía el célebre profesor de negocios Peter Drucker. Y el caso de la descentralización en Colombia no es la excepción. A pesar de la descentralización planteada en la Constitución del 91 y en las leyes que la implementaron, hoy, 34 años después, tenemos las mediciones suficientes para afirmar con contundencia que la descentralización necesita una transformación urgente.

La evidencia que soporta la urgencia del cambio es abundante. Basta con revisar la diferencia existente entre departamentos de la incidencia de la pobreza y su evolución para reconocer que se requiere una transformación real en los territorios. Por ejemplo, mientras en el año 2002 la incidencia de la pobreza monetaria en el departamento del Chocó fue de 67,6 % y la de Bogotá fue de 31,8 %, para el año 2023 la pobreza en Chocó fue de 67,7 % y en Bogotá fue de 23,7 %. Aunque en algunos departamentos la incidencia de la pobreza haya disminuido, la diferencia territorial es tan dramática que, si queremos mantener la estabilidad económica, social y política, es urgente un cambio que procure por un país más equitativo y con igualdad de oportunidades de desarrollo para todos.

Un panorama similar ocurre si se analiza el comportamiento del coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso y que da como resultado que Colombia es uno de los países más desiguales del mundo. No es un resultado para sentirnos orgullosos. Es ya un cambio a gritos el que exige la sociedad en los territorios, y agradecería que importantes exministros de Estado que se oponen a la reforma piensen en el país y en su integridad antes de mantener un statu quo de desigualdad perpetua.

Con este objetivo transformador de la descentralización, hoy se encuentra vigente el Acto Legislativo 3 de 2024, que modificó el monto de los recursos a transferir a los territorios del Sistema General de Participaciones (SGP), al pasar estos de un 26,8 % de los ingresos corrientes de la Nación en 2025 a un 39,5 % en el término de 12 años a partir de la reglamentación del acto legislativo.

El Centro de Valor Público de la Universidad EAFIT evaluó bajo diferentes escenarios el impacto que puede traer esta modificación en el SGP, y los resultados son prometedores. En primer lugar, mientras el crecimiento del PIB de Colombia se estimaría fuese en promedio un 3,05 % en el periodo de 12 años sin modificación del SGP, con la modificación propuesta el PIB crecería un 3,15 %, mientras que la tasa de desempleo sin modificación sería en promedio de un 9,2 % y con modificación sería de un 8,9 %. Esto, sumado a los mayores ingresos territoriales y autonomía local que se materializaría.

Mi invitación al Congreso de la República y a la ciudadanía es a apoyar la reglamentación del Acto Legislativo 3 de 2024 a través del proyecto de ley próximo a radicar. Es hora de cambiar la realidad de los territorios y de evaluar los resultados obtenidos con el sistema de transferencias del SGP actual y reconocer que un cambio es urgente por el bienestar de la ciudadanía y la paz e integridad de todo el territorio nacional. Al fin y al cabo, lo que se busca es que parte de los recursos que se pagan en las regiones, o por las actividades que se desarrollan en las regiones, regresen para ser invertidos.

Ya tenemos las mediciones suficientes para promover cambios, como decía Drucker.

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Congratulaciones Montería

Por: Jairo Torres Oviedo
Rector de la Universidad de Córdoba

La Ciudad de Montería cumplió 248 años como territorio con historia, cultura e identidad cultural. Ocasión para conmemorar el presente de Montería; una ciudad que, en medio de sus complejidades, nos llena de orgullo a quienes convivimos en ella. Momento oportuno para pensar el pasado y presente construido con esfuerzo y empuje de sus pobladores. Los retos y apuestas por continuar construyendo una ciudad capital que cierre brechas sociales con mayores niveles de inclusión, equidad y progreso social, donde la ocupación y preocupación sean el progreso social y humano. Nuestra ciudad tiene 248 años; construidos con esfuerzo y empuje de sus habitantes; con una posición geográfica privilegiada y un valle fértil bañado por un río que atraviesa esta acogedora ciudad; la que hemos venido integrando de manera sustentable para el desarrollo social y económico. Todo ello permite que nuestra villa soñada posea una localización estratégica, favoreciendo el crecimiento y proyección. Recordemos que Montería fue fundada en 1777 por Antonio De La Torre y Miranda, inició con un crecimiento lento, y sufrió un estancamiento a comienzos del siglo XX, incluso, cuando fue creado el departamento de Córdoba y convertida en ciudad capital. Es así como, en la década de los ochenta, la Ciudad empieza un incremento importante de su población al superar los 150.000 habitantes. Este ensanchamiento ocasionado por migraciones poblacionales de la zona rural, generado por la pobreza de la ruralidad agrícola y el conflicto armado en el sur de Córdoba; a lo que se sumaron las inundaciones del río Sinú en la cuenca media y baja, provocaron grandes desplazamientos. Esta complejidad social evidenció la incapacidad de respuesta de la institucionalidad territorial; precipitando un crecimiento espacial desordenado en la Ciudad; configurándose una ciudad céntrica y otra periférica; que no ha podido integrarse por falta de políticas públicas que garanticen derecho y generen justicia e inclusión social. Esto no quiere decir que se desconozcan sus avances en materia urbanística y de inversión social; aspectos que han sido importantes, pero aún insuficientes. El reto social y humano más importante de la Ciudad, para el presente y futuro, es su integración e inclusión social; para ello, necesitamos que la preocupación y ocupación del liderazgo político sea la dignidad humana y justicia social.

En la actualidad, la ciudad de Montería alberga 531.424 habitantes según el censo del Dane 2025, una pobreza multidimensional en zona urbana del 21.3 %; y en la zona rural del 53.3 %; además, un 18.69 % de NBI y 4.42 % de su población en la miseria; sin embargo, en la zona rural, estos indicadores se incrementan ostensiblemente, señalando un 45.93 % de necesidades básicas insatisfechas NBI y un 14.12 % en la miseria. Igualmente, más del 80 % de su población pertenece a los estratos 1, 2 y 3. Una tasa de desempleo del 9.8 % a diciembre de 2024, la tasa de informalidad de 61.4 %, indicadores de desarrollo humano que han venido interviniendo; pero requieren de políticas públicas progresivas y sostenibles. Estos aspectos han marcado el pasado y presente de la Ciudad; en este sentido, necesitamos un liderazgo inaugural que tenga presente estas realidades históricas padecidas de manera silenciosa e indiferentes; acumulando una deuda social que debe ser la prioridad en términos de Gobierno y políticas públicas en las próximas décadas.

Nuestra Villa Soñada, la llamada «Perla del Sinú», tiene un presente prometedor, de nosotros depende hacerlo posible; una ciudad donde quepamos todos con dignidad, vida buena y justa.

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Mensaje del Papa Francisco a los Jóvenes Universitarios

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

Del 1 al 6 de agosto del presente año, se realizó en Lisboa – Portugal: La jornada mundial de la juventud. Un encuentro del Papa Francisco con jóvenes de todo el mundo. Importante analizar el mensaje del Santo Padre a los jóvenes, en especial, a los universitarios en estos momentos de incertidumbres y angustias, donde debemos retomar el sentido de la escucha y la palabra. El Papa hace un llamado a los jóvenes a sentirse peregrinos; es decir, dejar de lado la rutina cotidiana, pararnos en el camino con el propósito de ir más allá de los confines y zona de confort; hacia un horizonte de verdadero sentido. En palabras de Francisco, todos estamos llamados a confrontarnos con grandes preguntas que no tienen respuestas simples e inmediata; en este sentido, es necesario superarse a sí mismo, ir más allá; misión que un universitario comprende muy bien, porque de esa manera nace la ciencia.

La invitación del Papa es que los jóvenes sean peregrinos, que caminen hacia una meta que permita salir del laberinto, el sin sentido donde no hay metas ni salidas. El Papa invita a los jóvenes a hacer de la desconfianza un arma para seguir adelante y no continuar dando vueltas. Francisco insiste en que, el buscar y arriesgar son dos verbos rectores del peregrino; estar insatisfecho con lo que hemos hecho y nos hace falta por hacer, se convierte en un buen antídoto contra la presunción de autosuficiencia y narcisismo. El Santo Padre insiste en la necesidad de mantener la memoria del futuro, no sustituir el camino por recorrer, por detenernos en cualquier oasis que representa un espejismo; que ha hecho cambiar el rostro humano por las pantallas de televisión, lo real por lo virtual, las preguntas que desgarran por las respuestas fáciles; lo fácil anestesia. ¡Jóvenes busquen y arriesguen! No estamos en tiempos de agonía, sino en un parto agudo y doloroso.

Por ello, los jóvenes deben ser los protagonistas de una nueva coreografía donde el centro sea la persona humana, sean coreógrafos de una danza de la vida. En palabras del Papa, la universidad no existe para preservarse como institución, sino para responder con valentía a los desafíos del presente y el futuro. La invitación del Papa a los jóvenes es ser valientes, sustituyendo los miedos por los sueños, no ser administradores del miedo sino emprendedores de sueños. Para el Papa es un desperdicio pensar una universidad comprometida en formar a las nuevas generaciones solo para perpetuar el actual sistema elitista y desigual del mundo, donde la educación superior es un privilegio para pocos. En consecuencia, si el conocimiento no es acogido con responsabilidad, se vuelve estéril.

Quien ha recibido una educación superior, no se esfuerza por restituir algo con aquello que ha sido beneficiado, en el fondo no ha comprendido lo que se le ha ofrecido. Es una invitación a la solidaridad fraterna, a salir de nuestras propias burbujas y seguridades para convertirnos en artesanos de la justicia y la belleza. Para el Papa el título académico no puede ser considerado como una ciencia para el bienestar personal, sino un mandato por construir una sociedad más justa, incluyente y desarrollada.

Termina el santo padre su mensaje, invitando a los jóvenes a ser protagonista del cambio, peregrinos del saber; a construir una generación de maestros en humanidad, compasión, esperanza, defendiendo la vida del planeta, la urgencia de hacernos cargos de la casa común; pero esto no se puede hacer sin una conversión del corazón y un cambio en la visión antropológica que está en la base de la economía y de la política. No conformarse con salidas paliativas o compromisos tibios y ambiguos; los términos medios representan una pequeña demora en el derrumbe.

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Francisco: el Papa que nos devolvió el rostro humano de la Iglesia

Por: Edgardo Miguel Espitia Cabrales.

Hoy, las campanas de Roma doblan por Francisco. No despedimos solo a un Papa; despedimos al hombre que le devolvió a la Iglesia su rostro más humano, más compasivo, más valiente.

Desde aquel primer «Buonasera» en 2013, supe que algo había cambiado. Francisco no vino a ocupar un trono, vino a servir. Su factor diferencial no fue solo su origen latinoamericano ni su sencillez, sino su forma de vivir el Evangelio con radical cercanía. Escuchó a las víctimas, denunció los abusos, se enfrentó al clericalismo y pidió una Iglesia que no se encierre, sino que salga al encuentro.

No temió hablar de lo que incomodaba. Puso en el centro a los olvidados, hizo espacio para quienes no encontraban lugar. Nos recordó que la fe no es solo doctrina, es compasión activa, es ternura que transforma.

Francisco también nos dejó una herencia profética: su defensa de la Tierra como casa común. Con «Laudato Si» nos hizo ver que cuidar del planeta es un acto de fe y de justicia. Nos habló de ecología integral, de la conexión entre el grito de los pobres y el grito de la Tierra. En un mundo que consume y descarta, él insistió en el valor de lo sencillo, lo sostenible, lo fraterno.

Y cómo olvidar su voz firme pero amorosa al hablar de los jóvenes y la familia. A los jóvenes les pedía que no se dejaran robar la esperanza, que hicieran lío, que se involucraran, que soñaran a lo grande. Los hizo sentir parte viva de la Iglesia, protagonistas del presente, no solo del futuro. Y con las familias fue claro: no hay modelo perfecto, pero sí hay amor verdadero. Nos enseñó que Dios habita en la mesa compartida, en los abrazos después de las heridas y en el perdón que vuelve a empezar.

Lo vimos orar solo bajo la lluvia en plena pandemia, abrazar migrantes, bendecir sin distinción, caminar con el pueblo hasta el último aliento. Su última bendición, débil pero luminosa, fue el acto final de una vida entregada.

Francisco fue el Papa que rompió moldes, que habló con el corazón, que se bajó del balcón para caminar con nosotros. Su legado nos compromete: no podemos volver atrás.

«Prefiero una Iglesia accidentada por salir, que enferma por encerrarse».
Gracias, Santo Padre. Usted nos enseñó que ser Iglesia es, ante todo, ser cercanos.

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Qué el miedo no gobierne, necesitamos seguridad y empatía

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

Siempre he entendido la seguridad ciudadana como un proceso esencial para proteger el orden democrático y garantizar una convivencia pacífica. Más que reducir el delito, debe ser una estrategia integral que mejore la calidad de vida, con acciones conjuntas entre Estado y comunidad, justicia eficaz y una educación basada en valores. Atender causas como la impunidad, el narcotráfico, los grupos armados ilegales, el tráfico de personas y las migraciones irregulares debe ser tarea de un Gobierno serio y empático, alejado de extremismos que solo alimenten la polarización y debiliten la esperanza colectiva.

La seguridad y la empatía deben ser los pilares fundamentales de cualquier gobierno que aspire a construir una nación próspera y equitativa. Más allá de las ideologías que los llevaron al poder, los gobernantes tienen la responsabilidad de atender las necesidades reales de sus ciudadanos, especialmente en tiempos donde el miedo y la violencia amenazan la tranquilidad de nuestras regiones.

En Colombia, la extorsión se ha convertido en un delito silencioso que golpea a miles de familias, comerciantes, campesinos y transportadores. Según el Consejo Gremial Nacional, durante 2024 se registraron 11.931 casos de extorsión, eso sin contar el alarmante sub registro no incluido en las estadísticas por el temor de la denuncia por parte de quienes se ven afectados con esta vil artimaña. La anterior cifra significa un aumento del 21% en comparación con el año anterior. Este incremento no solo atenta contra la seguridad, sino que también frena el desarrollo económico y siembra el miedo en nuestras comunidades.

La situación de los homicidios también es alarmante. A nivel nacional, se registraron 12.145 homicidios en 2024, una disminución del 1% respecto al año anterior. Sin embargo, en la región Caribe, departamentos como Atlántico y Magdalena han experimentado aumentos significativos. Atlántico cerró el año con 947 homicidios, un incremento del 23% en comparación con 2023, mientras que Santa Marta reportó 206 homicidios, manteniéndose entre las ciudades más violentas del mundo.

Es imperativo que las autoridades implementen soluciones reales y efectivas. No podemos conformarnos con discursos vacíos; Colombia necesita acciones firmes, articuladas y valientes para recuperar la confianza y devolver la paz a la ciudadanía. Esto requiere una coordinación estrecha entre el Gobierno Nacional, Ejército, Policía, Fiscalía y otras dependencias, para que, mediante labores de inteligencia, se desmantelen las estructuras delincuenciales responsables de estos actos.

El Gobierno Nacional, los alcaldes y gobernadores deben unir esfuerzos de manera pertinente, protegiendo a los ciudadanos y evitando su exposición al peligro. Es fundamental que se fortalezcan las capacidades de la fuerza pública y se garantice la seguridad de los uniformados y sus familias, trasladándolos a diferentes regiones del país cuando sea necesario para preservar su integridad.

La seguridad y la defensa de los más vulnerables frente a la extorsión, el secuestro y la imposibilidad de generar un impulso a la economía a través de sus emprendimientos son compromisos ineludibles. Un país es fuerte si sus ciudadanos son fuertes, y esto se logrará en la medida en que cuenten con un gobierno que los respalde y proteja.

Desde Propósito Colombia, continuamos alzando la voz frente a los desafíos que amenazan la tranquilidad de nuestro país. Creemos firmemente que un país sin miedo es posible si trabajamos en conjunto y sin diferencias de ningún tipo.

Es momento de actuar con determinación y empatía, construyendo un gobierno cercano a la gente, que entienda sus necesidades y trabaje de la mano con la comunidad para erradicar la extorsión y devolver la seguridad a nuestros territorios. Solo así podremos avanzar hacia una Colombia más justa y en paz.

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Decreto 0391 de Formalización Laboral en las I.E.S. Públicas

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Recientemente, el Ministerio de Educación Nacional sancionó el Decreto número 0391 de 2025; a través del cual, establece los elementos mínimos para el diseño e implementación de los planes de formalización laboral en las instituciones de educación superior estatales. Es importante precisar que el espíritu del decreto en mención, consiste en que las instituciones de educación superior públicas del país construyan los planes de formalización laboral, acorde con las necesidades y requerimientos que existan; o sea, construir estos planes para cuantificar sus costos financieros, que deberán ser asumidos por el Gobierno nacional. Frente al mencionado decreto, desde el Sistema Universitario Estatal SUE, expresamos la posición y observaciones nuestras: El SUE planteó desde el año 2012 un cambio en el porcentaje de los tipos de vinculación de docentes y administrativos; por consiguiente, propuso como meta, que la composición de las plantas docentes alcance el 70 %, 10% ocasional y 20% cátedra; en cuanto a la estructura administrativa planteó la necesidad de contar con personal de planta y, bajo una relación óptima de funcionarios frente al número de estudiantes. Actualmente, la estructura de planta docente está compuesta por 31,3 % planta, 27,1 % ocasionales y 41,6 % cátedra; en este sentido, alcanzar la meta del 70 % de profesores de planta tiene un costo aproximado de 2,9 billones de pesos adicionales a la base presupuestal. Recordemos que, la transferencia de la Nación a las Universidades Públicas establecida en el Artículo 86 de la Ley 30 de 1992, no contempló recursos adicionales para atender el crecimiento de las Universidades.

Por ello, la principal observación efectuada por el SUE, alrededor del Decreto 0391; aunque comparte el propósito de fortalecer la planta docente y administrativa de las universidades públicas; aquí, es necesario indicar que, carece de fundamento legal y presupuestal, en atención a lo señalado en el literal a) del Artículo 2.5.4.5.5. «Fuentes de financiación» hacen parte del acuerdo nacional, donde asignaron recursos puntuales a la base presupuestal de las Universidades, para atender los déficits de cada vigencia fiscal; lo anterior, es resultado del sistema salarial y prestacional docente y el incremento salarial efectuado por el Gobierno Nacional; en consecuencia, resulta contrario a la lógica presupuestal, pretender financiar los planes de formalización laboral con recursos asignados en vigencias anteriores; con los cuales, estamos atendiendo el déficit salarial recurrente; por consiguiente, asumir nueva obligación de carácter salarial y prestacional creciente, sin haber efectuado la reforma a los Artículos 86 y 87 de la Ley 30, perpetuaría el desfinanciamiento estructural de la universidad pública.

El Decreto 0391, contiene imprecisiones como la mencionada en el Artículo 2.5.4.5.5. Donde las IES públicas deberán disponer de recursos financieros necesarios para la implementación total o gradual de los Planes de Formalización Laboral, considerando las diferentes fuentes de recursos que constituyen los presupuestos, y menciona los Recursos Propios, los cuales son una fuente de recursos incierta, que depende de la demanda o venta de servicios que no puede entrar a financiar plantas docentes ni administrativas, pero que al estar allí incluida puede generar interpretaciones, presiones y conflictos al interior de las Universidades.

Por las razones mencionadas, el Decreto 0391, no resuelve la precarización laboral en las Universidades Públicas; sino que, por el contrario, la profundiza, constituyéndose en una norma adicional sin financiación que ahonda la crisis financiera de las Universidades Públicas, en contravía con la autonomía universitaria.

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Un año de transformación: mi experiencia en la Gerencia de Ciudad de Montería

Por: Edgardo Miguel Espitia Cabrales

Hoy, 8 de abril de 2025, celebro con orgullo y gratitud el primer aniversario de la Gerencia de Ciudad de Montería, un cargo que ha sido y sigue siendo uno de los más importantes en mi vida. Cuando asumí esta responsabilidad, lo hice con la certeza de que no solo se trataba de liderar una oficina, sino de ser parte de un proyecto colectivo para transformar a Montería en una ciudad más viva, más humana y más próspera.

Hoy, un año después, puedo decir que este viaje ha superado todas mis expectativas.

Desde el primer día, me propuse que la Gerencia de Ciudad no fuera un escritorio más en el organigrama municipal, sino un motor de cambio. Este cargo me permitió trabajar junto a un equipo comprometido y una ciudadanía que, con su energía y amor por esta tierra, me inspira cada día.

Juntos trabajamos para fortalecer la marca Montería Vive, un sello que hoy resuena no solo en Colombia, sino más allá de nuestras fronteras, como lo demostró el reciente Colombia Championship de CrossFit, que convirtió a nuestra ciudad en un epicentro deportivo internacional.

Este año ha estado lleno de retos y aprendizajes. Me enorgullece haber impulsado iniciativas que han mejorado la calidad de vida de los monterianos: desde la modernización de espacios públicos como el Ronda del Sinú hasta el apoyo a eventos sociales que benefician a todos, como el programa Aquí, te ayudo.

Cada paso dado ha sido un recordatorio de que mi labor no fue solo administrar, sino conectar, escuchar y construir puentes entre la administración y la gente.

Ser Gerente de Ciudad me dio la oportunidad de ver de cerca la calidez y la resiliencia de los monterianos. Este cargo es importante para mí no solo por los logros tangibles, sino por lo que representa: la confianza de una comunidad que cree en el potencial de su hogar.

Recuerdo con especial cariño las jornadas en los barrios, las conversaciones con los emprendedores y las sonrisas de los niños en los parques renovados. Esos momentos me han enseñado que liderar es, ante todo, servir.

Claro que no todo ha sido fácil. Los desafíos de una ciudad en crecimiento, como el ordenamiento territorial y la sostenibilidad, pusieron a prueba mi capacidad de innovar y adaptarme. Pero cada obstáculo fue una lección, y cada solución, un triunfo compartido.

Hoy, al mirar atrás, siento que este año ha sido un cimiento sólido para lo que viene: una Montería que siga brillando por su gente, su cultura y su espíritu emprendedor.

La Gerencia de Ciudad de Montería no es solo un título; es un compromiso personal con esta tierra que amo porque el verdadero éxito no está en los aplausos, sino en el impacto que dejamos en la vida de los demás.

Por eso, hoy no solo celebro un aniversario, sino la promesa de seguir trabajando con el mismo corazón y la misma pasión que me trajeron hasta aquí. Porque Montería vive, y yo vivo por ella.

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Pequeños gestos, grandes cambios ¡Día de las buenas acciones!

Por: Luis Narváez 

@luisenarvaezm

Este domingo 6 de abril, Colombia será parte del Día de las Buenas Acciones, un movimiento global que invita a personas de todas las edades a realizar actos solidarios que generen impacto en su entorno. La jornada busca trascender y movilizar a quienes desean aportar con sencillez y compromiso a una mejor sociedad.

Desde 2007, el Día de las Buenas Acciones ha reunido a millones de voluntarios en más de 100 países. En Colombia, la participación crece cada año. Este 2025, se han preparado actividades comunitarias: limpieza de parques, playas, siembra de árboles, acompañamiento a personas mayores, jornadas educativas, apoyo a familias en situación vulnerable, entre otras.

Organizaciones sociales, instituciones educativas y colectivos barriales se unen con un propósito común: compartir tiempo, cuidado y acciones que transforman vidas. Las personas también pueden sumarse de forma individual, desde donar libros hasta cocinar para alguien que lo necesita, esta vez ¡Cada gesto suma!

Este día no se trata solo de eventos masivos, sino de encuentros con el otro, es una oportunidad para fortalecer la solidaridad, construir comunidad y recordar que hacer el bien es posible todos los días.

El Día de las Buenas Acciones, no necesita escenarios grandes, sino corazones dispuestos, una mano tendida, una palabra amable o un acto sencillo siembre cae bien

Si quieres ser parte, organiza una actividad en tu comunidad o únete a una ya existente al visitar www.good-deeds-day.org Regala tu tiempo, tu buena energía, tu acción. ¡Porque el bien, cuando se comparte, se multiplica!

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Colombia no puede seguir secuestrada por el crimen

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

En nuestra Colombia, nos hemos acostumbrado a escuchar, con mucha frecuencia y en los últimos tiempos, discursos vacíos que no expresan ideas ni transmiten ningún objetivo auténtico ni concreto. Ya está bueno de tanto bla, bla, bla, de tanta oratoria carente de sentido auténtico y veracidad, mientras el país naufraga bajo el tsunami de la inseguridad.

Es tanto el maremágnum y la falta de sensatez en el manejo de la seguridad ciudadana y del país, que desde el mismo poder central, radicado históricamente en la ciudad de Bogotá, se enredan en debates interminables y se lanzan discursos vacuos, mientras que en los territorios seguimos contando los muertos, seguimos enterrando sueños, seguimos viendo cómo nuestras comunidades son extorsionadas, reclutadas y desplazadas por la fuerza del crimen. Hoy Colombia tiene más de 22.000 integrantes activos en grupos armados ilegales. Es una cifra alarmante. Son miles de criminales que operan impunemente, que desafían al Estado, que siembran el miedo y que están convencidos de que pueden seguir delinquiendo sin consecuencias.

El Clan del Golfo, con más de 5.000 integrantes; el ELN, con 6.158; las disidencias de las FARC, con casi 4.000 hombres en armas; la Nueva Marquetalia, con 1.751; y más de 5.000 delincuentes en bandas criminales tienen en jaque la seguridad del país. No se trata de una percepción. Es una realidad que golpea a diario a campesinos, empresarios, transportadores, comerciantes y niños. Es una amenaza viva que nos reta como nación.

Cada uno de estos grupos está dedicado a lo mismo: secuestrar, extorsionar, reclutar menores, traficar drogas y asesinar. Son estructuras mafiosas que han encontrado un terreno fértil para expandirse y fortalecerse. La falta de autoridad y la permisividad han sido el mejor aliado del crimen. La falta de oportunidades del Estado abre espacios para los fusiles. Cuando no hay inversión, llegan ellos con amenazas. Por eso, hoy más que nunca, el país necesita liderazgo, carácter y acciones concretas.

Desde Propósito Colombia, junto a la ciudadanía y la Fuerza Pública, estamos actuando. Nuestro compromiso es claro: construir soluciones desde los territorios, con conocimiento, con planificación, con resultados medibles. No estamos para improvisar. Estamos para proponer.

Los modelos de seguridad que implementamos como alcaldes en nuestras regiones nos demostraron que sí se puede. Que cuando se articula la tecnología, la inteligencia, la acción comunitaria y la voluntad política, se le pueden dar golpes certeros al crimen. Pero esto requiere una política de Estado, no de gobierno. Una visión integral que no solo ataque el delito, sino que prevenga sus causas.

No podemos resignarnos a vivir con miedo. No podemos permitir que nuestros niños crezcan viendo al crimen como opción de vida. No podemos seguir normalizando que en algunas regiones del país mande más un grupo armado que el alcalde o el gobernador. Colombia tiene derecho a vivir en paz, y esa paz se construye con justicia, con legalidad y con decisión.

Nuestro llamado es a la acción. A dejar atrás los discursos vacíos y a pasar al terreno de las soluciones reales. Escuchemos a la gente. Trabajemos con los líderes comunitarios. Fortalezcamos a la Fuerza Pública. Invirtamos en educación, empleo y oportunidades. Derrotemos al crimen con presencia, con inteligencia y con convicción.

Colombia no está condenada al miedo. Colombia puede cambiar. Hoy más que nunca, debemos levantar la cabeza, unirnos como nación y enfrentar esta amenaza con todo lo que somos, porque los delincuentes no pueden tener más poder que los ciudadanos. La esperanza es más fuerte que el miedo, y juntos podremos recuperar la tranquilidad de Colombia.

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Unicórdoba 61 años: una universidad moderna con calidad e incluyente

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

 Rector de la Universidad de Córdoba 

Un seis de abril de 1964, nace la Universidad de Córdoba; el primer y único hecho revolucionario en la historia del departamento de Córdoba; estamos cumpliendo 61 años de vida institucional; al servicio de la educación pública superior del departamento de Córdoba, la región Caribe y el país; esta celebración permite una reflexión sobre el discurrir y trasegar de una institución que nació de la mente e ideales de su fundador Don Elías Bechara Zainúm, que, como toda idea inspiradora, logra congregar seguidores que la impulsaron en su realización.

En estos 61 años; la Universidad ha contribuido a delinear y configurar el presente del departamento de Córdoba desde la transformación humana y social; soportado en la ciencia, saber y conocimiento; en este sentido, hacer memoria histórica del desarrollo de este caminar; para conocimiento de las presentes y futuras generaciones; que puedan, no solo observar, sino pensar cómo los ideales y pensamientos transformadores se materializan; recordar cómo desde la adversidad y dificultades se pudo impulsar la génesis y evolución de la Universidad; forjando el carácter, temple y la identidad que nos caracteriza como unicordobeses.

Unicórdoba ha sido hecha a pulso; forjada en medio de adversidades, carencias y conflictos; muchos de ellos, violentos y dolorosos; pero a pesar de todo, hemos mantenido el pulso y continuado el camino; coherente con los principios que hacen parte de nuestro origen.

Recordar en estos 61 años de vida académica; la perseverancia y tenacidad del nuestro fundador; dando inicio a las labores misionales en el espacio del Colegio Nacional José María Córdoba; en esta institución educativa funcionamos por cuatro meses; hasta que fuimos lanzados, porque se tenía el temor que la Universidad se apropiara de dicha infraestructura educativa; luego la alma máter se trasladó para la plaza de feria y en este lugar se adecuó un espacio, formado por salones rectangulares, donde se continuó con las actividades académicas de los programas de Medicina Veterinaria e Ingeniería Agronómica; programas académicos con que nació la Universidad de Córdoba y que respondía a la vocación productiva del departamento; posteriormente, con esfuerzos financieros; a través de créditos gestionados, compraron lo que para la época era la hacienda Nueva York; conformada por 64 hectáreas de tierras; lugar en el cual, se encuentra actualmente la Universidad de Córdoba.

En estos inicios, no existía opulencia, ni comodidades; sino principios, convicciones y una fe inquebrantable en un proyecto de desarrollo institucional propio, nacido en tierras cordobesas y concebido desde una mente lúcida y visionaria que entendió y concibió la educación como la fuerza transformadora que debía impulsar y jalonar el desarrollo del naciente departamento de Córdoba; y al mejor estilo socrático; el tiempo le dio la razón. De esta manera sentaron las bases por donde se ha movido y construido la Universidad durante estos 61 años.

Es esta la ocasión, para reconocer y exaltar, el trabajo y aporte de rectores, profesores, estudiantes, trabajadores y egresados que han hecho posible la construcción de este proyecto educativo que ha formado más de 50 mil profesionales en distintas disciplinas científicas; que tiene una cobertura estudiantil de 17 mil estudiantes, de los cuales el 86 % pertenece al estrato 1 y el 16 % al dos; 362 profesores de planta; donde el 40 % tienen título de doctorado; 28 programas académicos de pregrado, 24 programas de maestría, 7 doctorados, 47 grupos de investigación, 87 convenios internacionales, presencia científica en 11 departamentos de la geografía nacional, acreditada y reacredita institucionalmente.

El presente de la Universidad de Córdoba, reafirma los principios concebidos por nuestro fundador; tanto a él, como a todos los que hicieron posible este proyecto de transformación social y humano.

A la juventud cordobesa expresamos nuestra gratitud eterna; por haber concebido y dejar como legado la alma máter de los cordobeses; el bien público social más valioso de este departamento y la institución más importante creada en los últimos mil años por la cultura occidental.

Corresponde a quienes hacemos parte de esta generación y que tenemos el honor y la responsabilidad de continuar este legado; así como decía nuestro fundador «se ha encendido una llama, no permitamos que se apague».

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