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Más de 5,000 pasos diarios podrían reducir los síntomas de depresión en adultos

Por: Luis Narváez 

Un reciente estudio [16 de dic de 2024] ha encontrado que caminar más de 5,000 pasos al día de manera consciente está relacionado con una disminución significativa de los síntomas depresivos en adultos. La investigación sugiere que un mayor conteo diario de pasos podría ser una herramienta efectiva para mejorar la salud mental en la población.

Además, el estudio cita investigaciones previas de 2023 que destacan el impacto positivo de diversas modalidades de actividad física, como ejercicios aeróbicos, de fuerza, mixtos (aeróbicos y de fuerza) y actividades mente-cuerpo (como qigong, yoga, tai chi y estiramientos). Todas estas prácticas han demostrado reducir los síntomas depresivos tanto en personas con diagnósticos clínicos como en aquellas sin ellos.

El análisis transversal de los datos reveló que caminar más está directamente relacionado con menores niveles de síntomas depresivos, lo que refuerza la importancia de la actividad física regular en la promoción de la salud mental.

Estos hallazgos pueden servir de base para diseñar políticas públicas y programas de salud con un enfoque preventivo, fomentando hábitos de vida activos que beneficien tanto el bienestar físico como emocional de la población.

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Juntos podemos hacer grandes cosas

Por: Erasmo Elías Zuleta Bechara

Gobernador del departamento de Córdoba

“Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”, decía la Madre Teresa. Y para 2025, estas enseñanzas de la Santa de Calcuta pueden aplicar para Colombia: desde los territorios podemos hacer lo que el gobierno nacional no puede, y el gobierno nacional puede hacer lo que las entidades territoriales no pueden. Esta es una fórmula infalible para lograr el bienestar y el desarrollo de Colombia.

Las razones por las cuales esta fórmula infalible de cooperación puede funcionar son tres. En primer lugar, la fortaleza presupuestal del gobierno central con respecto al presupuesto territorial de Colombia es muy superior. Esto es fácil de corroborar al comparar las fuentes que financian el Plan de Inversiones Públicas del Plan Nacional de Desarrollo (PND). De un total de inversiones para el cuatrienio de COP 1.154 billones, del Presupuesto General de la Nación (PGN) se financian COP 577 billones (50% del total), mientras las entidades territoriales tan solo pueden aportar COP 146 billones (12,6% del total).

 El resto de los recursos provienen del Sistema General de Participaciones (que tiene destinación específica), del Sistema General de Regalías y de las empresas públicas. Como se puede observar, la principal fuente de financiación de la inversión nacional es el gobierno central. De allí que cualquier esfuerzo de optimización y priorización del gasto a nivel central, puede tener un gran impacto en términos de inversión en todo el país.

En segundo lugar, el comportamiento cíclico del recaudo tributario en los territorios hace que este no alcance a ser lo suficiente para llevar a cabo de forma independiente desde allí, los proyectos que requieran gran apalancamiento. Esto significa que el recaudo tributario varía en función del ciclo económico o del comportamiento del PIB, y el crecimiento del PIB en los últimos años ha sido relativamente bajo si se compara con los promedios históricos: mientras en 2023 el PIB creció en un 0,6% y en 2024 se espera que el crecimiento sea del 1.8%, durante el periodo 2006-2022 el crecimiento promedio del PIB fue del 3,9%.

Esto hace que el recaudo tributario que se comporta de forma directa con el crecimiento no alcance a ser lo suficientemente fuerte como para que, desde los territorios, se ejecuten de forma autónoma iniciativas que requieran gran capital. Por si fuera poco, la estructura tributaria territorial es compleja y en muchos casos antiquísima con respecto a las estructuras de mercado actuales. Por ejemplo, aún existen impuestos coloniales como el de degüello, u otros como los de licores que requieren acciones policivas permanentes, y mientras la autoridad nacional de impuestos (DIAN) se financia con recursos del PGN, a las entidades territoriales nos toca financiar de forma autónoma la institucionalidad local encargada de hacer seguimiento a la liquidación, recaudo y cobro de los respectivos tributos.

Y, por último, pero no menos importante: es en los territorios donde nace el desarrollo económico del país y donde se conocen de primera mano las oportunidades de crecimiento y las necesidades para alcanzarlo. Es en los territorios donde se desarrollan actividades tan importantes como la agricultura, la ganadería, la minería y la extracción de hidrocarburos, el turismo y gran parte del comercio tanto local como de intercambio internacional, entre otros. Y es allí donde sus habitantes y gobernantes conocen de primera mano tanto sus necesidades como sus detonantes de crecimiento.

Por todo lo anterior, mi invitación a todo el gobierno nacional es a que trabajemos en conjunto con las autoridades territoriales en 2025 para impulsar los proyectos que requieran importante apalancamiento financiero, que, por sus magnitudes, serán aquellos que en verdad generen un cambio en las condiciones de bienestar de la población colombiana en sectores como el de conectividad vial para la integración de mercados, educación, salud, ambiente y servicios públicos, entre otros. Feliz y próspero año 2025 para todos los colombianos.

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Fe y esperanza: pilares para el 2025

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

En los albores de un nuevo año, cuando comienzan los primeros destellos de luz del 2025, me encuentro visionando una Colombia que refleje todo nuestro potencial y nuestras aspiraciones más profundas. Imagino un país donde la justicia, la equidad y la solidaridad no sean solo ideales, sino realidades vividas día a día. Un país que brille con el talento y el esfuerzo de su gente, y donde cada colombiano encuentre su lugar para crecer y prosperar. Este es un sueño compartido por millones de personas que anhelamos ver una Colombia llena de oportunidades para todos.

En este momento de reflexión al cierre del año, en medio de los cambios esperados que no siempre llegan y el optimismo que, poco a poco, parece desvanecerse, emergen como faros indispensables la fe y la esperanza, fuerzas motrices que nos impiden decaer, nos impulsan hacia adelante y se convierten en pilares esenciales que guían el camino hacia la Colombia que todos soñamos.

Al escribir estas líneas, siento la profunda necesidad de transmitir un mensaje de servicio y resiliencia. La fe y la esperanza son, en esencia, poderosos instrumentos de desarrollo personal que cada ciudadano debe atesorar.

La fe nos invita a imaginar y creer en posibilidades más grandes, en cambios que en un principio pueden parecer imposibles, pero que, con perseverancia y unidad, se pueden lograr. Esta nos ofrece la fortaleza para creer en lo que todavía no vemos y nos impulsa a seguir adelante, a pesar de los desafíos. Nos recuerda que, aunque el camino pueda ser incierto, cada paso firme que demos nos acerca al país que queremos construir a partir de acciones concretas y decisiones valientes que reflejen nuestras convicciones más sólidas.

La esperanza nos conecta como el hilo conductor para encontrar el camino que enlace nuestros esfuerzos presentes, el ser que somos y lo que podemos ser en un futuro, transformando los sueños en realidades; mantener viva la llama de la esperanza es el motor que nos impulsa a perseverar en nuestros propósitos, a persistir en la búsqueda de nuevos horizontes a creer en nuestro potencial, incluso en los momentos de mayor dificultad, sin claudicación alguna para la construcción de una sociedad inclusiva, justa y solidaria en donde todos puedan vivir con dignidad. Cada acción pequeña hacia la paz es un ladrillo en la edificación de un futuro en el que prevalezca la convivencia armónica.

Mi invitación es clara, una convocatoria a la firme convicción de superar nuestras dificultades, unidos bajo un mismo propósito y anhelo: mejorar lo que hoy no está bien. No podemos perder la fe y la esperanza en la democracia, nuestras instituciones, el ciudadano y la familia, porque son estos los motores que siempre deben permanecer vigorosos y fortalecidos.

Recordemos cómo en el pasado enfrentamos juntos la pandemia y otras pruebas difíciles; es tiempo de comprender que el país necesita más ciudadanos comprometidos con el interés nacional, con la defensa de la producción y la construcción de una nación sólida.

Es el momento para que todos los colombianos, desde los pueblos más pequeños hasta las grandes ciudades, nos unamos para construir una Colombia más justa, competitiva y próspera. Más allá de las complejidades socioeconómicas, el camino por construir es claro: debemos apostar por una función propositiva que aplique políticas públicas justas, basadas en la equidad y en la generación de confianza. Tenemos la oportunidad de restaurar la esencia de un país donde todos, sin excepción, tengan el derecho a vivir bien.

Para el 2025, elevo una plegaria a Dios para que sea un año de prosperidad, salud y grandes bendiciones para cada colombiano. Deseo que el nuevo año marque el inicio de un capítulo lleno de logros y alegrías para todos. Que cada día traiga nuevas oportunidades para crecer y que cada esfuerzo realizado tenga un impacto duradero y positivo para las comunidades. Es un deseo que va más allá de lo personal, es un llamado a que cada colombiano sienta que su futuro está lleno de posibilidades tangibles y alentadoras.

Dejemos que el amor por nuestra tierra nos impulse a unirnos, desde los rincones más remotos hasta el corazón de las ciudades. La tarea no es sencilla, pero con fe y esperanza, cada paso que demos nos llevará a la Colombia que deseamos ver florecer. Que la unión de nuestros sueños y esfuerzos se convierta en la fuerza que impulse a nuestro amado país hacia un futuro resplandeciente y prometedor, donde nuestras aspiraciones y realidades se alineen maravillosamente.

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Fortalecimiento de las Estrategias de Afrontamiento y Mejora de la Calidad de Vida en 100 Pacientes Adultos que viven con Cáncer, vinculados al Grupo de Apoyo de la Fundación Abrazos del Alma en Barranquilla.

Luis Eduardo Narváez Martínez**

Resumen: Este artículo presenta los resultados de una intervención psicosocial de 10 meses implementada por la Fundación Abrazos del Alma en Barranquilla, Colombia, dirigida a 100 pacientes adultos que viven con cáncer. El proyecto, basado en un modelo de apoyo, acceso a recursos informacionales e instrumentales, buscó fortalecer las estrategias de afrontamiento y mejorar la calidad de vida de los participantes. Se exponen los resultados obtenidos en relación con la promoción del apoyo mutuo, el acceso a recursos y servicios, y el establecimiento de alianzas estratégicas, discutiendo su impacto en el bienestar psicológico y social de la población objetivo.

Palabras clave: Intervención psicosocial, cáncer, estrategias de afrontamiento, calidad de vida, apoyo mutuo, recursos comunitarios.
Introducción: El diagnóstico y tratamiento del cáncer representan un desafío significativo para los pacientes y sus familias, impactando profundamente su bienestar psicológico y social (Compas et al., 2001). La experiencia de la enfermedad puede verse influenciada por la capacidad de afrontamiento individual, rescatando la importancia de estrategias efectivas para gestionar el estrés y la incertidumbre (Aust et al., 2016). Este artículo expone el impacto de una intervención psicosocial diseñada para fortalecer dichas estrategias y mejorar la calidad de vida de pacientes adultos con cáncer en Barranquilla, Colombia, considerando el modelo biopsicosocial y la influencia del contexto sociocultural (Bronfenbrenner, 1987). La intervención se basó en un enfoque holístico, combinando apoyo psicológico, acceso a recursos y la creación de una red de apoyo social.

Metodología: La Fundación Abrazos del Alma implementó un proyecto de intervención psicosocial de 10 meses de duración con 100 pacientes adultos con cáncer residentes en Barranquilla y su área metropolitana, pertenecientes a su grupo de apoyo. Se utilizó una metodología híbrida, combinando actividades presenciales y virtuales.

Resultados: El proyecto se estructuró alrededor de tres objetivos específicos:

1. Promoción del apoyo mutuo: Se realizaron 10 conferencias sobre estrategias de afrontamiento y salud mental, creando espacios de diálogo e intercambio de experiencias. La conmemoración de fechas significativas (Día Internacional del Cáncer, Día de la Mujer, entre otros.) reforzó la cohesión grupal y la solidaridad. Esta estrategia se alinea con la importancia del apoyo social percibido como factor protector para el bienestar psicológico (Amaya Ropero & Carrillo González, 2015).

2. Acceso a recursos y servicios: Se ofrecieron 800 consultas de orientación psicológica individualizadas. Además, se gestionaron 14 casos jurídicos en defensa de los derechos de los pacientes, se impartieron cursos de informática básica, manualidades, nivelación de estudios de bachillerato y escritura creativa. Se implementó la estrategia «Lecturas matutinas» vía WhatsApp, con lecturas conjuntas de los libros «Usted puede sanar su vida» (Louise Hay) y «El Camino a la Felicidad» (Ronald Hubbard), promoviendo la reflexión y el autocuidado.

3. Alianzas estratégicas: Se establecieron alianzas con diversas entidades (CUC, Centro de Conciliación y Consultorio Jurídico Universidad Libre, Corporación Universitaria Reformada, Corporación Universitaria Americana, TL EFICAZ, RESOFT LLC Colombia, Tejiendo Vidas, Armada Nacional de Colombia, FUMAVI, Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta, Fundación Temor A Jehová, Carnaval S. A. Almacenes Nuevo Encanto y El Gran Elefante, TENA, Price Smart y Coaspharma) para la entrega de recursos extramurales, incluyendo 40 kits escolares, 64 prótesis artesanales, 1000 obsequios de aseo personal, 1000 meriendas, 100 camisetas y medicamentos de fórmula libre.

Discusión: Al escuchar las reflexiones de las participantes en cada sesión, refieren una mejora en la calidad de vida psicológica y social, un incremento en el uso de estrategias de afrontamiento efectivas y un fortalecimiento del apoyo mutuo. La acogida del proyecto, se atribuye a la combinación de estrategias que abordaron las necesidades psicológicas, sociales y prácticas de los pacientes, reflejando la importancia de un enfoque multidimensional para el manejo del cáncer (Coppari et al., 2019). La influencia de factores culturales en las estrategias de afrontamiento, como señala Coppari et al. (2019), también debe considerarse en futuras intervenciones. El trabajo en red y la colaboración con diversas entidades fueron fundamentales para garantizar el acceso a recursos y servicios, cruciales para un mejor afrontamiento de la enfermedad.

Conclusión: Este proyecto pone de relieve la importancia de las intervenciones psicosociales, para mejorar la calidad de vida de pacientes con cáncer. La metodología híbrida y la creación de alianzas estratégicas se presentan como un modelo eficaz y replicable para el apoyo a esta población vulnerable. Futuras intervenciones deberían enfocarse en la evaluación a largo plazo del impacto de la intervención y en la adaptación del modelo a diferentes contextos socioculturales.

** Psicólogo, Magíster en Psicología, Especialista en Intervención Psicosocial, Coord. De Gestión Social Fundación Abrazos del Alma. @luisenarvaezm

 

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Año de resultados y proyecciones​

Por: Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador del Departamento de Córdoba

La terminación del año 2024 marca la culminación del primer año de gobierno de las autoridades territoriales del país. Este periodo representa el cierre de una etapa de acoplamiento y el inicio de la ejecución de sus respectivos planes de gobierno y proyecciones, que, por supuesto, deben estar armonizados con las políticas y lineamientos del gobierno nacional.

Al cierre de 2024, por lo menos son ocho los importantes logros que quiero destacar como gobernador. Dos de ellos tienen un impacto regional y seis un impacto local. Empecemos por los logros de impacto regional.​

En primer lugar, haber logrado que para el 2027 Córdoba y Sucre fueran los departamentos elegidos para la celebración de los XXIII Juegos Deportivos Nacionales y VII Paranacionales, y en 2028 la sede de los Juegos de la Juventud, pone en perspectiva al departamento no solo para potencializar el sector deportivo, sino también para visibilizar el territorio a nivel nacional y beneficiarse del impacto económico que, en términos de desarrollo de infraestructura, turismo y comercio, podemos alcanzar.​

El segundo logro de impacto regional, que comparto con los otros gobernadores del país, la Federación Nacional de Departamentos y el Gobierno Nacional, es que el Congreso de la República aprobara el acto legislativo que incrementa, a partir del año 2027, los recursos que se giran a las regiones por concepto del SGP. Aunque queda pendiente la aprobación del proyecto que redefina las competencias entre las diferentes instancias del Ejecutivo, una vez salga adelante esta redefinición, estaremos promoviendo el desarrollo regional integral y descentralizado del país.​

A nivel local, son cinco los grandes logros que quiero subrayar. En primer lugar, en lo corrido de 2024, la tasa de desempleo de la capital del departamento ha descendido del 13 % en 2023 al 11 %, lo que ha significado un incremento de 13 mil nuevos empleos en la capital con respecto al año anterior. Este resultado es un espejo de lo que esperamos en todo el departamento.

En segundo lugar, en las pruebas Saber 11, las escuelas oficiales rurales mejoraron su posicionamiento al pasar de la posición 16 en el país en 2023 a la posición 12 en 2024, incrementando su promedio de 227 a 232. En los colegios oficiales urbanos, pasamos de la posición 15 a la posición 13, con un aumento en su promedio de 249 a 255.​

En el sector turismo, que es de gran proyección para el país, donde en 2023 las exportaciones ascendieron a USD 8.9 mil millones, superando a las exportaciones de café (USD 2.7 mil millones) y casi igualando a las de carbón, Córdoba también obtuvo buenos resultados. Según el Índice de Competitividad Turística Regional de Colombia 2024, el departamento de Córdoba se ubica en la posición número 23 entre 33 entidades territoriales, ascendiendo 8 escalones desde su versión de 2023.​

El desarrollo de este sector nos lleva a hablar poco a poco de internacionalización. De conformidad con el Índice Departamental de Internacionalización 2024, Córdoba fue el departamento que más posiciones escaló entre 2023 y 2024, ubicándose en el puesto 17 entre 33 entidades territoriales.

De igual forma, destaco los resultados logrados en el sector de agua potable y saneamiento básico. Nada es más importante para la dignidad humana y la superación de la pobreza que el acceso al agua. Durante 2024, se culminaron siete proyectos al servicio de la comunidad: seis de acueducto y uno de alcantarillado. Estos impactaron la vida de 4.847 habitantes de la zona rural y 65.774 de los cascos urbanos.​

Por último, la calificación crediticia de largo plazo del departamento, según la agencia calificadora de riesgos Fitch, subió de BBB- a A-, lo que significa que el departamento tiene un bajo riesgo de incumplimiento en relación con otros emisores u obligaciones en Colombia.

Puedo señalar sin lugar a dudas que el departamento va en la dirección correcta. Más que añorar los buenos resultados de mi periodo como gobernador, quiero obtener buenos resultados para mi departamento y mi país.​

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Mensaje sobre la Navidad

Por: Jairo Torres Oviedo

 Rector de la Universidad de Córdoba 

En estas festividades decembrinas, es inevitable recordar con profunda nostalgia, las anécdotas y vivencias de las navidades pasadas; añorando amigos de juventud, familiares y seres queridos que hoy no están con nosotros. En esta época, las ciudades, pueblos y barrios se llenan de vida, alegría y luces de colores; el centro de esta alegría lo constituye el pesebre y el árbol de Navidad que hacen parte de una tradición cristiana, que en el pesebre mantiene su originalidad y riqueza simbólica para el mundo cristiano. El pesebre es el punto de encuentro de las familias y vecinos más cercanos que nos hace reflexionar, cantar y esperar con júbilo, la noche buena y el nacimiento del «Niño Dios». Tratemos de comprender la riqueza simbólica que representa el pesebre en las vidas personales, familiares y comunitarias; teniendo como referencia el mensaje del Santo Padre Francisco acerca de la Navidad. Para el Papa, los componentes del pesebre representan una dimensión de la existencia humana que debemos interiorizar; para Francisco la Navidad es una fiesta ruidosa y nos invita al silencio para escuchar la voz del amor; recordemos que el amor no es solo una palabra o expresión; posee un contenido profundo en el mensaje y vivencia cristiana; el amor representa la ayuda al prójimo que se define como el hermano. El amor cristiano que se encarna y vive en el mensaje de Jesús; que carece y necesita la humanidad; sin el amor, la humanidad es una construcción sin sentido y fallida.

Por ello, alrededor del pesebre debemos oír la voz del amor para ser mejores personas; el Papa nos habla del árbol de Navidad, que simboliza y nos representa en la frágil e imperfecta condición humana; pero que resiste con fortaleza y vigor, no solo los vientos de las adversidades, dolores y tristezas; sino las dificultades de la vida. El Santo Padre hace referencia a los adornos de Navidad y los representa en virtudes, lo que define como colores que adornan nuestras vidas. El Papa referencia las campanas de la Navidad que cuando las tocamos, se convierten en un símbolo que congrega y fortalece lazos de amistad; nosotros debemos ser campanas, porque nuestro propósito debe ser unir e integrar. Además, el Papa nos invita a que seamos luz de Navidad, cuando nuestras vidas se convierten en luz que oriente el camino de los demás con alegría, paciencia y generosidad. Francisco hace referencia a los ángeles de la Navidad y dice que somos nosotros cuando cantamos y expresamos al mundo un mensaje de paz, justicia y amor. El Papa nos identifica como la estrella de Navidad cuando orientamos a los demás al encuentro con Jesús. Del mismo modo, somos reyes magos, cuando entregamos lo mejor que tenemos, sin importar a quien. También somos música de Navidad, cuando conquistamos la armonía dentro de nosotros. Somos el regalo de Navidad, cuando realmente somos amigos y hermanos de todo ser humano. También somos tarjeta de Navidad, cuando la bondad está escrita en nuestras manos. Somos las felicitaciones de Navidad, cuando perdonamos y construimos la paz en medio del sufrimiento. Igualmente somos la cena de Navidad, cuando compartimos el pan y la esperanza con el pobre que está a tu lado.

Que en esta Navidad alrededor del pesebre y reunidos en familia y silencio, podamos vivir y sentir el nacimiento de Jesús en nuestros corazones y vidas. Les deseo una feliz Navidad y que nuestras vidas se puedan parecer al pesebre.

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El cambio que debió ser

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

La elección de nuestros dirigentes es un acto de confianza, un pacto entre la ciudadanía y quienes tienen la responsabilidad de liderar el camino hacia el bienestar común. Esa confianza debe traducirse en acciones concretas que mejoren ostensiblemente la calidad de vida de todos, atendiendo no solo las necesidades urgentes de las comunidades, sino también fortaleciendo a la academia, los colectivos ciudadanos y las agremiaciones. La política, más que colores o ideologías, debe centrarse en el servicio leal y transparente de servirle bien a la gente.

Sin embargo, la realidad que actualmente enfrentamos en Colombia es fracturada y compleja. La creciente presencia de grupos al margen de la ley en diversos territorios no solo pone en riesgo la seguridad, sino que aumenta problemas como el narcotráfico, cuya cadena destructiva se extiende desde la producción hasta el microtráfico en las calles de barrios y corregimientos. Esta situación es alarmante por los riesgos que implica, además del impacto negativo en la convivencia y el desarrollo social.

En regiones como el Caribe, la inestabilidad de los servicios públicos se ha convertido en un obstáculo. Las tarifas de energía, que agobian a más de 11 millones de colombianos, son un ejemplo de cómo las expectativas de una vida mejor son electrocutadas. Urgen políticas eficientes que realmente promuevan el crecimiento económico y la competitividad de una región que lo tiene todo para el impulso de la economía del país.

El panorama nacional contrasta con lo que observamos en algunos países europeos y latinoamericanos como Chile y Uruguay, donde gobiernos de izquierda han logrado fórmulas que no sacrifican la producción, el empleo o la seguridad de sus ciudadanos. En Colombia, desafortunadamente, la política económica del actual gobierno ha sembrado el terreno para un incremento de la pobreza y el decrecimiento de sectores vitales como la inversión y el turismo, poniendo en jaque la estabilidad económica y social.

El alto costo de vida y el aumento histórico en el precio de la gasolina son golpes directos a la economía familiar. La carga tributaria creciente ahoga a la clase media y fomenta la informalidad, evidenciando una desconexión entre las políticas y las necesidades reales. Cada día, las promesas de cambios por igualdad y progreso suenan más vacías frente a una realidad marcada por la desigualdad.

Se prometió un cambio significativo, un salto hacia adelante para convertir al país en una potencia mundial de la vida comprometida con la justicia social y el medio ambiente. Sin embargo, el camino que hemos tomado parece afianzado en espinas, donde las reformas propuestas no terminan de calar ni mejorar la vida de los ciudadanos, sino que propician la división.

La incertidumbre del futuro de nuestros jóvenes es reflejo de una política económica que no logra adaptarse a los tiempos, así como no ofrece garantías para el desarrollo de la iniciativa privada, el libre mercado y el potencial de miles de emprendedores. Hoy, más que nunca, se deben reconsiderar las estrategias para evitar que la carga tributaria asfixie a la clase media y que la industria nacional cierre sus puertas. La falta de seguridad y garantías está haciendo que la inversión extranjera busque nuevos destinos, amenazando con llevarse las oportunidades de crecimiento para millones de colombianos.

Necesitamos un cambio, uno que reafirme un progreso inclusivo y sostenible, que le devuelva a Colombia su capacidad de soñar con un futuro mejor, donde la prosperidad no sea un espejismo, sino una realidad al alcance de todos con la que podamos construir un país más unido, equitativo y justo para las generaciones venideras.

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No podemos enfermar la salud

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

El cierre del año 2024 nos presenta un panorama sombrío para el sector de la salud en Colombia. A medida que nos acercamos a 2025, es imperativo tener claro que no se puede construir destruyendo. Aunque hay muchas iniciativas para mejorar el sistema, los efectos colaterales han comenzado a desestabilizarlo de manera peligrosa.

De acuerdo con el reciente comunicado de la Mesa Gremial y de Pacientes del Sector Salud, conformada ante la crisis del Sistema de Salud, los pacientes y usuarios son los primeros en sentir las consecuencias. Durante este año, las quejas ante la Superintendencia Nacional de Salud crecieron un 36.82%, alcanzando cifras sin precedentes en la última década. Con un total de 186.192 quejas, el sistema evidencia una falla estructural que impide el acceso adecuado a servicios de salud esenciales, como el suministro de medicamentos y las tecnologías médicas.

Las acciones de tutela han aumentado un 30% en comparación con el año previo, reflejando la desesperada búsqueda de los ciudadanos por la protección de su derecho fundamental a la salud. Se ha llegado a niveles en los que procedimientos urgentes y la entrega de tratamientos vitales son retrasados, afectando la calidad y oportunidad de la atención.

Este crítico estado se agrava por la crisis financiera que enfrenta el sistema. Un déficit presupuestal persistente, acrecentado por recortes fiscales considerables, amenaza con colapsarlo. La implementación ineficaz del giro directo, ordenada por el Decreto 489, deja al sector en un estado de incertidumbre y falta de transparencia en el uso de los recursos asignados.

Los efectos de esta crisis no solo son financieros. El retardo en los pagos a prestadores de salud llevó a un aumento en la rotación de cartera, lo que afecta la capacidad de respuesta de las instituciones prestadoras de servicios, tanto públicas como privadas. La deuda acumulada creció a pasos agigantados, pasando de 16.8 a 18.9 billones de pesos en solo seis meses.

Parte del problema radica también en la situación del talento humano en salud. Los trabajadores enfrentan condiciones laborales precarias, con un alarmante 78% de las quejas dirigidas a las instituciones privadas en comparación con las públicas y mixtas. Bogotá, junto con otras ciudades principales, lidera las estadísticas de insatisfacción.

Las modificaciones contractuales perjudiciales y el fin abrupto de contratos para los trabajadores del sector salud son solo algunos ejemplos de cómo la crisis afecta a quienes están en la primera línea de atención. Además, el descontento se distribuye equitativamente en todo el país, afectando a un número significativo de municipios.

Frente a este panorama, resulta imperativo que todas las partes involucradas trabajen hacia soluciones sostenibles que no destruyan el núcleo del sistema que se pretende reparar. Solo un enfoque basado en la transparencia, la eficiencia en el uso de recursos y el fortalecimiento del personal médico y asistencial permitirá revertir el deterioro actual. Mientras tanto, el llamado es a entender que cualquier reforma debe tener siempre como prioridad el bienestar de los pacientes y el personal de salud.

Es crucial recordar que el sistema de salud colombiano no carece de fortalezas. Un estudio de 2022 por la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas destacó a Colombia como uno de los países con un buen sistema de salud en América, fortalezas que incluyen una cobertura que alcanza al 95% de la población, mejoras significativas en la calidad desde 1993, y un enfoque inclusivo que permite el acceso a atención médica sin importar el nivel socioeconómico. La esperanza de vida en el país también se mantiene en niveles saludables, reflejando la eficacia del sistema en general. Estas características son la base sobre la cual cualquier mejora del sistema debe construirse.

Reconociendo las fortalezas existentes y abordando las deficiencias con responsabilidad y visión de futuro, podremos avanzar hacia un sistema sólido y equitativo que verdaderamente nos sirva a los colombianos. No podemos enfermar la salud intentando curarla.

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Urgente y Prioritario

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

El Sistema Universitario Estatal (SUE), remitió el pasado 6 de noviembre, una comunicación a la Comisión Sexta del Senado relacionada con el Proyecto de Ley No. 212 de 2024 denominado Rescate Financiero de la Educación Superior Pública «Por el cual se modifica parcialmente el capítulo V del título III de la Ley 30 de 1992 y se dictan otras disposiciones», radicado en el Congreso de la República el pasado 3 de septiembre de 2024, proyecto que tiene como finalidad, reestructurar y actualizar los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992, cuyo propósito es corregir el desfinanciamiento estructural del SUE, esta reforma permite construir un nuevo modelo de sostenibilidad financiera; necesaria e impostergable, demandada por los estamentos del sector de la educación superior pública.

En la comunicación enviada al Presidente de la República, presidentes del Congreso, Comisión Sexta del Senado, Ministros de hacienda y educación; manifestamos como SUE, la necesidad urgente y prioritaria para que el proyecto de ley continúe su trámite, con los ajustes necesarios para el rescate financiero que requieren las Instituciones de Educación Superior Públicas. En este sentido, solicitamos la activación del trámite del PL en la comisión sexta, con base en lo dispuesto en el artículo 122 de la Ley 2294 de 2023 para atender los requerimientos estructurales para las Universidades Públicas, haciendo énfasis en los siguientes puntos, los cuales no quedarían solucionados de la forma en que están redactados en el PL en mención: 1. El Ices es solo una de las 7 variables que constituyen el modelo de financiación planteado por el SUE, razón por la que, bajo ninguna circunstancia puede entenderse que este único cambio (reemplazo del IPC por el Ices) otorga una solución estructural al problema de desfinanciación de las Universidades Públicas. 2. En la redacción actual del articulado, se incluyen los temas relacionados con los recursos de financiación del sistema salarial y prestacional docente, así como los demás costos salariales; en el parágrafo segundo del PL; contempla que están sujetos a disponibilidad presupuestal y a la inclusión de los mismos en el Presupuesto General de la Nación; lo cual no es garantía para las Universidades Públicas y nos deja en la situación actual, solicitando cada año recursos para atender los déficits presupuestales producto de la aplicación del sistema salarial y prestacional docente regulado por el Decreto 1279 de 2002, los decretos de incremento salarial que expide cada año el Gobierno y los demás decretos y normas relacionados con gastos asociados a la nómina. De acuerdo con esto, es necesario reiterar que, una reforma al actual artículo 86 de la Ley 30 que no contemple el sistema salarial y prestacional docente ni los demás incrementos de obligaciones laborales, se convierte en un ajuste temporal, que no sanea el problema económico de fondo.

Por lo anteriormente dicho, la inclusión de los recursos para dar cumplimiento a estos decretos de orden laboral, representan el verdadero rescate a la sostenibilidad y financiación de la educación superior pública, ya que son estas normas expedidas por el gobierno nacional las que se encuentran desfinanciadas desde su promulgación.

Por consiguiente, requerimos agilizar el trámite de revisión del Proyecto de Ley No 212 de 2024 e incorporar los ajustes requeridos; esto con el fin de lograr la reforma al sistema de financiación de las IES Públicas.

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Descentralización del deporte

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

La descentralización del deporte se presenta como una política clave para impulsar el desarrollo social y personal. Institutos deportivos descentralizados actúan como puentes entre los sectores público, privado y deportivo, promoviendo el crecimiento no solo en competencias sino también en la cohesión familiar y comunitaria. El ejemplo del IMDER en Montería ilustra la importancia de formar ciudadanos íntegros y comprometidos.

Este enfoque renovado en el tejido social y el respaldo integral a los jóvenes resalta la importancia de programas que incluyan nutrición, apoyo psicosocial y atención a la salud mental. Iniciativas que no solo fomentan el éxito deportivo, sino también el desarrollo de ciudadanos responsables. La experiencia de Montería ofrece un modelo poderoso para todo el país, mostrando cómo el deporte puede ser una herramienta para resolver problemas sociales y construir una identidad nacional robusta, impulsando un desarrollo económico y social sostenible.

En este primer año he sido testigo de la consolidación del IMDER, un sueño compartido por todos nosotros, que no solo ha transformado el paisaje deportivo de nuestra comunidad, sino que también ha cimentado un camino hacia el futuro para las generaciones venideras. Desde su inauguración, se ha convertido en un baluarte para la promoción de la cultura deportiva, sirviendo como un bastión para el desarrollo de nuestros jóvenes y adultos por igual. Bajo la dirección de un equipo con liderazgo comprometido y visionario, se ha consolidado un crecimiento exponencial en la participación de la comunidad en diversas actividades deportivas y recreativas, con varios programas implementados y la creación de un entorno donde el deporte es accesible para todos, sin barreras económicas.

Es crucial reconocer que el deporte no solo refuerza el cuerpo, sino que también está íntimamente ligado a la educación y la salud mental. Integrar el deporte en los entornos escolares ayuda a mejorar el rendimiento académico, desarrollar habilidades sociales y fomentar la disciplina. Además, la actividad física es un potente aliado para la salud mental, reduciendo el estrés y la ansiedad, y promoviendo el bienestar emocional. Al identificar talentos deportivos, podemos encauzarlos para que el deporte se convierta en un camino sostenible de desarrollo personal y profesional.

Para lograr estos objetivos, la financiación es esencial. Instituciones descentralizadas como el IMDER desempeñan un papel crucial al proporcionar los recursos necesarios para crear circuitos deportivos regionales adaptados a las fortalezas específicas de cada área. Las escuelas deportivas gratuitas e integrales no solo desarrollan habilidades atléticas, sino que también fomentan una comunidad cohesionada y consciente de sus capacidades y potencialidades.

La apuesta por el deporte como herramienta de transformación social ha sido clara. Mediante la implementación de estrategias efectivas, el IMDER ha logrado establecer un amplio espectro de programas deportivos gratuitos que promueven estilos de vida saludable, siendo la inclusión el eje central para garantizar que cada ciudadano, independientemente de su edad o condición, tenga la oportunidad de participar y beneficiarse.

Sin duda el deporte es un pilar esencial para el desarrollo sostenible del país, cuna de grandiosos deportistas que se deben continuar apoyando en las regiones con iniciativas desde la formación y temprana edad, asegurando bienestar, oportunidades de educación, empleo y salud para las futuras generaciones.

Recordemos que el verdadero triunfo reside en cada paso dado hacia una vida más sana y activa, bajo la bandera del deporte, con un esfuerzo conjunto y la promoción de políticas públicas que fomenten la práctica del deporte de manera efectiva. Colombia así lo requiere, tenemos a lo largo y ancho de nuestra geografía talentos que están a la espera de tener oportunidad y con los que el país seguirá destacándose en las canchas, pistas, cuadriláteros, piscinas y demás escenarios deportivos internacionales.

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