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Inversión social para la Paz Total

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

La cultura de la paz fomenta y propicia una serie de valores, actitudes y comportamientos que entrelazan conceptos tales como el respeto, tolerancia, igualdad, solidaridad, comprensión, diálogo y consenso, que restablecen y fortalecen la convivencia ciudadana armoniosa, y nos permite además una reflexión crítica, honesta y razonada sobre los problemas que más aquejan a una sociedad profundamente dividida y polarizada como la nuestra, que dificultan sin lugar a dudas alcanzar una justicia social efectiva, elemento importante para que exista la paz como condición indispensable para el pleno desarrollo de las sociedades y construcción de una verdadera democracia.

No me cabe la menor duda, que el camino hacia la paz total requiere de una fuerza prometeica que impulse la inversión social sin precedente alguno en las comunidades rurales, sometidas al ostracismo por incontables años, y los sectores urbanos cuyas afugias e inequidades se han incrementado por factores agenciados por el conflicto armado y el narcotráfico, tales como el desplazamiento descontrolado, aumentándose de esta manera los cinturones de miseria en nuestras capitales y la falta de oportunidades laborales, educación, salud y vivienda.

La paz total es la piedra angular a la que el Estado y el Gobierno Nacional le deben dar un énfasis primordial, salvaguardando por un lado los derechos fundamentales consignados en nuestra carta magna, y por el otro preservar la tranquilidad del pueblo Colombiano en su honra, bienes y seguridad ciudadana. Es hora de lograr, sin trampas ni comportamientos falaces, que los actores armados ilegales converjan en diálogos efectivos y fructíferos que conduzcan a la tan anhelada paz.

Muy de la mano de ello, es necesario brindarle herramientas a la Fuerza Pública para el mantenimiento de la seguridad para contrarrestar el accionar de la delincuencia común y el crimen organizado, en los cascos urbanos y las zonas peri urbanas, con el propósito de darle certeros golpes a estas estructuras y disminuir las cifras de los delitos de impacto como el homicidio que según estadísticas de Medicina Legal en el primer bimestre de 2023 fue de 3.152 y durante ese mismo periodo del año en curso se incrementó a 3.179.

Paralelo a ese proceso de conversaciones, negociaciones y concertaciones, es indispensable poner en marcha políticas públicas para el fortalecimiento de la educación, el apoyo al emprendimiento, mejoramiento del sistema de salud, asistencia técnica al campo y opciones de vivienda digna.

Así lo hicimos en Montería, durante el Gobierno de la Gente, y los resultados llevaron a una ciudadanía más empoderada y cercana a la Fuerza Pública, lo que condujo en primera instancia a ser la capital del Caribe más segura y posteriormente y hasta la fecha la ciudad más segura del país.

Además de lograr cifras históricas en la disminución de la pobreza extrema, la que llevamos a solo dígito; el aumento de la capacidad de endeudamiento de la ciudad a más de $200.000 millones; el cierre de las brechas sociales; la recuperación económica y la generación de bienestar en el campo y los sectores más necesitados de la zona urbana con inversiones de calidad.

La verdadera paz total requiere de acciones tendientes a que los ciudadanos no tomen las armas, ni se dediquen al tráfico de sustancias ilegales como alternativa de sustento. Como país debemos reivindicar a las regiones con estrategias, programas y políticas públicas planteadas desde las particularidades de cada gobierno local para alinearlas al Plan de Desarrollo Nacional y así lograr una transformación social efectiva.

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En sus 60 años Unicórdoba se consolida como una de las mejores de Colombia y latinoaméricana 

Los rankings internacionales ratifican la calidad y el liderazgo, científico y académico de la Universidad de Córdoba.

En la más reciente versión del QS World University Ranking (https://acortar.link/sVDR4B) , Unicórdoba se ubica en el top de las mejores universidades de Colombia y del mundo.

La alma mater de los cordobeses se posiciona en este prestigioso ranking como la numero 16 entre todas las instituciones de educación superior, entre públicas y privadas de Colombia, es la sexta entre las 34 universidades públicas del país, la segunda pública del Caribe colombiano en el mismo rango de posiciones de la Universidad de Cartagena.

El ranking QS toma como criterios de clasificación: reputación académica, reputación del empleador, proporción estudiantes – profesores, citaciones por facultad, resultados laborales y sostenibilidad entre otros.

La Universidad de Córdoba se destaca principalmente en las mediciones de reputación académica, lo que evidencia la calidad y la consolidación de los procesos formativos de la Institución.

El rector de la Unicórdoba, Jairo Torres Oviedo, indicó que, “la Universidad no trabaja para los rankings; pero es muy importante que un ranking internacional como este que mide el trabajo académico y científico, la reputación académica y entre los empleadores de las mejores universidades del mundo, ubique a nuestra alma mater como una de las mejores de Colombia y Latinoamérica”.

“Esta clasificación ratifica el esfuerzo que hemos venido haciendo en los últimos años por consolidar nuestros procesos institucionales y proyectarnos a la sociedad con nuestra capacidad científica” señaló el rector Torres Oviedo.

Con estos nuevos resultados de la clasificación, la Universidad de Córdoba, se sigue posicionando entre los más altos estándares de calidad de la educación superior, refrendando con ello sus 60 años como un legado de transformación social.

La comunidad universitaria se complace en recibir esta gran noticia, que no solo visibiliza las acciones de la institución, sino que comprueban que la ciencia y la investigación que se ejerce desde las aulas de la universidad, se constituyen en la expresión de una misión educativa transformadora y de servicio a la sociedad.

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Córdoba al 100

Por Erasmo Zuleta Bechara
Gobernador de Córdoba

Los primeros cien días de nuestro gobierno han sido un período de planeación y de puesta en marcha de programas y proyectos estratégicos con una visión prospectiva encaminada al desarrollo y la mejora de la calidad de vida de los cordobeses. Desde que asumimos el cargo el primero de enero de 2024, hemos dado los pasos necesarios para llevar a Córdoba a otro nivel, manteniendo como prioridad las necesidades y aspiraciones de nuestros ciudadanos.

Con un equipo de trabajo comprometido, recorrimos las subregiones para la elaboración del Plan Departamental de Desarrollo, estableciendo un enfoque participativo que nos ha permitido escuchar las voces de nuestra comunidad y diseñar estrategias para enfrentar los desafíos que tenemos como territorio.

Una de nuestras prioridades ha sido impulsar la agroindustria como motor de crecimiento económico y generador de empleo en la región. Lanzamos el programa «El Campo Cambia», con el cual transformaremos 10 mil nuevas hectáreas para la producción y comercialización de productos que siembran nuestros campesinos , garantizando su comercialización en los mercados nacionales e internacionales, fortaleciendo así el sector agrícola, generando empleo y aumentando la producción alimentaria en la región.
También nos enorgullece destacar la firma del convenio para la creación de la Planta de Secado y Transformación de Maíz en el corregimiento Berástegui, abriendo nuevas oportunidades para nuestros agricultores.

Nuestro compromiso con la educación y la juventud es inquebrantable. En estos primeros cien días, hemos firmado acuerdos históricos para ampliar el acceso a la educación superior en nuestra región con la Universidad de Córdoba y el Ministerio de Educación para la creación de la Facultad de Medicina y el Centro Médico y de Alto Rendimiento para Deportistas, que son solo el comienzo de nuestros esfuerzos por invertir en el futuro de la juventud.

Trabajamos para lograr que nuestro departamento sea líder en la transición energética del país, aprovechando el gran potencial que tiene para la generación de energías renovables. Asimismo, seguimos firmes en el propósito de asegurar una participación justa en empresas como Urrá y Gecelca, con el objetivo de reinvertir las utilidades en proyectos sociales y subsidiar servicios básicos para nuestra población.

Nuestro compromiso con el medio ambiente y el desarrollo sostenible es firme, y seguiremos trabajando para proteger y preservar nuestros recursos naturales para las generaciones futuras.

El impulso al deporte, el turismo y la cultura también ha sido una prioridad en estos primeros cien días de gobierno. Lanzamos un programa de estímulo para nuestros deportistas destacados y hemos impulsado eventos deportivos de talla nacional e internacional como el Nacional de Surf y la carrera Trepadores a Colosiná. Hemos establecido alianzas estratégicas con empresas para promover el turismo en nuestra región y aumentar los ingresos locales. La consolidación del clúster de turismo y la expansión de la oferta cultural son solo el comienzo de nuestros esfuerzos por sacar adelante estas importantes industrias en Córdoba.

En términos de infraestructura, hemos trabajado en equipo con el gobierno nacional y con otros departamentos como Antioquia, a través de la Región Administrativa y de Planeación- RAP, para gestionar proyectos de desarrollo de infraestructura vial, como la vía Chinú – Lorica – San Bernardo del Viento para mejorar la conectividad vial en nuestra región. Desafíos como la erosión costera también están en la agenda, pues debemos enfrentar este problema con determinación.

Hemos dado pasos importantes hacia la promoción de la paz y la reconciliación en nuestra región. La creación de un Laboratorio de Paz y la implementación de programas de desarrollo social en zonas rurales son ejemplos de nuestro compromiso con la construcción de una paz con oportunidades, que repare y transforme el territorio.

Los primeros cien días de gobierno han sido un período de acción y transformación en Córdoba. Hemos logrado avances significativos en la agroindustria, la educación, el turismo y la infraestructura, y estamos comprometidos en seguir trabajando sin descanso para construir un mejor futuro para todos los habitantes de nuestro departamento.

Vamos al 100 y creemos que con amor y mucho más trabajo por nuestra tierra, podemos lograr grandes cosas. ¡Vamos a llevar a Córdoba a otro nivel!

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De la transición a la realidad energética

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

En Colombia, las tarifas de energía eléctrica son reguladas por el Estado mediante la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y para la provisión del servicio se tiene que recordar que intervienen cuatro factores independientes como son generación, transmisión, distribución y comercialización. Además, de que las tarifas son fijadas con base en el costo unitario y se ajustan con los precios de la economía.

Actualmente, el servicio energético es impagable por parte de las familias colombianas, especialmente las de nuestra región Caribe. Y a mi juicio considero inconcebible que estemos ad portas de un nuevo incremento de las tarifas de energía; en la actualidad es excesivamente oneroso que el costo del kilovatio hora sea de $1.061, el que podría aumentar $500 más por el desabastecimiento de las presas del país por el fenómeno del niño.

Es preciso recordar, que la energía es un servicio público básico elevado a la categoría de derecho fundamental y la inequidad del precio del kilovatio hora que pagamos, con relación al interior del país, pone en serias dificultades la calidad de vida de los casi 12 millones de habitantes del Caribe Colombiano y esta preocupante situación no solo cercena la esperanza y la tranquilidad de la ciudadanía, sino que se convierte en una barrera gigantesca para el dinamismo de la economía y la generación de empleo. Lastimosamente el alto costo de las tarifas de energía está llevando a las empresas y los emprendedores a un laberinto sin salida en el que la única opción es cerrar las puertas.

La situación energética del Caribe, en vez de vislumbrar la luz al final del túnel, permanece en una oscura nubosidad que empeora mes tras mes. Esta es una problemática que no da más esperas, porque se está llevando a las comunidades a un punto crítico de desesperación que puede causar un estallido social nunca antes visto en nuestra región.

Uno de los factores que impactan negativamente la tarifa tiene que ver con las pérdidas no técnicas, las que se registran en gran proporción por conexiones ilegales. Acción frecuente en aproximadamente 1.700 barrios del Caribe, que se encuentran en zonas de alto riesgo y vulnerables, en las que hay un registro de aproximadamente 354.000 hogares, de los cuales 2 millones de personas no están conectadas al servicio de energía eléctrica.

Se debe lograr que los usuarios dejen de asumir las pérdidas de energía, por lo que una solución sería el financiamiento de estas a través de tres fuentes: Gobierno Nacional, utilidades de Ecopetrol y porcentajes por parte de las comercializadoras y generadoras de energía.

Con los recursos de estas tres fuentes, el país le puede apostar a robustecer el modelo de comunidades energéticas planteadas en el proceso de transición energética que desea implementar el Gobierno Nacional. Hoy el país, y especialmente el Caribe, requiere de manera pronta la puesta en marcha de granjas solares y plantas multifamiliares y unifamiliares, estas dos últimas enfocadas exclusivamente en viviendas de los sectores vulnerables que hoy no cuentan con el servicio energético de manera legal y de los estratos 1 y 2, que suman más de 8 millones de habitantes, lo que significa un poco más del 79 % de la población Caribe, región estratégica del país, que merece un trato digno y una mayor inversión para su desarrollo, industrialización y competitividad.

Si se logra avanzar en este modelo, y sumando las soluciones que se vienen poniendo sobre la mesa desde hace años como la creación del Fondo de Estabilización Tarifaria y la modificación de la fórmula con la que se calcula el costo del kilovatio hora, lograremos un costo equitativo del servicio para aliviar la pesada carga que hoy está afectando la economía familiar de millones de colombianos.

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Unicórdoba 60 años: un legado de transformación social

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 6 de abril, la Universidad de Córdoba cumplió 60 años de vida institucional, momento oportuno para reflexionar sobre el trasegar de una institución que nació de los ideales de su fundador, don Elías Bechara Zainum, quien congregó seguidores para sacar adelante este glorioso proyecto de vida para los cordobeses. En esta celebración, es ineludible pensar la epopeya de la Universidad; sus avatares y contingencias, momentos históricos que contribuyeron en la conformación de este departamento. Recordar, cómo la adversidad y dificultades jalonaron la génesis y evolución de la Universidad; forjando el carácter e identidad que nos caracteriza. Unicórdoba ha sido hecha a pulso, forjada en medio de conflictos, adversidades y carencias; muchas de ellas, violentas y dolorosas; pero hemos mantenido el pulso y continuado el camino; coherente con los principios que hacen parte de nuestro origen.

Importante recordar en estos 60 años de vida institucional, cuando iniciamos las labores académicas en el Colegio Nacional José María Córdoba, luego nos trasladamos para la Plaza de Ferias; lugar donde se adecuó un espacio con salones rectangulares; iniciando las actividades académicas de los programas de Medicina Veterinaria e Ingeniería Agronómica; programas académicos con que nació la Universidad de Córdoba para responder a la vocación productiva del departamento. Finalmente, con esfuerzos financieros a través de créditos, se compró lo que para la época era la hacienda Nueva York; conformada por 64 hectáreas de tierra; lugar en el cual se encuentra actualmente la Universidad. En estos inicios, no existían lujos ni comodidades; sino principios, convicciones y una fe inquebrantable en un proyecto educativo revolucionario y transformador, nacido en tierras cordobesas, que entendió y concibió la educación como la fuerza transformadora que debía impulsar el desarrollo del naciente departamento de Córdoba; y al mejor estilo socrático; «…el tiempo dio la razón». De esta manera, se sentaron las bases por donde, durante estos 60 años hemos construido la Universidad.

Es esta la ocasión, para reconocer y exaltar el trabajo y aporte de exrectores, profesores, estudiantes, trabajadores y egresados que han hecho posible la construcción de este proyecto educativo que ha formado 50 mil profesionales en distintas disciplinas científicas; con una cobertura estudiantil de 17 mil estudiantes matriculados, 360 profesores de planta; de los cuales el 30% posee título de doctor; 28 programas académicos de pregrado, 22 programas de maestría, 5 doctorados, 44 grupos de investigación, reacreditación y presencia científica regional y nacional; donde aportamos con nuestra capacidad científica y humana en la solución de problemas que afectan las condiciones de vida de las comunidades.

El presente de la Universidad de Córdoba reafirma los principios concebidos por nuestro fundador; tanto a él, como a todos los que hicieron posible este proyecto de transformación social y humana; las presentes generaciones le expresamos nuestra eterna gratitud por haber concebido y dejar como legado la alma mater de los cordobeses; el bien público social más valiosos de este departamento. Corresponde a quienes hacemos parte de esta generación, continuar este

legado; y como decía nuestro fundador ¡se ha encendido una llama, no permitamos que se apague! Y, como reza nuestro Himno Unicor: «eres grande y nos haces mucho honor, a Dios pedimos que te guarde para bien de la nación».

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Hospital de la Comuna 6, ejemplo nacional

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

Uno de los pilares fundamentales para la supervivencia del ser humano, es la salud, bien público de trascendental importancia para la preservación de la sociedad, porque enmarca el conjunto de actividades sociales y políticas destinadas a mejorar la salud, prolongar y mejorar la calidad de vida de la población mediante la promoción y la prevención de la enfermedad y de otras formas de intervención sanitaria que abarcan factores ambientales, biológicos, laborales, culturales y, por supuesto, servicios sanitarios especializados que dignifiquen nuestra condición humana.

Es así como en el país, es necesario fortalecer la red hospitalaria pública y privada como un bastión indispensable para cumplir con el propósito de una salud pública para todos, humanizada y digna. En este sentido, propugno para que desde las regiones y con la corresponsabilidad del Gobierno Nacional se estructuren proyectos encaminados a la construcción de centros de salud de primer nivel que cumplan con el verdadero propósito de promoción y prevención en salud.

Es lamentable que más de 700 municipios del país no cuenten con un hospital. Según los registros del Sistema Integrado de Información de la Protección Social del Ministerio de Salud hay una distribución inequitativa de las clínicas y hospitales de carácter público, privado o mixto en las regiones, registrándose un mayor déficit en el sur y el oriente del país.

Por ejemplo, el departamento de Vichada tan solo cuenta con 4 centros de atención públicos y 8 privados y peor aún es el caso de Guainía en donde no existe la atención pública. Esto tiene que dar un giro de 180 grados. Estas regiones, así como Chocó, Amazonas, Putumayo y el Caribe necesitan inversiones prontas encaminadas a la construcción de una red hospitalaria digna.

Para ello, además de la voluntad política y la apuesta de los gobiernos locales en sus Planes de Desarrollo, es fundamental el concurso de las comunidades. Es necesario que levanten la mano sin miedo, así como lo hicieron los líderes de la Comuna 6 en Montería, quienes por años lucharon y no desfallecieron en el objetivo de sacar adelante y hacer todo lo que estuvo a su alcance para exigir que esta obra se materializara.

Hoy, el Hospital de la Comuna 6 es el gran ejemplo de lo que se debe replicar a nivel país. Estructura en la que no solo se beneficiarán los más de 150.000 habitantes de esta zona de Montería, sino que se convierte en una solución para la atención en salud de los habitantes rurales del municipio y se convierte en una solución en la atención de salud para Córdoba, toda vez que es el segundo más grande del departamento.

Este es un centro de salud con sentido social en el que se brinda a los monterianos una atención de calidad e innovadora con la puesta en marcha de consultorios especializados en la prevención del cáncer infantil, la atención de la salud mental, el cuidado de los hombres mayores de 45 años, la atención de mujeres para la prevención del cáncer de mama y cuello uterino, a lo que se suman unas salas de urgencias y partos dotadas con equipos de última tecnología.

El país necesita de inversiones como esta, con las que se genera confianza en la ciudadanía y una multiplicación de alternativas positivas para la atención primaria en salud. Colombia requiere hospitales y centros de atención que además de impactar las zonas locales se conviertan en una solución para los departamentos de manera oportuna, eficaz y con calidad.

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Ética en la era de la inteligencia artificial: desafíos y reflexiones

Por: Luis Eduardo Narváez Martínez

@luisenarvaezm

La rápida expansión de la inteligencia artificial, mejor conocida por su sigla IA, ha generado una serie de interrogantes sobre su impacto ético en nuestra sociedad, tanto en los analógicos, digitales e híbridos; estamos repensando este hallazgo universal y de apariencia reciente.

La IA, creada por el ser humano desde las ciencias de la computación, se ha convertido en una herramienta en algunos casos indispensable, que puede generar con nuestros pequeños esfuerzos: imágenes, textos, sonidos, identificar patrones sospechosos, las mejores sugerencias de contenido y un mundo de respuestas o soluciones precisas. Nos desafía a asumir la responsabilidad de su uso y a considerar cómo las máquinas pueden seguir fortaleciendo las diferentes disciplinas a favor del ser humano, mientras simulan el comportamiento del mismo. Reconocemos que esto es imparable.

La integración de la IA en diversas áreas de nuestra vida plantea importantes dilemas éticos, desde la interpretación y manipulación de datos, hasta la simulación del comportamiento humano que nos hace susceptibles y vulnerables. La IA nos desafía a repensar nuestros valores y principios fundamentales; en este sentido, es crucial reflexionar sobre cómo equilibrar los beneficios potenciales de la IA con la preservación de nuestros valores humanos más importantes e innegociables para no caer en sanciones inadmisibles, legales y sociales.

Los desafíos éticos asociados con la IA son diversos y complejos, a medida que nos adentramos en esta nueva era tecnológica, es fundamental abordar cuestiones como la transparencia, desinformación, intimidad, autenticidad, responsabilidad y la falta de rigurosidad en los datos ofrecidos desde la producción científica, al mismo tiempo, debemos reconocer el potencial transformador de la IA para mejorar nuestras vidas y fortalecer diversas disciplinas que generan bienestar para el ser humano. Sin embargo, es necesario proceder con cautela y establecer un marco ético sólido que guíe el desarrollo y la implementación de la IA, algo inimaginable pero que más temprano que tarde será requerido.

Es un tema que incumbe a todos, a quienes realizan el desarrollo como a quienes hacen uso de ella. Garantizar que la IA se utilice de manera responsable y para el beneficio de la humanidad únicamente, sabemos que es una utopía; pero si mantenemos los valores y principios humanos como guía en su progreso y uso, muy seguramente nos cuestionaremos y motivará a la reflexión para tomar las mejores decisiones a favor, ante un fenómeno universal, de innovación y donde se lastima si se quiere al propio ser humano.

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Gobernar desde las regiones con soluciones

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

La acción de gobierno desde las regiones es un buen camino y no me cabe la menor duda de que es el mejor de los caminos para asumir en el propio terreno los retos y desafíos, dialogar con las autoridades territoriales, escuchar de primera mano a las comunidades organizadas y así trazar acciones y compromisos.

En Colombia hay enormes diferencias regionales y territoriales, somos un país multiétnico, multicultural y biodiverso, en donde por negligencia de un Estado paquidérmico y centralizado, sufrimos de muchas exclusiones e inequidades en los territorios que han anclado a nuestras regiones en un subdesarrollo indignante.

Considero que para conocer las necesidades de los colombianos es preciso gobernar desde las regiones; la tarea que le corresponde al Presidente de la República es la de procurar estar cerca de las regiones, sin ningún tipo de prevenciones políticas para que puedan articularse los planes de desarrollo, tanto nacional como locales, en beneficio de todas las comunidades.

La semana que pasó Montería acogió al Presidente de la República, con todo su gabinete, quien despachó desde la sede de Centro Verde de la Alcaldía de Montería, en aras de escuchar a los colombianos de Córdoba, Sucre, Bolívar y Antioquia.

Consejos de ministros y seguridad, reuniones del alto gobierno con los mandatarios departamentales y municipales y sobre todo con las comunidades marcaron la agenda presidencial, en un hecho importante para la región, lo que demuestra la gran proyección e importancia que reviste para el país que desde la capital cordobesa y el Caribe se articulen acciones.

Ejercicios directamente en el territorio, entre el Gobierno Nacional y gobiernos locales; son los que precisamente venimos haciendo los exalcaldes con Propósito Colombia, estrategia desde la que aportaremos alternativas de solución a los problemas que nos indica la ciudadanía de cara a la ejecución o inversión del gasto público en la necesaria participación responsable de cada actor, que conduce, sin duda alguna, en la construcción de un mejor país.

Se están dando pasos importantes en los procesos de escucha de las comunidades, lo que nos parece maravilloso, pero hacemos el llamado al Gobierno Nacional para que no se quede solo en simples mesas de trabajo, sino que estas sean el insumo fundamental para una transformación real.

Hoy los colombianos piden acciones inmediatas que le den solución a temas tan importantes como la disminución de las tarifas de energía en el Caribe; el inicio de la transición energética con la implementación de las comunidades con granjas solares para el impulso de la lucha contra la emisión de gases; el dinamismo de la economía, el emprendimiento y por su puesto el refuerzo de la seguridad nacional para la lucha contra los grupos armados ilegales y el narcotráfico.

Es necesario lograr que las conclusiones de estos encuentros se traduzcan en cambios profundos que lleven desarrollo a las regiones y que cierren brechas sociales y económicas.

Necesitamos acciones que conviertan al campo en la verdadera fuerza productiva del país y que los centros con mayor capacidad poblacional generen economías desde adentro activando políticas sociales de gran impacto.

Colombia necesita de una responsable articulación entre los gobiernos locales, las comunidades, la Fuerza Pública y la empresa privada, para generar tranquilidad e inversión que contribuyan en el mejoramiento de las condiciones dignas de vida.

Logrando el consenso nacional lograremos generar mayores oportunidades académicas y laborales, un país justo y seguro, una Colombia próspera y competitiva.

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Unicor: Faro de luz

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 19 y 20 de marzo, se llevó a cabo la ceremonia de graduación de 1154 nuevos profesionales; entre ellos, hombres y mujeres, quienes lograron una formación académica, científica y humana, en distintas ramas del conocimiento. Esta nueva promoción de egresados de la Universidad de Córdoba tiene un aspecto en común: Juventud. Una juventud educada y portadora de saberes y conocimientos científicos; que es donde radica el verdadero poder que demanda y necesita la sociedad para lograr las transformaciones y cambios sociales que dignifiquen y generen el progreso social y humano.

Para estos jóvenes y sus familias, la ceremonia de grado es un momento especial y único en sus vidas; porque representa y materializa un sueño, una meta a la que se llegó con disciplina, esfuerzo, sacrificio y, sobre todo, por haber superado obstáculos y dificultades.

Este momento único e irrepetible, reflejado en aquellos rostros juveniles que expresaban la euforia que el éxito produce, y que, solo un momento de felicidad desbordante como esta, irradia una especia de éxtasis colmado de instantes llenos de gloria y extraordinarias vivencias. Además de esto, observar las caras radiantes de alegría y satisfacción por el deber cumplido de las familias; quienes, con humildad, esfuerzos y grandes sacrificio acompañaron a sus hijos, para alcanzar un título profesional; lo que, sin duda, representa hacer parte de la sociedad del conocimiento y, con ello, no solo cambiar la visión de la vida y del mundo; sino que, lo vincula a la sociedad como un sujeto transformado para transformar; ello, solo es posible a través de la educación.

Estos padres de familia y sus hijos entendieron, que solo a través de la educación se doblega el flagelo inclemente de la pobreza, lo que permite un mejor bienestar para el núcleo familiar. Estos momentos trascendentales de la vida son posible, gracias a la existencia de la Universidad, en eso radica su encargo y responsabilidad social con los más necesitados; la formación científica y humana de las presentes y futuras generaciones; lo cual, hemos hecho durante 60 años de existencia, tiempo en el que se han podido formar, más de 50 mil profesionales en el territorio.

Por ello, la Universidad encarna esa fuerza espiritual que, a través de la educación de los jóvenes hace posible jalonar el desarrollo de la sociedad. En esta ceremonia de grados, la Universidad se revitaliza en cuanto a su misión social. Hemos dado lo mejor de nuestras capacidades físicas, tecnológicas y humanas para formarlos en las mejores condiciones y estándares de calidad. Inculcamos valores y principios que deberán reflejarse en sus comportamientos; en cada uno de ustedes está la Universidad.

Su realización será nuestra realización, su grandeza será la nuestra. Ustedes son portadores de un poder transformador y liberador: Conocimiento; Irrádienlo y construyan un mundo humanizado y justo. Además, desde ya, ustedes son hijos de la Universidad de Córdoba, y el vínculo que los une a ella es indisoluble; estará presente hasta los últimos tiempos de nuestra existencia; por esta sabia razón, deben quererla, protegerla e impedir que la degraden. Como dice nuestro Himno: Unicor eres grande y nos haces mucho honor, a Dios pedimos que te guarde para bien de la nación.

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¿Pan o cabeza e’ gato?

Por Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador de Córdoba 

Se ha popularizado el desafío del «¿pan o cabeza e’ gato?», tras nuestra iniciativa de incluir productos locales en la minuta del Plan de Alimentación Escolar (PAE) en Córdoba. Este programa ya ha comenzado y beneficiará a más de 170 mil estudiantes de instituciones educativas en los 27 municipios no certificados de nuestro departamento.

Nuestra premisa es clara: en aquellos colegios que cuentan con las instalaciones adecuadas para preparar alimentos en el lugar, nuestros niños merecen más que simplemente pan y galletas. Queremos ofrecerles yuca, ñame, plátano y otros productos locales, altamente nutritivos, de nuestra tierra.

Actualmente, estamos dando los primeros pasos y ya hemos alcanzado un 30%, pero no podemos quedarnos ahí. Trabajando en equipo con nuestros productores y la Universidad de Córdoba, buscaremos que ese porcentaje crezca año tras año. Esto nos permitirá garantizar la comercialización de los productos de nuestros campesinos, un punto clave en la cadena productiva.

Algunos se preguntarán cómo lograremos esto en las instituciones educativas que carecen de cocina, sillas, o incluso, paredes. Precisamente, estos son los desafíos que enfrentamos. Pero avanzamos y estamos proyectando dotar de comedores escolares a aquellos colegios públicos que tienen gran cantidad de estudiantes y que, actualmente no tienen esta infraestructura.

Nuestra meta es ambiciosa: no solo queremos garantizar una buena comida para nuestros niños, sino también ofrecerles un entorno agradable donde disfrutarla. Este es un proyecto que trasciende mi mandato; espero que cuando mi tiempo como gobernador llegue a su fin, podamos decir con orgullo que estamos comprando el 70 % de los productos a nuestros agricultores locales y que los niños y jóvenes tienen mejores espacios donde recibir este complemento alimenticio. No es una tarea fácil, lo que faltaba era voluntad, y en este gobierno la tenemos.

En cuanto al proceso mismo del PAE, estamos trabajando en planes de saneamiento básico, rutas de distribución y capacitación del personal manipulador. Para esta vigencia estamos contratando 10 millones de raciones, pero nuestro objetivo es llegar a las 26 millones, siempre y cuando podamos asegurar los recursos necesarios.

La Gobernación está aportando el 70 % del valor total del proyecto, mientras que el gobierno nacional contribuye con el 30 % restante.
Juntos, ¡podemos lograrlo! Y que este desafío del «pan o cabeza e’ gato» no solo sea un titular viral, sino un símbolo de nuestro compromiso con una alimentación saludable y sostenible para las generaciones venideras.

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