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Montería, nuestra Villa Soñada

Por: Jairo Torres Oviedo
Rector de la Universidad de Córdoba

Recientemente, en la rectoría de la Universidad de Córdoba sostuvimos un diálogo constructivo, franco y sincero con el alcalde de la ciudad de Montería sobre los grande temas y problemas de la ciudad; aspectos relacionados con los retos y apuestas por seguir construyendo una ciudad capital que cierre brechas sociales e incremente mayores índices de inclusión, equidad y progreso social.

Desde Unicórdoba ponemos a disposición de este propósito colectivo y humano, nuestras capacidades científicas; en el entendido de que, sin la ciencia no es posible el desarrollo y, por supuesto, reconocer la disposición y voluntad política del alcalde por trabajar en conjunto los próximos años alrededor de una agenda común acerca de: la Universidad de Córdoba en el sur de la ciudad, el bilingüismo, capacitación docente, arte y cultura, cultura física y desarrollo agropecuario.

En este sentido, necesitamos edificar una ciudad donde la ocupación y preocupación tengan que ver con el progreso social y humano. Montería es una ciudad que tiene 246 años; construida con esfuerzo y empuje de sus habitantes; tenemos una posición geográfica privilegiada, con un valle fértil bañado por un río que atraviesa la ciudad; todo ello hace que la ciudad goce de una localización estratégica para su crecimiento y proyección.

Recordemos que Montería fue fundada en 1777 por Antonio De La Torre y Miranda, que inició con un crecimiento lento y sufrió un estancamiento a comienzos del siglo XX, incluso, cuando fue creado el departamento de Córdoba y es convertida en ciudad capital, con 70.000 habitantes. En la década de los ochenta, la ciudad empieza un incremento importante de su población al superar los 150.000 habitantes. Este incremento es ocasionado por migraciones poblacionales de la zona rural, generado por la pobreza del campo agrícola y el conflicto armado en el sur de Córdoba; además, por las inundaciones del río Sinú en la cuenca media y baja provocando desplazamientos.

Esta complejidad social evidenció la incapacidad de respuesta de la institucionalidad territorial; precipitando un crecimiento espacial desordenado en la Ciudad; configurándose en una ciudad céntrica y otra periférica que, no ha podido integrarse por falta de políticas públicas de carácter social que garanticen derecho y generen justicia e inclusión.

En la actualidad, la capital cordobesa alberga 516.217 habitantes según el censo del Dane 2023, su pobreza multidimensional es del 27.1%; con 18.69% de NBI y 4.42% de su población en la miseria; sin embargo, en la zona rural, estos indicadores se incrementan ostensiblemente, registrando un 45.93% de necesidades básicas insatisfechas NBI y un 14.12% en condiciones de extrema pobreza. Igualmente, más del 80% de su población pertenece a los estratos 1, 2 y 3. Una tasa de desempleo del 12.6% a noviembre de 2023, la tasa de informalidad de 61.4%, esto evidencia el avance de la pobreza.

Estos aspectos han marcado el pasado y presente de la ciudad. Un liderazgo inaugural debe tener presente estas realidades históricas con las que hemos convivido de manera silenciosa e indiferentes; es decir, existe una deuda social acumulada que debe ser la prioridad en términos de gobierno y políticas públicas en las próximas décadas. La Unicórdoba ofrece su capacidad científica para pensar y actuar en términos de desarrollo y progreso social.

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Tarifas Justas: El país se debe unir al Caribe

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

Millones de compatriotas no tienen acceso a la electricidad o a combustibles o tecnologías limpias para cocinar, lo que conlleva a una inseguridad energética que impacta física, social y economicamente a toda la región Caribe. Indudablemente, la carencia de acceso y las elevadas tarifas tienen directa relación con la postración económica y el deterioro en el desarrollo social y material de las comunidades.

Nos encontramos en un momento histórico en la región Caribe, en el que todos unidos debemos alzar nuestra voz de protesta para clamar por nuestra seguridad y equidad energética; debemos proveernos de las herramientas necesarias para fortalecer la competividad industrial y económica, así como para llevar el progreso social, lo que haremos posible si luchamos juntos, sin pausa ni claudicaciones. Colombia se debe unir al Caribe, en ese clamor de tarifas de energía justas.

La energía es indispensable para que los ciudadanos puedan tener tranquilidad, especialmente en el Caribe, donde tenemos una dependencia energética más fuerte; sin embargo, el costo del kilovatio hora es escandaloso, lo que ha influido negativamente en el presupuesto mensual de las familias, disminuyendo la compra de alimentos y otros servicios esenciales.

Además, el aumento insostenible del precio de este servicio le quita capacidad a las estrategias de los planes de desarrollo que implementarán los actuales gobiernos municipales y departamentales. Desafortunadamente, se está generando desesperanza en los más de 11 millones de colombianos que habitan el Caribe y lamentablemente esta problemática se ha convertido en un foco de violencia al que se le debe poner freno.

Los ciudadanos hoy se sienten defraudados con las excesivas tarifas de los últimos años y vemos con total preocupación que la CREG comtempla la intervención del mercado mayorista en bolsa durante el fenómeno del Niño, lo que implicaría indudablemente u. aumento tarifario del 30 %. La intervención de los precios fijando una tarifa tope de $532 por WVH, considero que no es el camino porque se generaría un cargo por restricciones que propiciaría costos elevados en este servicio público. Esto es un despropósito.

Hacemos el llamado al Gobierno Nacional para que mire hacia el Caribe y, a través del presupuesto nacional y alternativas fiscales, materialice soluciones rápidas y contundentes que alivien esta pesada carga.

Es hora de que al Caribe se le mire con una óptica diferente y se le dé el protagonismo que se merece. Somos una región estratégica del país, que merece un trato digno, razón por la que se deben implementar acciones y proyectos encaminados a resolver esta dificultad que padecen los habitantes, quienes piden a gritos equidad energética.

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La educación es prioridad

Por Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador de Córdoba 

A propósito del inicio del calendario escolar, aprovecho este espacio para compartir con los cordobeses la visión para el futuro educativo de nuestro departamento, enmarcado dentro de nuestro ambicioso Plan de Desarrollo, que tiene como norte convertir a Córdoba en un territorio donde la educación, la tecnología y la innovación sean el motor que catalice la metamorfosis productiva de nuestro departamento.

Aprendí de mis abuelos, Elías Bechara Zainúm y Saray Castilla de Bechara, la importancia de creer en uno mismo, y trabajar en la conquista de nuestros sueños, siendo la educación pilar para la consecución de nuestras metas. Por eso visiono a una Córdoba que progrese a través de la formación de su capital humano, contribuyendo así al desarrollo sostenible de nuestra tierra.

Haremos equipo con los estudiantes, docentes, directivos, autoridades locales y gobierno nacional, para trabajar juntos en la mejora de los procesos y avanzar hacia una educación pertinente y de calidad.

Reconozco la necesidad de mejorar los ambientes de aprendizaje, de invertir en la cualificación del personal docente y de garantizar la permanencia de nuestros estudiantes. Estamos comprometidos con implementar los programas y proyectos necesarios para garantizar el acceso, la permanencia y la calidad de la educación en todos sus niveles. De la misma manera, las estrategias que nos permitan reducir los altos índices de analfabetismo, mejorar el bajo acceso a la educación superior, y lograr la implementación del bilingüismo como política pública.

En estos primeros días de gobierno y en función de ese compromiso con la educación, hemos logrado avances significativos. Con el Ministerio de Educación aseguramos recursos para implementar programas de educación para jóvenes, adultos y adultos mayores; así como la financiación de proyectos de infraestructura educativa en zonas afectadas por la ola invernal.

Además, frente a los rectores, directivos rurales y secretarios de educación de los 27 municipios no certificados presentamos un plan para mejorar los comedores escolares. Con el Ministerio TIC avanzamos en importantes iniciativas para mejorar la conectividad en todo el territorio cordobés, aspecto crucial dentro de nuestra visión de Córdoba como epicentro del conocimiento, impulsando programas de formación en tecnologías para poblaciones vulnerables.

Comenzamos a trazar esa hoja de ruta para que la educación en nuestro departamento sea ese sector que cierre brechas, dinamice la economía y nos permita conquistar la paz que hoy este departamento clama.

Sin la educación como eje principal ninguna sociedad puede prosperar. Juntos construiremos la nueva historia de Córdoba, llena de oportunidades para todos.

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Necesitamos una generación inaugural

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

Con el inicio de los nuevos gobiernos territoriales; es necesario insistir y colocar de presente la reflexión sobre la responsabilidad del liderazgo políticos y cómo inciden en las transformación y bienestar social. Para ello, retomamos el análisis realizado por el maestro Boaventura de Sousa Santos. Uno de los sociólogos más importantes de nuestro tiempo. Abordando una de las tesis expuestas por el profesor Boaventura acerca del peso de la historia, pertinente para el análisis en la realidad nacional.

El peso de la historia es variable, hay períodos en los que la historia es pesada y en otros liviana. Los períodos pesados generan desalientos, resignación; al parecer, no podemos cambiar, no existen alternativas ni fuerzas que generen opciones. Las generaciones que viven en épocas donde la historia pesa poco, relativamente liviana; en ellas es más fácil pensar alternativas de un futuro posible.

Las generaciones que viven en períodos de historia liviana se denominan inaugurales; pero, cuando la historia es pesada, son generaciones huérfanas. Un ejemplo de generación inaugural fue Córdoba en Argentina, que, con ideales y utopías sociales colectivas creó el Manifiesto de Córdoba como proyecto emancipatorio y de cambio social. Ante estos tipos de generaciones podríamos preguntarnos: ¿Somos en Colombia una generación inaugural o huérfana? Lo anterior, para hacer referencia a la generación que emerge a partir de los años 90; no solo en Colombia, sino a nivel global; una época de cierre, definida por Fukuyama como el fin de la historia, fin que significa cierre de una época; repetición. Un mundo sin posibilidades, un mundo sin futuro; lo que generó un período de la historia huérfano en comparación con las épocas anteriores.

Para comprender lo anterior, basta revisar la historia colombiana y reflexionar, cómo la generación que antecedió a la década de los 90 se caracterizó por su ímpetu y liderazgo utópico para transformar; claro está, fue una época de amplia y masiva politización ideológica tendiente a materializar determinado modelo de sociedad que no fue posible; pero, condujo a toda una generación a una especie de exterminio; en unos casos planificado y en otros, como mártires.

Cuando pensamos en lo que fue esa generación inaugural que vivenció Colombia y que las fuerzas oscurantistas y retardatarias de siempre impidieron su ejercicio, su capacidad intelectual y moral como opción transformadora y de cambio; podemos decir que, impidió desde la violencia y la guerra una generación inaugural, entusiasta y utópica que pudiera desplegar su potencial creativo e innovador; posiblemente, nuestro presente fuera distinto.

En estos momentos, donde la historia es muy pesada y nuestra generación está huérfana de cambios, sin alternativas y fuerzas que la impulsen por un camino distinto al pesimismo, a la narrativa del miedo, la desinformación y el desencanto; sobre todo, en estos momentos de polarización, satanización ideológica y mesianismos redentores.

De estos nuevos liderazgos territoriales debe emerger una generación inaugural, que con ímpetu, visión y entrega dignifique el ejercicio de la política y la coloque al servicio de la vida. Necesitamos una generación inaugural.

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La velocidad y el desangre en las vías

“La velocidad mata, interrumpe sueños, deja familias mutiladas, digámosle no a la velocidad, solo a las velocidades adaptadas”

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

La sociedad pide a gritos a los mandatarios que acaban de asumir gobernaciones y alcaldías que no ahorren esfuerzos para detener la violencia vial que apaga vidas y deja familias desoladas e invadidas de luto. Necesitamos algo así como “un alto en el camino, o una tregua para que la gente deje de morir en las carreteras”.

Para cumplir ese propósito gobernadores y alcaldes no pueden utilizar las secretarías de tránsito para saldar favores políticos. En esas dependencias no se puede improvisar con personas inexpertas, debido a que su propósito fundamental debe ser el de salvar vidas.

La semana pasada tuve la oportunidad de hablar de seguridad vial con Mary Bottagisio Reyes, directora de la fundación Liga contra la violencia vial. A quema ropa, en medio de un almuerzo le pregunté ¿Cuál es la fórmula para que gobernadores y alcaldes bajen en sus territorios las descomunales cifras de muertes en siniestros viales?

Sin dudar me respondió de forma contundente, “la fórmula ya está diseñada, y lo primero, y en el corto plazo, si nosotros queremos tener resultados en esta lucha contra este flagelo que tanto dolor y tanto padecimiento ha dejado en nuestra sociedad, en el corto plazo, el mandatario que no haga cumplir la norma inscrita en la ley Julián Esteban, en lo relacionado a velocidad, fracasará en su política de seguridad vial y tendrá en su territorio muchas pérdidas de vida”

“Si queremos tener éxito en el corto y el mediano plazo en la lucha contra este flagelo, tenemos que hacer respetar velocidades, hacer la paz en las vías, disminuir las velocidades, entender que el cuerpo humano tiene una tolerancia limitada a las energías y que es la velocidad el factor que multiplica y agrava todos los otros factores de riesgo. La velocidad mata, interrumpe sueños, deja familias mutiladas, digámosle no a la velocidad, solo a las velocidades adaptadas”, acotó Bottagisio Reyes.

Ley Julián Esteban.

Gracias a la presión de la sociedad y a un trabajo interdisciplinario se logró que en junio del 2022 el Congreso de la República aprobara la ley 2251 (Julián Esteban), en honor al niño ciclista que perdió la vida en una vía de Zipaquirá (Cundinamarca). La nueva reglamentación señala que en Colombia la velocidad máxima permitida en vías urbanas será de 50 km/h, excepto zonas escolares y residenciales que tendrá un límite de 30Km/h.

Para carreteras intermunicipales, que en algunos corredores estaba permitida hasta 100 Km/h, ahora será de 90 Kmh. ¿conocen los nuevos secretarios de tránsito de los territorios esta ley? Y si tienen conocimiento de la misma y de las velocidades permitidas, ¿Por qué no la hacen cumplir y salvan vidas?

La vuelta al colegio en motocicletas.

A punto de volver los estudiantes a las instituciones educativas, es pertinente recordar algunos datos del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Hoy en Colombia el 50,4% de los niños que han muerto en el país en sus desplazamientos lo hicieron en una motocicleta y el 89% de los niños que han fallecido en el país lo hicieron como peatones, o como ciclistas o como usuarios de una motocicleta.

Es importante garantizar la seguridad en los desplazamientos de los más vulnerables, de ese gran número de niños y niñas que tienen como único medio de transporte la motocicleta. El trabajo de los organismos de tránsito es exigir y brindar condiciones de seguridad en su movilidad.

¡Conduce a 50 y vive a 100!

 

 

 

 

 

 

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Fiestas en corraleja un neocirco romano

Por: Jairo Torres Oviedo
Rector de la Universidad de Córdoba.

En los albores del año nuevo, tradicionalmente caracterizado por la celebración de fiestas patronales en muchas poblaciones del Litoral Caribe y el departamento de Córdoba, se hace necesario reflexionar acerca de estas tradiciones; en particular, las fiestas de corraleja, donde el espectáculo más relevante es la «corrida» de toros, que tiene a su vez connotaciones culturales y folclóricas. Municipios de Córdoba realizan estas fiestas, donde la gente se congrega en una plaza similar a un estadio de fútbol construida de manera improvisada, con materiales sin rigor técnico requerido, en la que concurren miles de personas sin distingo social. El festejo consiste en soltar toros a la plaza y que estos persigan a quienes los enfrentan, escenario acompañado por bandas folclóricas entonando música de porro y miles de personas colgando de las frágiles graderías de madera. En esto consiste la popular celebración representada en el enfrentamiento irracional del hombre con la bestia, donde ambos son víctimas del dolor y muerte.

Esta manifestación cultural, no genera conciencia cultural como ejercicio racional y trascendente. Asistir a un espectáculo donde se vulneran los derechos de los animales y se exponen vidas humanas en presencia de personas que, con euforia aplauden y celebran estas costumbres, es el claro ejemplo de un culto y apología a la barbarie en nombre de la cultura. El contexto social donde se ha mantenido esta tradición es comparable con el circo romano; recordemos, que este era uno de los espacios recreativos que brindaba entretenimiento al pueblo; no como un lujo, sino como un derecho de los ciudadanos romanos; pero, a la vez era la forma cómo los mantenían distraídos y al margen de los asuntos esenciales del Estado; existía como escenario donde los políticos del imperio competían para evidenciar poder a través de todo tipo de extravagancias.

Aunque en las corralejas compiten las ganaderías para ver quien tiene los toros más bravos, lo que se mide en la cantidad de muertos; para los mandatarios romanos esta era una estrategia para mantener la población conforme, domesticada e irreflexiva. Como bien lo expresó el poeta satírico Juvenal «Pan y circo» lo que nos indica, que gran parte de la población solo necesita cubrir sus necesidades primarias y divertirse. En este contexto social, donde emerge esta manifestación cultural; implica un análisis sociológico, donde se demuestra, que la euforia y alegría vivida los días de la festividad contrasta con la pobreza e inequidad. Poblaciones marcadas por altos indicadores de pobreza multidimensional, condenados a una especie de pobreza perpetua acompañada de la hospitalidad y nobleza de su gente; la cual, muchos aprovechan para abusar de sus creencias. Es necesario ser respetuoso con esta tradición; pero, ello no excluye repensarla en términos dignificantes. Estas festividades deben tener como centro al ser humano y su dignidad. Lo anterior implica construir una cultura que genere conciencia social. Las fiestas de corraleja no pueden seguir repitiendo la lógica del Circo romano utilizada para control y adormecimiento social. Necesitamos la cultura como cultivo de pensamiento, progreso, desarrollo y bienestar para todos.

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Montería la más segura

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

La seguridad ciudadana constituye uno de los eslabones sustanciales de la democracia, es el proceso de establecer, fortalecer y proteger el orden civil democrático, eliminando las amenazas de violencia en la población y permitiendo una coexistencia segura y pacífica.

Por consiguiente, la seguridad ciudadana tiene como objetivo primordial que el Estado garantice el pleno goce de los derechos fundamentales de los ciudadanos; en especial, de aquellos que permitan desarrollar y salvaguardar su integridad personal, sus derechos cívicos y el disfrute de sus bienes.

En consecuencia, en el campo de la seguridad ciudadana deben intervenir todos los actores sociales, desde las autoridades municipales, los líderes barriales y los representantes de las organizaciones civiles, cuya incidencia se refleja en beneficio de las comunidades.

Hoy, esa integralidad es destacada en Montería, gracias al trabajo mancomunado de la fuerza pública y todos los sectores sociales, lo que nos permite percibir mayor tranquilidad y mejor convivencia ciudadana, plasmada esta realidad en los mejores indicadores de los últimos 14 años y la ubicación de nuestra ciudad como la más segura del país.

Para que toda esta política de seguridad ciudadana sea plausible, se hace pertinente desarrollar una robusta y efectiva estrategia de operatividad y de inversión, dotando de las herramientas necesarias a la Policía y al Ejército, para una mayor y pronta respuesta ante cualquier calamidad en el orden público.

Es imprescindible, además, cerrar las brechas sociales con mayor inversión pública, destacando la construcción de mejores vías de acceso, mejoramiento del alumbrado público y redención de la zona rural.

El campo recobró la mirada por parte de la administración municipal. En los últimos cuatro años, llevamos inversión de calidad para nuestros campesinos, con el objetivo claro de mejorar la competitividad y abrir el abanico de posibilidades para los jóvenes rurales.

Las cifras son contundentes, en materia de homicidios por cada 100.000 habitantes, el año 2023 cerró con 11,62 y el cuatrienio 2020-2023 con un total de 305 casos, 40 casos menos que en el cuatrienio 2016-2019 y 99 casos menos que en el periodo 2012-2015.

En cuanto a lesiones personales, en los últimos 4 años se reportaron 2.883 casos, 1.672 menos que en el periodo 2016-2019 y 921 menos que en 2012-2015.

Hoy, el municipio goza de una sólida relación entre la ciudadanía, la administración municipal y la fuerza pública; cooperación que ha sido determinante en la implementación de medidas integrales para la lucha contra la delincuencia común y los grupos armados ilegales. Es indispensable continuar reforzando día a día esta relación, con el objetivo primordial de continuar haciendo de la ciudad una Montería Grande.

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Colombia: medalla de oro a la improvisación

Barranquilla no se merece este vía crucis para tener sus Juegos Panamericanos, que, de recuperarse, impulsarán su imagen como polo de desarrollo del Caribe

Por :Hubert Ariza 

Comenzó 2024 con un escándalo olímpico que despertó del letargo navideño a los colombianos y zarandeó al Gobierno nacional, ante la dura reacción de la opinión pública y la oposición por la decisión de Panam Sports de retirar a Barranquilla la organización de los próximos XX Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de 2027, por el incumplimiento del Estado de un contrato suscrito desde 2021, y, en especial, el no pago de cuatro millones de dólares antes de finalizar 2023.

El 30 de enero de 2024 debería cancelar una cifra igual.

Se trató de una bofetada a Colombia, que evidencia la improvisación de dos administraciones nacionales que no dimensionaron lo que estaba en juego y las graves consecuencias de su parsimonia. También, de un duro golpe al Caribe colombiano, que le ha cumplido al deporte y ha honrado su palabra.

Tan solo en julio del año pasado Santa Marta, gracias a la gestión del entonces gobernador, Carlos Caicedo, y la alcaldesa, Virna Johnson, recibió la visita de Neven Ilic, presidente de Panam Sports, en el proceso de validación de su aspiración de ser sede de los Juegos Panamericanos de la Juventud 2025. Y lo logró en el marco de la exitosa realización de los V Juegos Suramericanos de Playa, liderados por la Organización Deportiva Suramericana (Odesur), en los que participaron 14 países y cerca de 1.000 atletas.

Ante la gravedad de lo acontecido con Barranquilla, el presidente Petro ha reaccionado y ha mostrado un liderazgo y celeridad que era necesaria unos meses atrás, quizá unos días antes, en noviembre o diciembre, cuando se debía presionar al Ministerio de Hacienda o sacudir al ineficiente Ministerio del Deporte ―cuya existencia se cuestiona con fuerza― para girar los dineros acordados y evitar este desastre político, diplomático y deportivo que nos avergüenza ante el mundo.

En este momento ya no se trata de quién tiene la culpa, sino cómo y con quiénes se encuentra una solución al problema y se le devuelve la esperanza a Barranquilla de que recuperará lo que perdió en los vericuetos de la burocracia nacional, con funcionarios hiperpolitizados que esgrimen argumentos pueriles sin hacer un mea culpa, que viven de espalda a las regiones y no entienden que su ineficiencia condena a Colombia en el escenario internacional y priva al Caribe de una posibilidad de bienestar y desarrollo.

Como no se trataba del incumplimiento del pago de un recibo de servicios públicos, y de un trámite de reconexión, el escándalo lo ha tenido que asumir el presidente Gustavo Petro, pagando un alto costo político que se medirá en los próximos estudios de opinión.

Este escándalo demuestra, una vez más, que el primer mandatario no tiene fusibles y las descargas de altísimo voltaje, ocasionadas por sus subalternos, las soporta con el autoconvencimiento de que no puede darle cabezas de su equipo a la oposición, que él siempre sale ganando, y que aún tiene el suficiente teflón para resistir la crisis permanente, porque en algún momento encontrará la veta política, la lámpara mágica, que le permitirá superar todos los errores y salir victorioso, imponiendo su sucesor.

Diez días después de conocerse la decisión de Panam Sports, la ministra de Deporte, Astrid Rodríguez, sigue muy deportiva en su puesto, y si el presidente no la cambia en la tan anunciada crisis ministerial, podría estrenar la moción de censura en el Congreso de la República, donde 32 senadores ya firmaron una petición en ese sentido, acusándola de negligente, incapaz e ignorante.

Mientras tanto, el ministro de Hacienda dice que Colombia está lista para pagar de manera inmediata los ocho millones de dólares acordados, que hace apenas 10 días no aparecieron.

Y el presidente alista una próxima visita a Chile ―un viaje más en su larga lista de países recorridos― para pedirle al presidente Boric y a Panam Sports que reconsidere su posición, luego de enviarle una carta ratificando la voluntad de Colombia de realizar las justas deportivas. Pero que los Juegos vuelvan a Barranquilla no depende de la decisión de un solo hombre, ni una sola nación, sino de una asamblea de 41 miembros, que se reunirá en febrero próximo, luego de que el 30 de enero se cierren las postulaciones de los países que quieran ocupar el lugar de Barranquilla. Entre estos están México, Paraguay y Brasil.

La estrategia de salvamento incluye al canciller Álvaro Leyva, a quien muchos analistas daban como seguro recambio en el esperado remezón ministerial de fin de año.

Es arduo el camino trazado. Embajadores gestionando para que países amigos retiren sus aspiraciones. Lobistas internacionales gestionando ante Panam Sports para que dé reversa. Diplomacia directa del presidente Petro ante sus pares de Chile, Brasil, México, para superar el error de un burócrata ineficiente que no tramitó un desembolso pactado.

En política todo es posible. Milagros se han visto. Ojalá la estrategia funcione y esta novela macondiana tenga un final feliz. Pero no hay mucho espacio para el optimismo. Hasta el momento lo que hay es especulación y bastante escepticismo. Barranquilla no se merece este vía crucis para tener sus Juegos, que, de recuperarse, impulsarán su imagen como polo de desarrollo del Caribe, potencia deportiva y un lugar deseado para vivir sabroso.

El escándalo ha servido para que los colombianos vuelvan a preguntarse si el modelo político administrativo que tenemos es el que nos merecemos.

El Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, y el alcalde de Barranquilla, Alex Char, fueron invitados a la Casa de Nariño a ser parte de la estrategia de solución a la crisis. Su asistencia ratificó su disposición de trabajar en las malas y en las buenas con el presidente Petro, con espíritu conciliador, compromiso patrio y pensando en intereses colectivos y no individuales.

Este episodio ratifica, además, la urgencia de superar la hipercentralización que agobia a las regiones. Hay que dejar atrás episodios como estos, en los que unos pocos funcionarios del Gobierno central afectan con su negligencia al futuro de toda una región.

¿Qué hubiera pasado si la responsabilidad de los Juegos Panamericanos 2027 hubiera dependido exclusivamente de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico? Quizá estaríamos celebrando un ambicioso programa de inversiones millonarias que transformarían, aún más, a una de las ciudades más pujante del Caribe y de Colombia, y no suplicando, con el presidente de la República a la cabeza, que nos perdonen la improvisación y nos devuelvan la organización de los Panamericanos que teníamos ganada.

 

Tomada de: El País España

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Creer en Córdoba

Por Erasmo Zuleta Bechara.

Gobernador de Córdoba 

Hemos iniciado una nueva era, un camino para construir la Córdoba que todos anhelamos, y que nos compromete a darlo todo, a trabajar día y noche, sin pausa, para lograr el propósito de poner a Córdoba primero. Creo firmemente que la disciplina y la perseverancia forjan carácter y nos ayudan a superar obstáculos y alcanzar nuestras metas.

Con esa convicción asumí como Gobernador de todos los cordobeses. Nuestra hoja de ruta inicia con la educación, porque creemos en ella como la llave que abrirá las puertas a la igualdad, integrando la cultura, tradición e innovación como sinónimo de desarrollo sostenible.

Creo en el turismo como un sector clave para generar riqueza y oportunidades, nuestro departamento es un paraíso mágico por descubrir y toda esa belleza se debe traducir en bienestar para los cordobeses. También creo en los jóvenes como actores principales y corresponsables en la construcción de un mejor departamento y por eso les reitero que serán protagonistas en esta nueva era.

Nos hemos propuesto humanizar el servicio público, llevando nuestro trabajo más allá del escritorio para servir de manera óptima, eficiente y transparente. Nuestra gran apuesta por la modernización de la infraestructura va desde la regionalización universitaria hasta la expansión del Sena, promoviendo vivienda digna, servicios públicos, además de escenarios culturales y deportivos. La salud pública se fortalecerá con la construcción de hospitales y el primer centro público de atención en salud mental.

La paz será otro pilar en nuestro gobierno. Abogamos por una paz que no solo reemplace cultivos, sino economías ilegales; queremos a Córdoba como un laboratorio de paz, donde las oportunidades transformen realidades. Reitero el llamado a los grupos ilegales a cesar la extorsión. Los cordobeses necesitamos tener paz.

La génesis del conflicto radica en la desigualdad entre lo urbano y lo rural, por eso una reforma agraria integral será el inicio para cerrar esta brecha, asegurando acceso a la tierra, fomentando la innovación en procesos agrícolas y garantizando la comercialización de lo que cultivan. Apoyaremos a los campesinos con maquinaria y mejoraremos las vías para facilitar el transporte de sus productos.

Nuestro departamento tiene una riqueza minero-energética que debe traducirse en bienestar y las empresas generadoras de energía deben tener mayor compromiso y solidaridad, destinando utilidades para inversión social. Desde la Gobernación tenemos el reto de liderar la transición hacia la autosostenibilidad energética de Córdoba, construyendo la primera Granja Solar Departamental ¡Nos pondremos en la tarea!

El acceso al agua potable es esencial, y, para garantizarlo, se hará una gran inversión. Con tantas fuentes hídricas a nuestro alrededor es inadmisible que los cordobeses sufran por falta de agua, por eso exigimos a los contratistas de proyectos de acueductos como el costanero y el del San Jorge, asegurar este derecho fundamental. ¡No más dilaciones!

Vengo de una familia donde las mujeres dirigen, inspiran y forman, así que la mujer desempeñará un papel crucial en la reconstrucción social y productiva de Córdoba.

Todos estos propósitos son ambiciosos, pero nuestra promesa de trabajo incansable durante los próximos cuatro años respalda cada una de mis palabras. Visualizo un futuro donde las oportunidades florezcan y el conocimiento nos conecte con el mundo.

Pondremos a Córdoba Primero, pero antes, tenemos que creer en nosotros, en nuestra gente y en nuestro departamento. Esta es una decisión personal; yo creo en Córdoba y los invito a todos a creer en esta tierra.

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Montería, en buenas manos

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

En el Gobierno de la Gente el cual presidí hasta el 31 de diciembre de 2023, logramos cimentar y construir las bases sólidas de lo que es hacer de nuestra ciudad una Montería Grande. Y, pasamos del Gobierno de la Gente al gobierno por Una Sola Montería dirigido por nuestro alcalde Hugo Kerguelen García, con el convencimiento pleno que la visión del actual mandatario continuará catapultando a nuestra Montería Grande por la senda de mayor progreso y desarrollo social.

Estamos seguros del camino lleno de grandes éxitos que transitará durante este cuatrenio el actual gobierno porque conocemos de su catadura moral, de su condición de ser humano íntegro y honorable, de su enorme responsabilidad e innegable compromiso asumido con los monterianos.

En estas sentidas líneas quiero expresarles un sincero mensaje de invencible esperanza y de fe consistente en un futuro prospero y rebosante de grandes resultados para nuestra hermosa Montería.

A su vez, quiero agradecer el excelente trabajo del equipo que me acompañó durante los cuatro años de mi mandato. Un equipo plagado de talentos excepcionales pero sobre todo de excelentes personas con un compromiso social irrestricto con los ciudadanos.

Desde el Gobierno de la Gente no se escatimó esfuerzo alguno en la atención de cada ciudadano y mostraron permanente voluntad y trabajo sin descanso para solucionar los problemas de la gente en tiempo real.

Gracias a su compromiso, logramos materializar una estupenda transición de gobierno con la que pusimos a disposición del alcalde y su nuevo equipo de gobierno toda la información necesaria con el objetivo brindar plenas garantías en la construcción de la hoja de ruta de ese sueño colectivo de unir a la ciudad.

Le agradezco a mi equipo de gobierno en cabeza de los secretarios, a los contratistas y funcionarios de la alcaldía por darlo todo por la ciudad en estos cuatro años, pero además por estar motivados como nunca antes en la historia de Montería en un empalme que se materializó con efectividad y robustez por el bienestar ciudadano.

Entregamos una Montería con múltiples proyectos estratégicos listos para la asignación de presupuesto, la proyección de mayores ingresos, un catastro multipropósito en ejercicio, una armonía social como nunca antes en la historia, una zona occidental unida y alegre y una zona corregimental mucho más fluida, productiva y competitiva.

Al nuevo gobierno no me resta sino desearle un camino lleno de éxitos. El liderazgo del alcalde Hugo Kerguelén quedó más que demostrado en la gerencia COVID, en el programa exitoso la Gente Decide, donde propiciamos la intervención directa con la gente, en la impecable dirección de la Secretaría Planeación, desde donde se logró la aprobación del nuevo POT, una deuda de más de 20 años que se tenía con la ciudad.

Estamos seguros de que Una Sola Montería tiene un camino allanado que inició a cosechar éxitos desde el primer día. El alcalde, junto con su equipo de trabajo, pasará a la historia como uno de los mejores alcaldes de la ciudad, por su ejercicio e intención de seguir devolviendo la esperanza a los monterianos con programas y proyectos trascendentales que seguirán uniendo los barrios, veredas y corregimientos. Así como la intención de seguir avanzando en temas tan importantes como la salud mental, las Pruebas Saber, la apertura oficial de la Universidad del Sur, la construcción del sueño cumplido del Puente del Sur que ya fue adjudicado, la puesta en marcha Businú y la sostenibilidad ambiental para seguir apostándole disminución de los gases efecto invernadero y contribuir al desarrollo sostenible y consolidar a Montería como la mejor biodiverciudad del país.

Escuchar el mensaje del alcalde de construir sobre lo construido es un mensaje acertado que nos llega al corazón y estoy seguro de que le llegará a cada monteriano para que los objetivos trazados para el desarrollo, empleabilidad, seguridad ciudadana, entre otros sean una realidad.

Le pedimos a Dios que acompañe de manera permanente al gobierno de Una Sola Montería, en especial al alcalde para que le dé la sabiduría y el discernimiento necesario para acertar en todos esos buenos propósitos que ha visionado por el bienestar del municipio. Montería quedó en muy buenas manos.

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