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PREVALECIÓ EL DIÁLOGO

Por: Jairo Torres Oviedo.
Rector: Universidad de Córdoba

La universidad se concibe como el espacio para el desarrollo del pensamiento, las ideas, el conocimiento y la ciencia; pilares que sustentan su verdadera esencia y naturaleza, de esta forma ha sido pensada y construida a lo largo de la historia de la humanidad. No en vano, la universidad ha sido una de las instituciones más antiguas de la Cultura Occidental; esta construcción no ha sido lineal, sino que, ha estado sometida a todo tipo de convulsiones y estallidos sociales, políticos, económicos, culturales, entre otros. En toda esta dialéctica social, la universidad fue y seguirá siendo el centro racional, científico, moral, ético y estético; desde el cual se ha pensado e interpretado todos estos conflictos. Las razones para entender lo anterior, es debido a que la universidad representa la sociedad en su conjunto, es la cuna del pensamiento, el único espacio donde convergen diferentes ideologías; en ella se refleja la racionalidad del ser humano. La universidad, en particular la pública, es el escenario de la pluralidad, en donde confluyen y conviven las diversas expresiones sociales.

En este sentido, una de las tareas misiones de la universidad es hacer posible la convivencia, entendida como la posibilidad de ser diferente; sin que ello implique la anulación o exclusión del otro o los otros. La convivencia como una acción humana inherente a la existencia social requiere de la educación como un proceso continuo y racional, que transforme y construya unos imaginarios sociales y humanos que dignifiquen al hombre y lo hagan un ser más consciente de su presente y su entorno social, ambiental, político, cultural, ético, estético; solo así, la educación convierte a los sujetos en seres libres y autónomos capaces de transformar la sociedad. En este escenario, la universidad tiene sentido. Entre esas dimensiones está la educación para la democracia; dado que, la universidad es el ámbito natural y fecundo donde la democracia, no solo existe, sino que, crece y se desarrolla de forma racional y responsable. En el caso de la Universidad de Córdoba, cuando se han presentado conflictos, siempre ha prevalecido el logos como expresión del entendimiento que se logra a través de diálogo; dando muestra de una democracia universitaria que representa el interés general, bienestar y desarrollo institucional. La democracia universitaria debe responder a un conocimiento normativo del orden institucional universitario, a los procesos administrativos y financieros; una concepción de universidad que se entienda como un proyecto social y cultural al servicio de quienes desean cumplir sus sueños. Cuando no se tiene este conocimiento, la democracia se debilita y empobrece; con ello, la vida universitaria se convierte en un instrumento al servicio de aquellos que quieren anularla.

El desencuentro vivido al interior de la Universidad de Córdoba en las últimas semanas deja lecciones y aprendizajes para seguir fortaleciendo la democracia universitaria, siempre, centrada en el debate de ideas, propuestas, visiones y argumentos académicos que engrandecen la institución; solo ella se fortalece, cuando se hace un ejercicio democrático serio y responsable. Por consiguiente, el estamento estudiantil diverso y plural que en estos procesos democráticos y reivindicativos participan, deben ser libre y autónomos. La universidad está llamada al uso del logo como elemento central del ethos universitario; que contribuya a elevar el debate público que en estos tiempos de incertidumbres y posverdad está bastante erosionado y empobrecido.

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Un Río de Libros para enriquecer la mente

 

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

Alcalde de Montería

Leer es una habilidad que se va perfeccionando a medida que pasan los años. Es una vitamina que alimenta la actividad cerebral, un motor de nuevas ideas y una bodega de recuerdos, emociones, sensaciones y sentimientos.

Incentivar la lectura para la construcción de una Montería educada y bien informada ha sido una prioridad para el Gobierno de la Gente. De allí, la importancia de Un Río de Libros, feria de lectura con la que promovemos un escenario académico gratuito en el que se destaca la formación de lectores y la retroalimentación de ideas y pensamientos.

Luego de dos años, en los que nos vimos en la obligación de realizar el evento de manera virtual (2020) y semi presencial (2021), por motivos de la pandemia, los monterianos y visitantes nos volvimos a congregar para disfrutar de una semana llena de libros, sonetos, talleres, charlas y presentaciones culturales.

Visión Mujer, fue el eje central de este encuentro, en el que contamos con la participación de 34 mujeres destacadas en la literatura, arte, cultura y periodismo; quienes compartieron su forma de ver el mundo, a través de la fuerza de sus escritos.

La importancia de las mujeres, no solo se circunscribe a su condición de autoras. Su rol y aporte va más allá y tiene que ver con la virtuosidad de plasmar la nobleza del alma, el amor que emanan y la sabiduría que poseen.

Un Río de Libros es el espacio propicio para lograr una reivindicación del libro, con respecto a la inmediatez y la síntesis de la información, que se maneja en el universo audiovisual de las redes sociales. La lectura, sin duda, nos lleva a un estado de exploración de nosotros mismos, nos transporta a diferentes escenarios y es fuente inagotable del conocimiento. Motivos más que suficientes para darle el realce que se merece y para promoverla y masificarla ante una generación de jóvenes digitales.

Destacamos la dedicación, el cariño y la pasión que cada uno de los 59 invitados les imprimió a sus presentaciones para atraer la atención y propiciar la participación activa de los asistentes. Así como el arduo trabajo y la dedicación de la Gestora Social, quien de manera incondicional e incansable viene impulsando el hábito de la lectura y la cultura en nuestra Montería Grande.

Los 40 eventos realizados se constituyeron en un espacio muy enriquecedor, en el que nos pudimos escuchar como sociedad y en el que tuvimos la posibilidad de apreciar las diversas concepciones, ideales y convicciones de cada uno de los escritores que nos acompañaron. Pluralidad de pensamientos, que aporta enormemente al mantenimiento de la democracia, da fe del respeto al derecho de la libre expresión y permite la realización de debates respetuosos con una sólida carga argumentativa.

Destacamos de esta versión, los talleres realizados en Instituciones Educativas, con el fin de promover la lectura de niños, niñas y jóvenes; con el fuerte propósito de motivarlos a desarrollar sus capacidades artísticas y sembrar en sus corazones el amor por la literatura.

La importancia del mundo de las letras radica en poder enriquecer la mente, extender la capacidad imaginativa y aumentar los conocimientos para forjar nuestros criterios y posiciones. A través de la lectura se vale y se puede soñar, y lo más importante es que en ella tenemos una herramienta poderosa que podemos utilizar para pensar, construir y solidificar una mejor sociedad.

¡Lo bueno se repite! ¡Nos vemos en Un Río de Libros 2023!

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¿Hay vacuna para evitar la pandemia de muertes en accidentes de tránsito?  

“El trabajo de un secretario de Tránsito es levantarse todos los días ideando estrategias para evitar que alguien muera en un incidente de tránsito en su municipio”: Santiago Montoya, alcalde de Sabaneta Antioquia.
“Mientras no se convierta en un verdadero propósito nacional salvar la vida de los motociclistas, y hagamos un consenso ciudadano, seguiremos contando muertos, y convirtiendo las vías del país en campos de guerra donde quedan viudas, hijos huérfanos, y familias mutiladas”: Mary Bottagisio.
Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
@marchenojob
Durante el 10 Congreso Nacional de Autoridades de Territoriales de Tránsito, Transporte y Movilidad 2022, que se desarrolló en Cartagena, el Viceministro de Transporte, Eduardo Enríquez Caicedo, señaló “Yo como viceministro considero que hablar de la palabra pandemia es de mucha fuerza, independientemente si es un concepto que de pronto lo han manejado a través de Naciones Unidas”, y remató diciendo que “No estamos negando la realidad de lo que se vive en al país, es un alto número de víctimas de siniestros viales”.
Claro que es una pandemia señor viceministro, no puede ser normal que al finalizar el año el país registre más de 8 mil muertes en siniestros viales (5 mil motociclistas). ¡Toda una catástrofe!
Esa aberrante costumbre de normalizar las muertes en accidentes de tránsito está metiendo en el congelador de la opinión pública un asunto de gran relevancia en un país donde solo este año ha visto morir a más de 8 mil personas en las carreteras.
Entre enero-agosto del año pasado fallecieron en Córdoba 143 personas en siniestros viales, mientras que durante el mismo periodo se registraron 175 muertes en las carreteras del departamento, es decir 32 más que en el 2021. El actor vial más vulnerable sigue siendo el motociclista quienes representan 150 fallecidos de los 175 registrados en el citado periodo del presente año.
Siguiendo con el análisis entre enero y agosto del 2022 se puede observar que han fallecido 65 actores viales en Montería de los cuales 55 corresponden a usuarios de motocicletas, 4 peatones, 4 usuarios de vehículos y dos de los fallecidos se movilizaban en bicicleta, según las cifras reportadas del 1 de enero a 31 de agosto de 2022. Al momento de escribir esta columna se reportan 215 muertes en siniestros viales durante el presente año en Córdoba. Son 215 puestos que permanecerán vacíos en las cenas de navidad en los hogares del departamento.
¿Y la vacuna para cuándo?
Hay un dato que entregó el ministro de Transporte, Guillermo Reyes, durante su intervención en el Congreso de las Autoridades de Tránsito, donde señaló que 775 de los 1002 municipios en el país no tienen Autoridad de Tránsito. Son territorios donde no hay quien imponga orden a los límites de velocidad, control de alcoholemia y otras infracciones.
A su turno el director ejecutivo de la Federación Colombiana de Municipios, Gilberto Toro, señaló “Se necesita un sistema vial que priorice la vida de los ciudadanos. Tenemos la vacuna para eliminar esta pandemia: Hacer cumplir las normas, hacerlas efectivas. Yo le agregaría un primer refuerzo a esa vacuna: Bajar la velocidad.
Durante su intervención, el director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Luis Lota, señaló “El motociclista es el actor vial que más fallece y el número más importante en lo que vamos corrido del año es el choque contra objeto fijo. Hay una interacción con los vehículos y las motocicletas a la que hay que ponerle el foco”.
Transformar la cultura de la seguridad vial en Colombia.
El pasado 22 de septiembre del presente año, La Fundación Liga Contra la Violencia Vial, cumplió 15 años de activismo ciudadano para que nadie tenga que pagar con su vida el costo de la movilidad. Su directora, Mary Bottagisio, sostiene que “Ninguna muerte en las vías es aceptable, porque todas son prevenibles”. Precisamente el trabajo de la fundación que preside es el de transformar la cultura de la seguridad vial en Colombia.
Durante su participación en el Congreso de Autoridades de Tránsito, dijo “Una pandemia silenciosa, diagnosticada y sobre diagnosticada, para la que siempre hemos conocido la vacuna, pero el miedo político sigue y prevalece sobre la vida de los electores y ciudadanos”.
“Está muy bien simpatizar con los motociclistas, pero protegerlos a pesar de ellos mismos estaría mucho mejor; se están matando, los estamos matando. Los queremos ver como kamikazes, los queremos defender bajo el argumento que con la moto se ganan el pan, es cierto, y les damos el pan, pero les quitamos la vida, porque cada año más de 4.500 usuarios de moto ven sus sueños interrumpidos en el asfalto colombiano”, acotó Mary Bottagisio.
“Mientras no haya voluntad política al más alto nivel de gobierno, mientras no entendamos que no es solo un problema de comportamiento de los usuarios sino del sistema en su conjunto, mientras no se convierta en un verdadero propósito nacional salvar la vida de los motociclistas, y hagamos un consenso ciudadano, seguiremos contando muertos, y convirtiendo las vías del país en campos de guerra donde quedan viudas, hijos huérfanos , familias mutiladas, y todos preocupados, pero poco ocupados por semejante tragedia que vive solapadamente nuestra sociedad”, concluyó la directora de la Fundación Liga Contra la Violencia Vial.
Nunca había leído un diagnóstico tan acertado sobre esta pandemia de los accidentes de tránsito, como este que me hizo llegar Mary Bottagisio, una luchadora incansable por la seguridad.

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CEREMONIA DE GRADOS

Por: Jairo Torres Oviedo
Rector: Universidad de Córdoba

El pasado 11 y 12 de octubre, se llevó a cabo las ceremonias de graduación de 1321 nuevos profesionales; hombres y mujeres formados académica, científica y humanamente en distintas disciplinas científicas. Esta nueva promoción de egresados de la Universidad de Córdoba tiene un aspecto en común: Juventud. Una juventud educada y portadora de ciencia, saber y conocimiento. En ello radica el verdadero poder que demanda y necesita la sociedad para lograr las transformaciones y cambios sociales que dignifiquen y generen el progreso social y humano. Para estos jóvenes y sus familias, la ceremonia de grado es un acto solemne, un momento sublime y único en su vida, porque representa y materializa un objetivo, una meta a la que se llegó con disciplina, esfuerzo, sacrificio y, sobre todo, por haber superado obstáculos y dificultades; muchas, generadas en nuestras propias subjetividades. Este momento único e irrepetible, reflejado en los rostros núbiles que expresaban sonrisas de júbilo, en donde solo un instante de felicidad desbordante como el que se vivió, puede reflejar este inigualable regocijo. Igualmente, el rostro de alegría y satisfacción por el deber cumplido de las familias; quienes, con humildad, sacrificio, esfuerzo y dificultades acompañaron a sus hijos, para que, por fin pudiesen alcanzar el sueño de obtener un título profesional; lo que representa haber accedido al conocimiento y con ello, no solo cambiar la visión de la vida y del mundo; sino que lo vincula a la sociedad como un sujeto transformado para transformar; ello, solo es posible a través de la educación. Estos padres de familia y sus hijos entendieron, que solo a través de la educación se rompe el círculo perverso e intencional de la pobreza, un logro que a la vez permite la movilidad social.

Estos momentos trascendentales de la vida son posible, gracias a la existencia de la Universidad. En eso radica su encargo y responsabilidad social; la formación científica y humana de las presentes y futuras generaciones de cordobeses; lo cual hemos hecho durante 58 años de existencia y que, ha permitido formar a más de 44 mil profesionales en distintas disciplinas científica contribuyendo a la transformación social del territorio. Por ello, la universidad encarna esa fuerza espiritual, que, a través de la educación y la formación de los jóvenes, hace posible jalonar el desarrollo y progreso de la sociedad. En esta ceremonia de grados, la Universidad de Córdoba se realiza y revitaliza en cuanto a su compromiso y responsabilidad social. Hemos dado lo mejor de nuestras capacidades físicas, tecnológicas y humanas para formarlos en las mejores condiciones y estándares de calidad; inculcamos valores, principios y responsabilidades que deberán reflejarse en sus comportamientos. En cada uno de estos egresados, su realización será nuestra realización, su grandeza será la nuestra. Ustedes son portadores de un poder transformador y liberador… el conocimiento. Irrádienlo y construyan con él un mundo más justo y humanizado.

Para terminar, quiero decirles que, desde este momento histórico, ustedes son y seguirán siendo hijos de la Universidad de Córdoba, y el vínculo que los une a ella es indisoluble. Estará presente hasta el último momento de nuestra existencia; por consiguiente, deben quererla, protegerla e impedir que la destruyan. Como dice nuestro Himno Unicor: “eres grande y nos haces mucho honor, a Dios pedimos que te guarde para bien de la nación”.

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La gran apuesta: “Cero Hambre”

 

Por Carlos Ordosgoitia Sanin
Alcalde de Montería

La importancia de que las personas estén bien, de que el ser humano se sienta bien, de que la mente se encuentre en paz, es nuestro propósito al presentar “Cero Hambre” al país. Además de ser indispensable el buen aprovechamiento de la tierra, toda vez que tenemos que fortalecer las herramientas de producción de las familias campesinas colombianas.

El más reciente informe de la FAO nos revela que, en 2021, padecían hambre alrededor de 820 millones de personas. Cifra que ha aumentado en unos 150 millones, desde la pandemia. Y hace énfasis en que el año anterior un 11,7% de la población mundial, alrededor de 923 millones de personas, padecieron inseguridad alimentaria grave; siendo África la de mayores porcentajes, seguida de América Latina y el Caribe.

Pensando en todo ese panorama, del que Colombia no escapa, en el marco del Diálogo Vinculante para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo, le planteé al Gobierno Nacional que Montería es la indicada para adelantar el que denominamos plan piloto “Cero Hambre”, gran apuesta pensada en las personas y encaminada a disminuir los índices de inseguridad alimentaria.

Montería es una de las ciudades capitales con mayor población rural. Tenemos cerca de 320.000 hectáreas, en las que se concentra el 22% de la población. Esto, antes de ser una preocupación, lo vemos como una gran oportunidad para darle apoyo a las familias de la zona rural con proyectos productivos integrales.

Venimos trabajando en la estructuración de este importante plan piloto para mejorar los ingresos de las familias rurales y aumentar la productividad agrícola. En ese análisis juicioso, por parte de nuestro equipo de Gobierno, en especial el de desarrollo rural, hemos determinado que los ingresos por concepto de producción de hectárea por año en la actualidad son inferiores a los 700 mil pesos; los que pasarán a ser de más de 10 millones de pesos hectárea por año.

Para arrancar, tenemos identificadas 30.000 hectáreas de nuestras fértiles tierras, en las que las comunidades campesinas y pequeños productores asentados en ellas, podrán potenciar sus cultivos transitorios y lograr el gran objetivo de implementar cultivos de largo plazo con apoyo en tecnología, sostenibilidad y comercialización.

“Cero Hambre” incentivará y financiará cultivos de primer, segundo y tercer piso (es decir, en un mismo terreno, varios cultivos), con el propósito de sacarle el 100% de provecho a cada centímetro de tierra, lo que se verá reflejado en mejores condiciones para cultivar y surtir con sus productos las centrales de abastos y almacenes de cadena.

Según las cifras del Ministerio de Agricultura, en 2021, en el país se registró una producción total de 34 millones de toneladas de alimentos. Por ejemplo, en Montería el año anterior se logró una producción aproximada de 31.200 toneladas de maíz, 16.200 toneladas de plátano, 11.100 toneladas de ñame, 6.100 toneladas de arroz, 5.400 toneladas de yuca, 1.680 toneladas de coco, 754 toneladas de piña y 680 toneladas de ahuyama. Cifras que estaríamos en la capacidad de multiplicar con la implementación de “Cero Hambre”.

Estamos construyendo una nueva senda para el desarrollo agrícola, basada en la articulación de acciones de acceso, disponibilidad, utilización y estabilidad alimentaria; que mejoren las condiciones de vida de cerca de 25.000 familias campesinas, indígenas, afros y víctimas, de nuestro municipio. Así, buscamos romper ese ciclo vicioso de inseguridad alimentaria, desarrollo físico y cognitivo deficiente, baja productividad y pobreza.

Una vez logrado este objetivo de abastecer a nuestra población, asegurando la alimentación de los colombianos, también podremos pensar en la producción de los excedentes necesarios para abrirnos paso a mercados internacionales.

Estoy convencido de que “Cero Hambre” será una gran apuesta nacional, que le aportará enormemente a la seguridad alimentaria del país y abrirá el camino para que nuestra zona corregimental se convierta en la despensa agrícola de Colombia y una de las más importantes a nivel latinoamericano.

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LA REFORMA DEL LAPICERO

 

Por: Marcos Daniel Pineda García

En el año 2003, se aprobó en el Congreso de la República una Reforma Política que introdujo grandes aciertos a la democracia colombiana, permitiendo que pasáramos de 72 a menos de 20 partidos políticos, organizando la elección por listas y dejando a cada partido la decisión de inscribirlas abiertas o cerradas, según sus propios criterios.

Creo en los partidos políticos como plataformas para conducir proyectos y somos conscientes que es necesario seguir avanzando en su consolidación. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con uno de los puntos centrales de la nueva Reforma Política planteada por el Gobierno nacional, que actualmente se debate en el Congreso.

Eliminar las listas abiertas con voto preferente y dejar listas cerradas para todos los cargos de corporaciones públicas, significaría retroceder peligrosamente, para pasar de una democracia participativa a una democracia impositiva. Se invertirían los papeles y sucedería algo contradictorio: en lugar de los candidatos ir a conquistar votos a los barrios, corregimientos y veredas, deberán ir los líderes a Bogotá a hacerle lobby a un lapicero centralista.

¿Se imaginan armar una lista cerrada para el Concejo de El Banco en Magdalena, San Antero en Córdoba o Soplaviento en Bolívar? Y como estos, hay muchos más ejemplos de municipios en los que el número de habitantes permite listas al Concejo de tan solo 11, 13 y 15 miembros; sería una escasa minoría de colombianos, quienes podrían aspirar a cargos de elección popular.

No habría espacios para la renovación de liderazgos regionales y distanciaría la política de la gente, desestimulando la entrada de nuevos actores a la contienda electoral. Estamos en un momento en que la sociedad exige una política en la que el candidato y luego el elegido, sea cercano a sus electores, y claramente, la lista cerrada se traduciría en una política tirana, distante y poco empática con el ciudadano.

Colombia ha demostrado que la fuerza de un caudillo hace brillar una lista, como ocurrió en el año 2014 con el Centro Democrático y recientemente, en el 2022 con el Pacto Histórico y eso es respetable. Sin embargo, hay partidos como el nuestro -Partido Conservador-, cuya representación en el Senado es la sumatoria de liderazgos regionales. Son dinámicas diferentes y todas se tienen que aceptar en democracia.

No podemos quitarle al ciudadano la posibilidad de decidir si quiere votar por un partido o por un líder que lo represente localmente. ¡La democracia es libertad y la libertad no se puede limitar!

Tenemos que legislar también para las futuras generaciones, y yo quiero pensar en los miles de jóvenes líderes que tienen el sueño de ocupar curules en diferentes corporaciones, y que lo puedan lograr a través de un ejercicio libre y democrático, conquistando su electorado a voto limpio.

A la Reforma Política le faltan aún seis debates y espero que el Congreso de la República garantice la libertad de decisión de los colombianos para elegir y ser elegidos. Que sea la fuerza de los resultados y el compromiso con los electores, lo que refrende la voluntad popular para ser reelegidos a las diferentes corporaciones públicas y no el poder centralista de un lapicero rosquero y excluyente.

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LA MOJANA Y SUS SAQUEADORES

 

Por: Antonio Correa J

Hace más de un año se declaró la emergencia en la región de La Mojana que ha dejado miles de damnificados entre agricultores, ganaderos, campesinos y sociedad civil, pero seguimos en las mismas. La historia se repite todos los años, sin que nadie haga nada.

Para quienes no conocen la tristemente célebre región de La Mojana, es una cuenca hidrográfica ubicada entre la margen izquierda del brazo de loba (Río Magdalena), la margen izquierda del Río Cauca y la margen derecha del Río San Jorge, una ubicación privilegiada para el equilibrio ambiental del país, amortiguando los caudales en los ríos, caños y ciénagas, además de servir de refugio-hábitat, de regulación atmosférica y de depuración natural de humedales,.

El coctel de las inundaciones y el mar de corrupción que por años se ha apoderado de la región deja millonarias pérdidas económicas para los productores del sector; los caminos se destruyen y el territorio que es invadido intempestivamente queda modificado física y ambientalmente. Las comunidades biológicas no son capaces de responder a estos cambios, y tanto la flora como la fauna se ven afectadas en alto grado.

Es por esto que la población que habita la región tiene altos índices de pobreza, debido a la inequidad de la distribución de la tierra y bienes comunes, así como
la disminución de las actividades agrícolas y la producción pesquera. Además, tienen muchas deficiencias o carencias de los servicios básicos, de agua, alcantarillado, educación, salud, comunicaciones y vías, entre otros. Y es ahí donde con cada ola invernal se asoman los saqueadores para incrementar las NBI de la región, sino también para birlar los recursos que envían del nivel central. Estos son algunos solo algunos de los más casos emblemáticos:

1- El consorcio San Marcos -Magangué cuyo valor de la obra a realizar era de 70.000 millones y se les desembolso el 20 %. De estos recursos se dice que van rio abajo, pasaron por Magangué y van llegando a Bocas de Ceniza.
2- Las casas millonarias de Achí (Bolívar), las cuales tuvieron un costo total de 60.000 millones para entregar 748 viviendas solo se han entregado 120, es decir que la unidad ha salido en 383.000 millones de pesos.
3- Las casas desocupadas e incompletas entregadas en Sucre-Sucre que hoy se encuentran inundadas. Fueron entregadas a las inundaciones.
4- La joyita del saqueo de 193.000 millones de pesos en convenios entre ellos: Nechi por $15.727 millones que, se entrega ahora en noviembre, seguramente inconcluso porque lleva retrasos importantes; el del municipio de Achí por $9.992.106.828. Este se debió entregar el 1 de octubre, pero debe estar, seguramente, muy atrasado, y sin doliente, que tristeza: De igual forma, en Magangué por valor de $ 9.499.286.967. Este para el corregimiento de Barbosa, Palmarito y Panceguita, con retrasos y pidiendo tiempo y adicionales presupuestales, que vergüenza. Así mismo, el otro en Magangué, al que se le deben colocar no ojos, sino lupa, pues es la obra en Santa Lucía, Tacaloa y Las Brisas por valor de $ 22.781.280.660, y lo que esperamos que no quede a media máquina o peor inconcluso es la obra en el barrio Girardot de Magangué, la cual está contratada por un valor de $38.059.256.860 con un avance de obra del 20.04% y con terminación del contrato el 20 de nov 2022.

Córdoba no es la excepción y para Ayapel se firmó un contrato por $3.782.000 millones que llevaba un avance de obra a julio 31 del 56% y ya debió en septiembre entregarse a satisfacción, pero yo no he visto inauguración.
En Sucre también hubo, uno en Majagual de $14.083.791.808 que se termina el próximo viernes. Espero que los majagualeros salgan y lo reciban, pero no creo porque en julio solo llevaba un 25 % de avance de obra. Todos los anteriores proyectos mencionados en los 4 departamentos fueron provenientes de la UNGRD en cabeza del anterior gobierno. En esta no incluimos la obra del tan conocido chorro de Cara de Gato, porque ya esta es ampliamente conocida en la región. Mi pregunta es porqué nadie denunciaba al generosisimo anterior director de la Unidad de la Gestión del Riesgo y sus jugaditas. Bien por la sociedad civil, a través de las asociaciones si denuncio todos estos actos de corrupción y saqueo. Ahora me pregunto por qué mandó a las alcaldías $19.000 millones en horas de máquina para contratar a dedo. ¿Cuál era el verdadero fin?, porque seguramente por esta “contratitis” a “deditis” traerá apuros a mandatarios porque el flamante gerente nacional, como casi siempre pasa, le saldremos a deber.

Y los habitantes con el agua cuello verán como la ilusión de una solución definitiva y duradera se ahogara como tantas otras veces…

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LA UNIVERSIDAD ES Y SEGUIRÁ SIENDO UN PROYECTO TRANSFORMADOR

Por: Jairo Torres Oviedo

Rector  de la Universidad de Córdoba 

Desde que asumimos la responsabilidad de dirigir los destinos del alma mater de los cordobeses, lo hicimos con una visión y un pensamiento universitario moderno y transformador, con la férrea convicción de que la universidad debe ser la fuerza espiritual y moral que, desde la ciencia jalone el desarrollo social y humano; una fuerza espiritual entendida, como aquella que impulsa y señala el destino de nuestro pueblo y su gente. Esa fuerza espiritual representada en la ciencia y en ella debe reafirmarse para no perecer. Con esta línea de conducta hemos convertido la Universidad de Córdoba en la conciencia critica de la sociedad; a la vez, un proyecto social y cultural transformador, con excelentes resultados en la modernización administrativa, fortalecimiento del sistema de aseguramiento de la calidad que ha permitido pasar de 3 a 15 programas acreditados en alta calidad, la acreditación internacional de 2 programas académicos, la acreditación institucional, el fortalecimiento de los procesos de investigación que nos permite tener el 37% de grupos de investigación en categoría A1 y A; a esto se sumen más de 30 proyectos de investigación aprobados por Minciencias; haber obtenido 40 becas doctorales en las convocatorias del bicentenario; lo que permitirá, que 40 profesores de Unicórdoba se formen como doctores en los próximos años. Además de esto, la regionalización de la Universidad; gratuidad de la matrícula, internacionalización, modernización de los procesos de gestión institucional que, de acuerdo con la función pública, nos sitúa como la primera universidad estatal del Caribe, la sexta entre las 32 públicas del país y, ser la mejor universidad de la región Caribe de acuerdo con el ranking británico Qs. Asimismo, Fortalecimiento de la política de transparencia y buen gobierno de acuerdo con las auditorías de la contraloría general de la república. De igual modo, hemos volcamos la Universidad al territorio; con presencia en 14 departamentos de Colombia, transfiriendo nuestra capacidad científica. Este liderazgo académico y científico; permitió la confianza, credibilidad y reconocimiento social.

Entre todos, logramos construir un proyecto universitario trazado en el tiempo, que requiere continuidad y consolidación de la comunidad universitaria y la sociedad cordobesa. Devolvimos la universidad a la sociedad; ustedes y nosotros tenemos el deber social y moral de protegerla y preservarla para las presentes y futura generación de jóvenes cordobeses. Con absoluta convicción, continuaremos fortaleciendo la formación de nuestros estudiantes, ellos son nuestra razón de ser y preocupación institucional, formarlos académica, científica y humanamente.

Continuamos trabajando por mantener la acreditación institucional, acreditar el 100% de los programas y acreditación internacional de nuevos programas académicos. De esa misma forma, sostener los indicadores de investigación, fortalecer la planta docente y el proceso de formación doctoral, consolidar el bienestar estudiantil, incrementar el número de docentes de planta con nuevos concursos, fortalecer la infraestructura física, técnica y tecnológica; continuar los procesos de internacionalización. En esa misma dirección consolidar los procesos del Sistema de Gestión de Calidad, la política de transparencia y buen gobierno, materializar la regionalización de la Universidad. Por consiguiente, necesitamos una universidad con gobernabilidad y autodeterminación.

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Destino Caribe: Montería

 

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

Alcalde de Montería

El turismo es un pilar fundamental para la economía de las regiones, un motor para la generación de empleo y una de las actividades que contribuye a la atracción de inversión extranjera.

Vamos por buen camino. Revisando las cifras de Migración Colombia encontré que más de 615.000 extranjeros llegaron al país entre junio y julio de 2022, lo que representa una reactivación de este sector del 88%, teniendo en cuenta que más de 695.000 extranjeros llegaron en 2019.

Y qué decir del informe del Ministerio de Comercio, que reporta la llegada de más de 2.382.000 visitantes entre enero y julio de 2022. Cada día crecemos y cada día son más los que deciden visitarnos. En el primer semestre de 2022, el tráfico aéreo de vuelos nacionales e internacionales en el país aumentó el 85% con respecto a 2021 y el 163% con relación a 2020.

Gracias a los atractivos naturales de nuestro Caribe Colombiano, esta región desde el turismo es la que más le ha aportado a la recuperación económica, tras la pandemia del Covid-19. Las cifras de Anato son alentadoras, ya que develan que al cierre del primer trimestre del año, 3,9 millones de personas eligieron como destino a Montería, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Valledupar y Riohacha.

Este año hemos registrado un importante incremento del número de pasajeros que llegan a Montería, lo que impacta positivamente la economía y aumenta los índices de ocupación hotelera; esta última con un repunte importante en Semana Santa, las Fiestas del Río y la Feria Nacional de la Ganadería.

A la terminal terrestre, a corte de agosto de 2022, arribaron más de 119.000 vehículos y 415.000 pasajeros. En la terminal aérea, según las cifras del Ministerio de Comercio, en el primer semestre de 2022 aterrizaron más de 359.000 pasajeros, lo que corresponde a un aumento del 70% con relación al mismo periodo de 2021 y un 193,5% con relación a 2020.

A esto sumamos que AirPlan nos dio a conocer que, de los seis aeropuertos que opera (Rionegro, Medellín, Montería, Quibdó, Carepa y Corozal), Los Garzones es el de mayor crecimiento. Durante el primer semestre del año, se movilizaron más de 759.000 pasajeros y se realizaron 10.600 operaciones aéreas; siendo la proyección al término del año de 1.600.000 viajeros, cifra histórica que representa un aumento del 59%, con relación a lo reportado en 2019.

Todo este crecimiento conlleva a la necesidad de ampliar la terminal aérea, motivo por el que plantearemos a la ANI, al Ministerio de Transporte y a la Aerocivil la modificación del contrato de concesión, que permita extender la plataforma, construir una nueva estructura con las especificaciones necesarias para una zona internacional de pasajeros y ampliar los parqueaderos. Agregándole la construcción de una nueva torre de control de 30 metros, por parte de la Aerocivil.

El desarrollo y la apuesta de una Montería Grande nos han convertido en una ciudad estratégica y fundamental para el Bajo Cauca, Urabá, Sucre y sur de Bolívar; a lo que se suma el hermanamiento con David en Panamá y la atracción de inversión a través de lo que hemos planteado como el área metropolitana hacia el Golfo de Morrosquillo. Estamos aumentando los kilómetros de la Ronda, parque lineal referente a nivel de Latinoamérica, y nos seguimos potenciando como Biodiverciudad para seguir conectando la naturaleza con la urbe.

Años atrás, éramos una ciudad de paso, de mero tránsito de los turistas que se desplazaban hacia otras zonas del país. Hoy los visitantes nacionales y extranjeros ven una gran oferta de actividades.

Las puertas de Montería están abiertas. El majestuoso río Sinú, nuestros hermosos paisajes naturales, la variedad de especies, la cultura, la gastronomía y la calidez humana de los monterianos se mezclan entre sí para brindar un ambiente maravilloso y atractivo a todos aquellos que buscan conocer nuevos lugares y parajes. Razones poderosas que los hacen pensar en Montería como uno de los destinos más atractivos del Caribe.

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Opinión

LA VIOLENCIA DESNATURALIZA LA UNIVERSIDAD PÚBLICA

A través de la historia de la humanidad, la violencia siempre ha sido una constante, cruel e inhumana, lo que la hace ser, totalmente desnaturalizada en muchas de sus facetas y expresiones; particularmente, en la convivencia social y la universidad pública; esta última, no ha sido la excepción a la tradición que aún se vive. Una de las razones que permite entender la violencia en las universidades es su propia naturaleza, porque representa y refleja lo que es la sociedad; es decir, la universidad en gran medida reproduce la complejidad social en el entendido de que, en ella confluyen pensamientos, ideologías, visiones y concepciones de un mundo diverso y traumático, sin distingo de ideologías, colores políticos, concepciones religiosas o sexuales. Es todo un escenario natural de la pluralidad y diversidad. Esta pluralidad que caracteriza la universidad pública colombiana es una de sus fortalezas edificantes y creativas, que se vislumbra, cuando es vivida y expresada por medio de una acción comunicativa permanente, que permita procesos de diálogo, entendimiento y acuerdos; no con el uso de la falsedad y la violencia expresada de maneras execrables.

Si bien es cierto, Colombia, como una nación en construcción ha desconocido en su pluralidad geográfica, cultural, racial, política e ideológica, características identitarias para construir un proyecto de nación incluyente y democrática. Negación que ha conducido al caos, y a una especie de violencia perpetua originada, desde el mismo momento de la independencia, donde sus actores y protagonistas no se pusieron de acuerdo con el modelo de nación que debía instaurarse. Desde ese momento hasta hoy, no hemos podido salir de nuestros propios conflictos. Ahora bien, guardando las proporciones; la universidad pública en Colombia refleja en gran medida esas visiones del conflicto. Por ello, es necesario insistir en que, la naturaleza de la universidad es la ciencia, el saber y el conocimiento, en ella debe reafirmarse. La ciencia es el reflejo y acumulado histórico de cómo la humanidad se ha edificado, y uno de esos aspectos propositivos de la ciencia ha sido pensar y construir un mundo mejor; en tal sentido, hemos evolucionado como humanidad y hasta hablamos de “progreso”. Al decir que, la universidad es un reflejo de la sociedad, es una especie de metáfora del espejo: “cuando nos situamos frente al espejo podemos reconocernos como somos o simplemente engañarnos”. Esa es la universidad en su esencia, permitirnos ser más conscientes y racionales de nuestras limitaciones y realidades; pero siempre, mejorarlas y ser mejores como seres humanos y sociedad. Por consiguiente, la universidad no puede seguir reproduciendo la violencia en ninguna de sus formas de expresión. Persistir en ello, es un reflejo no solo de la barbarie e irracionalidad sino una ofensa a la inteligencia y sensatez del ser humano. Es desde el uso y ejercicio de la racionalidad comunicativa y dialógica desde donde la inteligencia debe expresarse.

Reafirmamos el llamado permanente y reiterativo al diálogo, ha convertir nuestros campus universitarios en ágoras públicas donde se delibere con argumentos, no solo sobre aspectos institucionales; sino sobre el proyecto de nación que nos debe convocar. Reitero, la violencia es la negación no solo de la racionalidad e inteligencia humana, sino de la esencia misma de la universidad.

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