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Democracia universitaria reafirmada en la ciencia

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

En ejercicio de la autonomía universitaria, el Consejo Superior Universitario de la Universidad de Córdoba ha convocado el proceso de designación del nuevo rector o rectora, conforme a los estatutos institucionales y a la Ley 30 de 1992 que regula la educación superior en Colombia.

Este proceso representa una oportunidad para fortalecer una democracia universitaria basada en la deliberación académica, científica y humana, centrada en el mérito, el liderazgo, la capacidad de gestión y la trayectoria de quien asumirá la dirección de la institución. La participación activa de los estamentos universitarios —profesores, estudiantes y trabajadores— será esencial. A través del voto libre y consciente, deberán elegir la propuesta que mejor represente un proyecto universitario moderno, alineado con las necesidades institucionales y sociales. Por primera vez en la historia de la Universidad de Córdoba, la consulta tendrá carácter vinculante: los candidatos deberán obtener al menos el 30 % de los votos en cada estamento y alcanzar ese porcentaje en dos de los tres estamentos habilitados. Esto garantiza una incidencia directa de la comunidad universitaria en la elección del liderazgo institucional. No hay que olvidar que, la democracia universitaria tiene sus raíces en la Reforma Universitaria de 1918 en la Universidad de Córdoba (Argentina), cuyo manifiesto, aún vigente, se erige como símbolo de rebeldía frente a dogmas y verdades absolutas. En un contexto de incertidumbre y violencia, este legado cobra especial relevancia al defender la autonomía universitaria como principio esencial. Desde entonces, 17 países latinoamericanos, incluido Colombia, han incorporado este principio en sus constituciones, reflejando el impacto de la reforma en la cultura política regional. Pensar la democracia universitaria implica más que la participación formal de estudiantes, docentes, egresados y directivos en el gobierno institucional. Es también la posibilidad de imaginar y deliberar sobre proyectos que encarnen una universidad reafirmada en la ciencia: una ciencia con sentido humano, orientada a formar y transformar con responsabilidad social. Esta visión integradora busca superar la autosuficiencia institucional que fragmenta y protege a la universidad de influencias externas que desnaturalizan su misión, incluidas las diversas formas de violencia. La Constitución Política de Colombia de 1991 consagró la autonomía universitaria como una conquista del ethos universitario, reglamentada por la Ley 30 de 1992. Esta ley garantiza la autonomía administrativa, financiera y académica, y otorga a las universidades el derecho de establecer sus normas, reglamentos y autoridades, incluyendo al rector. Además, reconoce la facultad de definir sus formas de gobierno con participación de todos los estamentos, mediante la construcción de estatutos y normas propias. Cabe señalar que, una característica esencial de esta autonomía es la libertad de pensamiento, que permite diseñar mecanismos de participación diversos y amplios, orientados a preservar la esencia de la universidad. Por ello, la gobernanza institucional no se limita a la elección de autoridades, sino que debe fortalecer la misión educativa y el compromiso social, integrando el mérito, la experiencia y el conocimiento como ejes fundamentales. A manera de conclusión, la democracia universitaria no puede reducirse a un ejercicio de popularidad. Debe estar cualificada, sustentada en el mérito académico, el liderazgo y la trayectoria científica, como pilares que garantizan una dirección institucional coherente con los valores de la educación superior y su papel transformador en la sociedad.

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Montería marca la agenda internacional de ciudades con río

Por Raúl Badillo Espitia

Gerente de Ciudad de la Alcaldía de Montería

Desde hace más de dos décadas, Montería emprendió un camino de transformación sin antecedentes. Si bien aún persisten grandes desafíos, la ciudad se ha convertido en un referente para Colombia y el mundo. Desde 2024 trabajamos con la visión de una sola Montería, bajo el liderazgo del alcalde Hugo Kerguelén, destacando dos principios rectores de gobierno: construir sobre lo construido y cumplir cabalmente lo que decimos.

La reciente realización de RiverCity Global Forum 2025 marcó un hito en la historia de nuestra ciudad. Este encuentro internacional, que alcanzó un 90 % de ocupación en los hoteles de 4 y 5 estrellas de Montería, evidenció el potencial económico, académico y ambiental de nuestra capital. Más allá de los números, fue una demostración del nuevo lugar que Montería ocupa en el mapa de las ciudades que se piensan desde sus ríos.

Montería demostró liderazgo. Recibimos a más de 60 expertos, líderes de gobierno, académicos y empresarios del mundo. Conocimos experiencias valiosas para profundizar nuestra transformación y, al mismo tiempo, compartimos lo que somos y hacia dónde vamos. Aumentamos el volumen de nuestra voz como ciudad y fue escuchada.

En este escenario también consolidamos nuevos aliados estratégicos. La CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) anunció su apoyo al Parque Botánico Las Lagunas. El BID, por su parte, financiará una consultoría especializada en urbanismo y espacio público. Además, nos sumamos a la iniciativa Geoglows, que facilitará decisiones más acertadas en materia de prevención y planificación hídrica sobre el río Sinú.

El impacto del foro trasciende lo inmediato. Montería ha despertado el interés de actores internacionales, lo que nos impulsa a desarrollar una estrategia robusta de internacionalización. Esta hoja de ruta no solo atraerá cooperación técnica y financiera, sino que permitirá fortalecer y ampliar las alianzas que hoy respaldan nuestros proyectos estratégicos.

A nivel local, el reto ahora es renovar y fortalecer nuestro vínculo con el Sinú. Esta apuesta no puede recaer únicamente en el sector público. Requiere la participación activa del sector privado, la academia y la sociedad civil para acelerar los motores de la cultura, el urbanismo y el sentido de pertenencia que nos define como monterianos.

El foro también nos permitió reafirmar nuestro compromiso con la agenda global. Temas como gobernanza del agua, drenaje pluvial, cambio climático, protección de ecosistemas y biodiversidad serán prioridad en nuestra ruta de transformación. En mayo de 2026, compartiremos este proceso en el Foro Urbano Mundial en Bakú, Azerbaiyán, al que Montería ha sido invitada.

De esta experiencia nace un llamado: replantear continuamente nuestra relación con el río. Así como el Sinú fluye y se adapta, también debemos anticiparnos a los retos y ser capaces de transformarnos. En ese espíritu, lanzamos la Red Internacional de Ciudades con Río, con Montería como ciudad fundadora y referente.

El Sinú no es solo paisaje: es identidad, historia y oportunidad. Hoy lo entendemos como el eje que articula nuestra visión de futuro. Y si lo navegamos juntos, con decisión y propósito, Montería seguirá marcando el rumbo internacional de las ciudades que se piensan desde el agua.

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Investigación científica pertinente

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo
Rector de la Universidad de Córdoba

La Universidad de Córdoba ha consolidado una política de investigación con enfoque social y territorial, orientada a la innovación, la producción artística y cultural; además, la gestión del conocimiento en lo humano y lo social. Esta apuesta busca responder de manera efectiva a las necesidades del entorno, promoviendo transformaciones significativas en los campos de la ciencia y la tecnología, y contribuyendo al desarrollo regional.

Uno de los indicadores clave de esta investigación pertinente es la generación de nuevo conocimiento, como lo evidencian las patentes. En esta línea, recientemente la Superintendencia de Industria y Comercio otorgó a Unicórdoba su tercera patente: «Dispositivo de cabezal de impresión 3D para equipo FDM con impregnación in-situ de fibra continua y filamento»; sin duda alguna, un avance tecnológico que promete revolucionar la fabricación aditiva. Esta patente destaca por su diseño innovador, que optimiza la impresión 3D con materiales compuestos, mejorando la calidad y resistencia de las piezas. Entre sus características sobresalientes se encuentran: * Impresión en un solo paso: Combina fibra continua y plástico, generando piezas más resistentes y precisas. * Boquilla inteligente: Minimiza deformaciones y distribuye el material de forma uniforme. * Sistema de enfriamiento optimizado: Mantiene la temperatura ideal para una integración perfecta de la fibra. El dispositivo fue desarrollado por los investigadores Jimy Unfried Silgado, Oswaldo Rivero Romero y Luis Carlos Aycardi Salgado, quienes resolvieron un desafío clave en la impresión 3D: la integración uniforme de fibras continuas (como carbono o vidrio) con filamentos termoplásticos. Esto se logra a través de: Boquilla enroscada al bloque de calentamiento: Permite una deposición precisa y homogénea, mejorando las propiedades mecánicas incluso a altas temperaturas. Sistema dual de enfriamiento y extrusión: Incorpora un disipador de calor dual y un turbo ventilador para controlar la temperatura y asegurar una impregnación eficiente. Mecanismo compacto y automatizado: Incluye sensores de auto-nivelación y un motor de paso que optimiza el flujo de trabajo, reduciendo errores y aumentando la eficiencia. Cabe anotar que, este diseño supera tecnologías existentes, ofreciendo mayor flexibilidad y calidad en la impresión de piezas compuestas, con aplicaciones ideales en sectores como la aeronáutica, la automoción y la biomedicina. La patente, vigente hasta 2032, no solo valida el esfuerzo científico de la Universidad de Córdoba, sino que también posiciona a Colombia en la vanguardia de la manufactura avanzada. Según la resolución oficial, el invento cumple con los requisitos de novedad, nivel inventivo y aplicación industrial establecidos por la Decisión 486 de la Comunidad Andina. Este logro refleja el potencial de las universidades colombianas para impulsar tecnologías disruptivas. Con este cabezal, la impresión 3D de materiales compuestos podría volverse más accesible y eficiente, abriendo puertas a soluciones sostenibles y de alto rendimiento. Esta es la tercera patente registrada por Unicórdoba, que se suma a dos anteriores con impacto transformador. Estos aportes, son fruto de un proceso de investigación riguroso, respaldado por investigadores, grupos de investigación, laboratorios y equipamiento científico robusto, lo cual consolidan una trayectoria que transforma y genera impacto real. Este acumulado científico, puesto al servicio de la sociedad, ha fortalecido el liderazgo académico y científico de la Universidad, así como su credibilidad institucional, con presencia activa en 16 departamentos del país. Por todo lo anterior, reafirmamos nuestro compromiso: Seguiremos transformando.

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El Acuerdo de Haití

Por Jairo Miguel Torres Oviedo

 Rector de la Universidad de Córdoba 

Como resultado de la misión humanitaria liderada por profesores e investigadores de la Universidad de Córdoba a Haití, y en el marco del acuerdo de Cooperación Sur-Sur entre los países de Colombia y Haití —producto de la voluntad política de ambos gobiernos, presididos por Gustavo Francisco Petro Urrego, presidente de Colombia, y Leslie Voltaire, presidente de la Junta de Transición de Haití— se suscribió un memorando de entendimiento centrado en la cooperación en materia comercial, medioambiental, de defensa, cultura y agricultura.

En este último componente, ambos gobiernos solicitaron el acompañamiento de la Universidad de Córdoba. En ese sentido, se realizó una Misión Técnica de Cooperación a Haití entre el 18 y el 25 de agosto de 2025, durante la cual se recorrieron diversas zonas geográficas del sur y norte de la isla, trabajando con comunidades campesinas. A través de diferentes técnicas grupales, se identificaron las potencialidades y limitaciones de los sistemas productivos con vocación exportadora, como el café, cacao, arroz, mango y diversas frutas tropicales. Igualmente, se abordaron sistemas asociados a la agricultura familiar étnica y comunitaria, con especies como bovinos, caprinos y ovinos, orientados a garantizar la seguridad y soberanía alimentaria. Este acuerdo de cooperación, fundamentado en los lazos históricos entre ambos países, se enfoca en la fraternidad, la justicia social, el cuidado de la casa común, el diálogo, la solidaridad y la amistad: valores inspiradores a los que nos invita la encíclica Fratelli tutti —»Hermanos todos». Esta declaración es producto de la primera misión en Haití, que tiene como objetivos reafirmar la necesidad de fortalecer y dinamizar las capacidades institucionales, así como promover el uso del conocimiento como factor de transformación, desarrollo y gobernabilidad. Por consiguiente, el Gobierno colombiano ha dispuesto la participación del Ministerio de Relaciones Exteriores, las embajadas de ambos países, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC Colombia), el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), Agrosavia y la UniCórdoba, con el fin de articular los procesos operativos con el hermano pueblo de Haití. Este encuentro de ocho días priorizó la atención a un problema urgente que afecta al 80% de la población haitiana: la inseguridad alimentaria, generada y agravada por desastres naturales, vulnerabilidad climática, deterioro ambiental e inestabilidad política. Todo esto se abordará mediante un intercambio científico y de capacidades institucionales entre el Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural de Haití, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, junto con la Universidad de Córdoba, Agrosavia, el ICA, la APC Colombia y el apoyo de las respectivas embajadas. Se han acordado diversas actividades en el marco de una cooperación recíproca. Bajo el lema simbólico «Sembrando semillas para la vida», la Universidad de Córdoba, con el acompañamiento de las instituciones mencionadas, ha liderado este primer intercambio, que arroja compromisos a corto, mediano y largo plazo. Estos incluyen: becas para formación posgradual en el área de ciencias agroalimentarias; movilidad de estudiantes, profesores y empresarios mediante pasantías en ambos países; impulso a la creación de una cámara de comercio e industria binacional; fortalecimiento de las capacidades científicas de los centros de investigación en universidades haitianas y gremios de producción; intercambio de conocimientos y fortalecimiento institucional; y la promoción de una convocatoria de cooperantes para robustecer las instituciones responsables de la producción de alimentos. Haití requiere un modelo de cooperación centrado en la transferencia y el desarrollo de capacidades que generen progreso y superación de la pobreza. El modelo de cooperación asistencialista es apenas un paliativo transitorio.

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A la espera de los proyectos estratégicos

Por: Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador del departamento de Córdoba y Presidente de la Federación Nacional de Departamentos

“Dale un pescado a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá toda la vida”, dice un proverbio chino muy usado en nuestro tiempo. Esta claridad y sabiduría oriental aplica perfectamente al uso de los recursos de inversión provenientes del Presupuesto General de la Nación (PGN) en las regiones, donde aún anhelamos y necesitamos de grandes proyectos estratégicos.

Y es que hace 3 años el país discutía y aprobaba el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 y, a nivel regional, nos entusiasmábamos con los que se denominaban “Proyectos estratégicos de impacto regional” y los “Proyectos estratégicos” por departamento. Las regiones teníamos la esperanza de que, con la inversión en estos grandes proyectos, nuestra competitividad mejoraría, al tiempo que implementaríamos una transición energética ordenada, de tal forma que fuéramos capaces de sustituir los recursos de las regalías del sector minero-energético y que lograríamos reducir el valor del kilovatio en las regiones generadoras, como es el caso del Caribe colombiano.

Pero un análisis realizado hace poco por La Silla Vacía indica que, a pesar de que el presupuesto de inversión pasó de invertirse en 210 municipios en la anterior administración nacional a 1.036 en la actual, este cambio “evita hacer grandes proyectos que cambien el rumbo del país”. Y, como lo afirmó Jorge Iván González, exdirector del Departamento Nacional de Planeación (DNP): “Se gastan de a $5 millones, $10 millones en cositas. Si usted agrupa esa plata se puede hacer un tren de gran velocidad”. El promedio de inversión por proyecto en cada municipio en la actual administración nacional es de COP 700 millones, mientras en gobiernos anteriores era de COP 6.700 millones.

Tal vez lo más controversial es la vocación de la inversión de los recursos apropiados en la actualidad. Según el precitado análisis, la mayor inversión regional actualmente se concentra en subsidios y transferencias monetarias y en, por ejemplo, algunas plazas de mercado que no inician ejecución, sacrificando grandes proyectos que, aunque no den un pescado hoy, sí enseñan a pescar para toda la vida. Estos grandes proyectos incluyen, entre otros, la cobertura nacional de servicios públicos de acueducto, alcantarillado, gas natural, proyectos viales que conecten regiones o, en el caso de la Costa Caribe, el anhelado y necesario proyecto de erosión costera.

Entre tanto, en las regiones, y con una visión de largo plazo, procuramos hacer inversiones que se traduzcan en mayor prosperidad futura en nuestros territorios. Por ejemplo, en el departamento de Córdoba, mientras el porcentaje de hogares con servicio de acueducto en 2019 fue del 68%, para el 2023 esta cobertura alcanzó el 75%; y mientras la cobertura de alcantarillado en el departamento fue en 2018 del 37%, en 2023 alcanzamos una cobertura de 46%, y esperamos mejorar mucho más al finalizar el 2027. Estos no son solo indicadores: son inversiones que generan las condiciones para que la economía crezca y nuestra gente viva mejor, al tiempo que son el resultado de una planeación estratégica y focalización inteligente de la inversión.

A nivel territorial, esperamos que en los últimos meses de la actual administración nacional se prioricen en el PGN proyectos estratégicos de largo plazo. Estamos a pocos meses de que entre en vigencia la Ley de Garantías y, a pesar de las dificultades, espero que, antes de que esto ocurra, la priorización estratégica del PGN sea una realidad.

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Un nuevo modelo de cooperación sur-sur con enfoque caribe

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

 Rector de la Universidad de Córdoba 

Del 18 al 26 de agosto, una delegación de profesores e investigadores de la Universidad de Córdoba lidera una misión humanitaria a Haití, país que atraviesa una crisis agravada en las últimas décadas por desastres naturales e inestabilidad política. Este escenario adverso ha convertido a Haití en el país más pobre de América Latina y el Caribe, con una población de 11.637.398 habitantes, de los cuales seis de cada diez viven en condiciones de pobreza. Más de cinco millones de haitianos carecen de acceso a alimentos. Las cifras son alarmantes: 277.000 niños entre los 6 y 59 meses están en riesgo inminente de malnutrición, y la asistencia alimentaria humanitaria solo alcanza al 5 % de la población afectada, ante la mirada indiferente del resto del mundo.

Con el propósito de contribuir a la solución de esta crisis, los gobiernos de Colombia y Haití firmaron un memorando de entendimiento para la cooperación en comercio, medioambiente, defensa, cultura y agricultura. En este último componente, ambos gobiernos solicitaron el acompañamiento de la Universidad de Córdoba, dada su trayectoria científica en las ciencias agroalimentarias y su sólida experiencia en procesos de desarrollo, escalamiento, alistamiento y transferencia de tecnologías a comunidades, mediante la formulación, estructuración y ejecución de proyectos productivos de alto impacto. La misión, liderada por la Universidad de Córdoba, está presente en territorio haitiano y, junto a poblaciones campesinas, visita las regiones sur y norte del país con el fin de conocer las capacidades, avances y limitaciones en materia agrícola. Este ejercicio permite construir conjuntamente una agenda de trabajo cuyo eje estratégico es un nuevo modelo de cooperación Sur–Sur con enfoque Caribe, basado en el principio fundamental del reconocimiento de la soberanía del pueblo haitiano. Se propone así superar el paternalismo y el asistencialismo, avanzando hacia un modelo sustentado en el respeto y la autodeterminación tecnológica, cultural y social de los participantes. En este sentido, se extiende una invitación al gobierno haitiano y a las instituciones de cooperación internacional presentes en Haití para sumar esfuerzos en una propuesta de intervención denominada Fortalecimiento de capacidades humanas y de innovación tecnológica para el mejoramiento de la reactivación económica y la seguridad alimentaria en comunidades rurales de la población haitiana. Esta iniciativa busca transferir capacidades en materia tecnológica y en la formación del talento humano local, bajo un modelo que aborda de forma integral la problemática de inseguridad alimentaria. Dicho modelo ha sido validado con éxito en Colombia y tiene como actor principal a la economía campesina, familiar, étnica y comunitaria en la República de Haití. El nuevo modelo debe priorizar la implementación de las siguientes acciones: 1. Operación de una escuela de formación y fortalecimiento de capacidades humanas y tecnológicas para la autogestión y soberanía del territorio. 2. Establecimiento de esquemas asociativos de hortalizas condimentarias y medicinales en zonas urbanas, periurbanas y rurales. 3. Implementación de esquemas asociativos para la producción de plátano y fríjol en zonas urbanas, periurbanas y rurales. 4. Creación de un centro de innovación, multiplicación y establecimiento local para la producción de semillas de plátano, fríjol y hortalizas tropicales, así como abonos orgánicos e insecticidas naturales para sistemas agrícolas familiares, comunitarios y rurales. 5. Desarrollo de un programa de mejoramiento genético y productivo de la ganadería bovina, caprina y ovina. 6. Establecimiento de un centro de producción de alevinos de especies nativas para el desarrollo de la piscicultura continental en Haití. Finalmente, solo mediante este nuevo enfoque de cooperación Sur–Sur con perspectiva Caribe será posible contribuir a la solución de la crisis humanitaria y propiciar el renacimiento del pueblo haitiano, que fue inspiración del Libertador Simón Bolívar para la libertad de los pueblos americanos.

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El humo de la guerra contamina las elecciones de 2026

Otra vez, como en 2002, en la antesala de las elecciones de 2026, contener y derrotar a las disidencias de las FARC y al Clan del Golfo se convierte en el mayor reto del Estado

Por: Hubert Ariza Rueda.

Columna de opinión tomada de El Pais (España)

Colombia no había dejado de percibir el olor a rosas blancas y gladiolos que quedó del sepelio del senador Miguel Uribe Turbay, supuestamente asesinado por la Segunda Marquetalia que orienta alias Iván Márquez —jefe de una de las disidencias de las extintas FARC— cuando la estructura Jaime Martínez, perteneciente al EMC de alias Iván Mordisco ―otro grupo disidente de los acuerdos de paz de 2017—, hizo estallar, el pasado 21 de agosto, un camión bomba cerca a la Escuela de Aviación Marco Fidel Suárez, en el nororiente de Cali.

Fue un jueves teñido de sangre y dolor para un país bajo fuego permanente del terrorismo. Hoy el país no solo llora a los ocho militares asesinados y más de 40 civiles heridos en Cali, y a los 12 policías muertos que tripulaban un helicóptero derribado con un dron por el Estado Mayor Central en Amalfi (Antioquia), sino que reclama acción contundente del Estado contra esas organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, que extraviaron su ideología revolucionaria y se convirtieron, junto al ELN, en jefes de debate de la extrema derecha para su regreso al poder en 2026.

De la mano tendida, el presidente Gustavo Petro ha pasado al brazo en alto con el puño cerrado en defensa de la democracia. En consecuencia, la Segunda Marquetalia, el Estado Mayor Central y el Clan del Golfo serán declaradas como organizaciones terroristas. Así lo anunció el mandatario, en un evento de entrega de tierras en Valledupar, luego de conocer los mencionados atentados. “He tomado una decisión: nuestras investigaciones muestran que el mal llamado Clan del Golfo, la Segunda Marquetalia y las disidencias de alias Iván Mordisco(conocidas como EMC) son la junta del narcotráfico y deben ser consideradas organizaciones terroristas perseguibles en cualquier lugar del planeta, incluida Bogotá”, dijo.

Esa declaratoria significa la aceptación tácita de que la paz total fracasó, que esas organizaciones traicionaron al Gobierno en su oferta de negociación y cese al fuego, y que están desafiando al Estado, debilitando la democracia y alentando narrativas de extrema derecha de intervención militar extranjera para resolver nuestros problemas internos. Lo que sigue para el Gobierno es fortalecer la estrategia de recuperación del territorio y eliminación de la amenaza terrorista, con un mayor robustecimiento de la Fuerza Pública y protección de la población civil. Las operaciones en marcha tendrán que recortarle mucho mayor espacio al terrorismo y Venezuela deberá expulsar a los cabecillas de la guerrilla, como lo pidió Petro. “Lo que acontece en Cali es un acto que irradia pánico en la población civil. Es la segunda vez que ocurre en mi Gobierno. Es terrorismo”, agregó el presidente. Para él, esos atentados deben ser calificados como “actos de guerra”, que deben ser investigados como crímenes de lesa humanidad por la Corte Penal Internacional (CPI).

Otra vez, como en 2002, en la antesala de las elecciones de 2026, contener y derrotar a las disidencias de las FARC y al Clan del Golfo se convierte en el mayor reto del Estado. Con la declaratoria como organizaciones terroristas, el primer Gobierno de izquierda en 200 años les da el mismo estatus que les ha dado el Gobierno de Estados Unidos. El desafío a la democracia y la institucionalidad llega, precisamente, cuando la guerra mundial contra el terrorismo se reedita en manos del presidente Trump, quien ha desplegado frente a las costas de Venezuela un gran poder militar en un abierto desafío a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, a quienes califica como jefes del Cartel de los Soles, es decir, mafiosos dedicados al narcotráfico, pero también a proteger a la delincuencia colombiana que viste el desteñido uniforme revolucionario con las banderas del ELN, las disidencias de las FARC, y otras organizaciones afines. Maduro y Cabello deberían romper cualquier vínculo con Márquez y Mordisco y entregar sus cabezas a Colombia, no a Estados Unidos. Sería una demostración de sensatez y hermandad con la democracia vecina.

Colombia vive en una reedición permanente de su historia. Los atentados terroristas y los magnicidios ratifican que la violencia es su sello, la democracia un bien poco valorado y la paz una utopía. En 2002 las elecciones presidenciales se definieron el 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo vio derrumbarse las Torres Gemelas de Nueva York, por la acción suicida de los talibanes y la lucha contra el terrorismo se convirtió en el eje de la estrategia mundial de la derecha. Ahí se disparó la candidatura de Álvaro Uribe, que apenas tenía el 2% en las encuestas, y se fracturó la de Horacio Serpa, favorito hasta entonces, quien apoyaba las negociaciones de paz del Caguán con las FARC, que lideraba el conservador Andrés Pastrana, a quien esa guerrilla había elegido en 1998.

Uribe, en esos años, proponía como hoy lo hace la ultraderechista Vicky Dávila, la intervención militar extranjera para derrotar a las FARC. Una propuesta que rechazó la comunidad internacional. Pensar en que una fuerza de ocupación venga a resolver nuestros problemas es una ofensa a la institucionalidad y una traición a la democracia. Querer que Colombia se convierta en un Vietnam, arrasado por la conflagración y los bombardeos de una potencia exterior, es una enorme torpeza.

Personalmente, hablé en Washington, en enero de 2002, con un alto cargo del entonces subsecretario de Defensa para el hemisferio occidental, en el Pentágono, sobre ese tema. Fui seleccionado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos al programa de invitados internacionales, por mi condición de asesor político de Horacio Serpa. Y lo que más me impactó fue cuando me dijo, en perfecto español, que la clase política colombiana quería que las tropas americanas vinieran a las selvas a enfrentar las guerrillas para resolver el desastre que ellos mismos habían generado. Y me dejó en claro que los Estados Unidos nunca iban a intervenir militarmente en Colombia para enfrentar las guerrillas. Me dijo, además, que el verdadero peligro para la democracia no era la guerrilla, que terminarían en una mesa de negociación, sino los paramilitares que habían cooptado gran parte de la sociedad.

Esas palabras resultaron proféticas. Hoy después del proceso de paz con las FARC, de los intentos por volver trizas lo pactado y de que el Gobierno Petro aplique la más vigorosa reforma agraria en décadas y haya convertido el campo en eje de la política social, los terroristas del ELN, las FARC y el Clan del Golfo, insisten en incendiar a Colombia. Y la ultraderecha reclama la intervención militar norteamericana. El humo de la guerra vuelve a contaminar el ambiente político. El olfato es el más poderoso sentido de los humanos. Y el olor a pólvora evoca los peores años de Colombia, y recuerda que este país es una fábrica de mártires, de señores de la guerra, venganzas, narcotráfico, polarización y conspiraciones. Una fábrica inagotable de víctimas y victimarios, donde los grupos armados ilegales no mueren sino se transforman y multiplican, el Estado resiste, la Constitución se aplica parcialmente en grandes zonas del territorio, la justicia cojea, y a veces llega, para garantizar verdad, justicia, reparación y no repetición a casi diez millones de víctimas de la violencia, y la lucha por el poder y las elecciones marcan la cotidianidad de la voraz clase política.

Colombia vive en una conspiración permanente. Y la guerra ha sido el determinante de nuestras elecciones durante décadas. Las Farc fueron grandes electores. Movieron la balanza a favor de los militaristas, como Uribe, o de los negociadores como Betancur, Pastrana y Santos. También, sirvieron para elegir a Duque, quien prometió volver trizas lo pactado por Santos. Ahora, nuevamente, Iván Mordisco e Iván Márquez, de las disidencias, y Antonio García del ELN, se convierten en jefes de debate de la extrema derecha. Cada bombazo y cada muerto, civil o militar, se convertirán en fuente de más dolor nacional y votos para la derecha. Un país en guerra es el escenario perfecto de mentes enfermas que piensan en el negocio de la droga y no eny el bienestar del pueblo. Un país incendiado es el teatro de operaciones ideal para revivir al fascismo, sediento de poder y venganza. La ultraderecha encuentra en la lucha contra el terror la bandera que veían extraviada. Una campaña marcada por el dolor es hoy el triste panorama de 2026. El presidente Petro tiene en alto la bandera de la soberanía y la defensa del territorio.

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Presupuesto 2026: obras son amores

Por: Erasmo Zuleta Bechara

Gobernador del Departamento de Córdoba y Presidente de la Federación Nacional de Departamentos

Hace pocos días el Gobierno Nacional presentó al Congreso de la República el último presupuesto de su cuatrienio. En él, se detallan los ingresos y gastos proyectados para la vigencia 2026. Tal es el centralismo en el recaudo tributario y el gasto fiscal del país, que desde las regiones hacemos un seguimiento muy de cerca de lo que allí es aprobado y de cómo se apropian los recursos. Hay que recordar que el centro recauda aproximadamente el 81% de los impuestos, los departamentos el 5% y los municipios el 14%, mientras el centro gasta el 68%, los departamentos el 9% y los municipios el 23%, respectivamente.

Es por esto que me preocupan dos elementos del proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) del año 2026. El primero es que parte de los ingresos estimados se espera provengan de una reforma tributaria aún por formular y presentar, y el segundo, es el comportamiento y relevancia de la inversión dentro del PGN.

En primer lugar, del monto total del PGN para el 2026 que asciende a COP 556.9 billones, COP 26.3 billones se proyecta que provengan de una reforma tributaria que el gobierno presentaría al Congreso. Al respecto, cabe destacar que una iniciativa de estas magnitudes en el último año de gobierno y cercanos a un año electoral, seguramente presentará bastantes dificultades para su aprobación en el legislativo.

Y la segunda preocupación va ligada a la primera y es la relevancia de la inversión dentro del PGN 2026. Aun con los recursos esperados de la reforma tributaria, las apropiaciones de inversión alcanzarían los COP 88.7 billones, es decir el 15.9% del presupuesto total. El resto de los recursos serán apropiaciones para funcionamiento y servicio de la deuda. Esta proporción de recursos de inversión es la tercera más baja de los últimos 11 años, después de la del 2020 (14.2%, año de pandemia) y de la de esta vigencia, 2025, (15.2%). Pero lo que es peor, es que, si la reforma tributaria no es aprobada o es aprobada en magnitudes más modestas, la proporción de los recursos de inversión será aún más baja porque es el gasto que presenta mayor posibilidad de ajuste.

Suponiendo que la reforma tributaria, que aún desconocemos, es aprobada, a precios constantes del año 2026, la inversión en el sector agropecuario sería de COP 3.1 billones, cuando en el 2015 fue de COP 5.83 billones, la inversión en ciencia y tecnología sería de COP 0.35 billones, mientras en 2015 fue de COP 0.59 billones, la inversión en deporte sería de COP 0.24 billones, mientras en 2015 fue de COP 0.72 billones, y en el sector vivienda sería de COP 2.58 billones, mientras en 2015 fue de COP 4 billones.

Sin inversión no hay futuro. En la región caribe y en el departamento de Córdoba especialmente, las administraciones territoriales estamos haciendo la tarea procurando incrementar los recaudos territoriales y realizando una focalización inteligente del gasto, lo que inclusive llevó a que en 2024 el departamento tuviera la mayor tasa de crecimiento de la región. Pero el músculo financiero de la nación es inigualable en las actuales circunstancias.

Mi invitación es a procurar una revisión de los gastos de funcionamiento y de allí realizar mayores apropiaciones para la inversión.

Obras son amores, y no excusas para no invertir. Los colombianos y las regiones estamos a la espera de obras que trasciendan.

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Inversión de la pirámide poblacional

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

Rector de la Universidad de Córdoba 

El estudio «Caracterización y pronóstico de cobertura del sistema de educación superior en Colombia», liderado por Ascun y desarrollado por el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, ofrece elementos clave para analizar la distribución y el comportamiento de la población estudiantil en los distintos niveles de la educación superior. Uno de los hallazgos más relevantes es la inversión de la pirámide poblacional, resultado de una reducción sostenida en la tasa de natalidad y de un aumento en la longevidad, lo que ha transformado la composición demográfica del país.

Según las proyecciones del Dane, la población infantil, adolescente, juvenil y adulta joven ha venido decreciendo y continuará haciéndolo. Esta inversión demográfica genera efectos negativos en diversas dimensiones sociales: disminución de la población económicamente activa, presión sobre el sistema pensional, incremento en los costos del sistema de salud y menor demanda educativa. El estudio señala que la población entre los 3 y 16 años —grupo que tradicionalmente se matricula en los niveles de educación regular (preescolar, básica primaria, básica secundaria y media)— creció entre 1960 y 2000, alcanzando su punto máximo en 2005 con 11.707.199 personas. Sin embargo, desde 2006 ha disminuido de forma continua, llegando a 11.011.710 en 2024, con una tendencia descendente. Esta reducción explica el cierre de numerosos colegios en el país. De manera similar, los grupos etarios entre 17 y 21 años, y entre 22 y 28 años, presentan una dinámica demográfica decreciente. Esta situación marca una transición del denominado «bono demográfico» —cuando la población joven crece más que la adulta mayor— hacia un “impuesto demográfico”, caracterizado por una menor proporción de población joven. No obstante, esta transición no será homogénea en todo el territorio nacional: algunos departamentos experimentarán el bono demográfico más tarde, mientras que otros ya enfrentan el impuesto, y algunos aún no lo presentan. Para comprender la demanda en educación superior, es esencial analizar no solo los nacimientos y la estructura demográfica, sino también el número de adolescentes, jóvenes y adultos matriculados en el último grado de educación media. La matrícula total en educación regular —que incluye preescolar (prejardín, jardín y transición), básica primaria (grados 1 a 5), básica secundaria (grados 6 a 9) y media (grados 10 y 11)— ha disminuido de manera ininterrumpida desde 2010. Ese año, la matrícula total fue de 11,1 millones; en 2020 bajó a 10 millones y en 2023 se ubicó en 9,8 millones. Paralelamente, la cobertura bruta —entendida como la proporción entre la población matriculada en estos niveles y el total de la población entre 3 y 16 años— también ha descendido. En 2010, la cobertura alcanzó el 96,5 %, el valor más alto en catorce años. Para 2023, se redujo al 88,7 %, la cifra más baja del periodo, lo que representa una caída de 8 puntos porcentuales. Esta disminución refleja tanto la reducción de la población en edad escolar como la caída en la matrícula.

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Opinión

Pronóstico preocupante para la educación superior en Colombia

Por: Jairo Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba

La Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) presentó recientemente el estudio «Caracterización y pronóstico de cobertura del sistema de educación superior en Colombia», elaborado por el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana. Este análisis, solicitado por la junta directiva de Ascun, ofrece una visión detallada sobre la evolución, distribución y proyección de la población estudiantil en los distintos niveles de educación superior, incluyendo la formación para el trabajo y el desarrollo humano.

El estudio destaca el crecimiento sostenido de la cobertura educativa en Colombia durante las últimas décadas. En el año 2024, la tasa de cobertura alcanzó el 57.53 %, con un total de 2.553.560 estudiantes matriculados en programas técnicos, tecnológicos y universitarios. De estos, 1.401.639 pertenecen al sector oficial y 1.151.921 al privado. Este avance representa un progreso significativo frente al año 2000, cuando la cobertura apenas superaba el 20 %. No obstante, persisten brechas preocupantes en términos de equidad regional, acceso por nivel socioeconómico y calidad institucional. Uno de los aportes más relevantes del estudio es la caracterización de la demanda en educación superior, entendida como el conjunto de factores que influyen en el interés y la necesidad de los jóvenes por acceder a programas académicos. Esta demanda está determinada por variables como los cambios demográficos, las dinámicas del mercado laboral, las aspiraciones personales y profesionales, las condiciones socioeconómicas, y las opciones de financiamiento como becas, subsidios y créditos condonables. Esta información resulta clave para que instituciones, autoridades y gremios educativos diseñen estrategias efectivas de atracción y retención estudiantil. En particular, el análisis demográfico revela una tendencia decreciente en la tasa de natalidad nacional, lo que impacta directamente la cantidad de jóvenes en edad de ingresar a la educación superior. Según datos del Dane, en 2008 se registraron 715.400 nacimientos, cifra que descendió a 620.300 en 2019 y a 510.700 en 2023, representando una caída del 11 % frente al año anterior. Esta disminución afecta la educación en todos sus niveles, especialmente el pregrado, cuya población objetivo (17 a 21 años) ha venido reduciéndose progresivamente: del 9.9 % en 1950 al 7.7 % en 2024, con una proyección de apenas 4.7 % para el año 2070. En términos absolutos, en 2024 Colombia cuenta con 4.079.231 personas entre 17 y 21 años, y 6.165.810 entre 22 y 28 años, sumando 10.245.041 jóvenes en el rango de edad más representativo para la educación superior. Sin embargo, se estima que para 2030 estas cifras disminuirán a 3.960.115 y 5.713.905 respectivamente, lo que representa una reducción del 5.6 % respecto a 2024. Esta tendencia demográfica plantea desafíos estructurales para el sistema educativo, que deberá adaptarse a una demanda decreciente y cada vez más segmentada. El estudio de Ascun constituye una herramienta valiosa para la formulación de políticas públicas, la planificación institucional y la toma de decisiones estratégicas en el sector educativo. Frente a este panorama, se hace urgente repensar el modelo de educación superior en Colombia, fortaleciendo su capacidad de respuesta ante los cambios poblacionales, económicos y sociales que marcarán el futuro del país.

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