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Expresiones populares que están legitimando la salud mental en el mundo

«Ha emergido un fenómeno interesante: lenguaje cotidiano que legitima la salud mental y motiva a las personas a buscar apoyo sin temor al juicio».

Por : Luis E Narváez
Psicólogo, magíster en Psicología
Especialista

¿Y si le damos la vuelta a la narrativa tradicional, que suele minimizar el malestar emocional y empezamos a fortalecer expresiones que invitan a cuidar la mente con la misma naturalidad con la que cuidamos el cuerpo?

Vivimos un momento histórico en el que la salud mental ocupa un lugar central. Gobiernos, empresas, comunidades y organizaciones civiles están incorporándola en sus agendas, reconociendo su impacto individual y colectivo. La conversación hoy es transversal.
En ese contexto, algunas expresiones populares se han convertido en verdaderos aliados. Son frases simples, que ayudan a desmontar estigmas, validar emociones y abren caminos hacia la asistencia psicológica. Estas son cinco de las más difundidas:
-Está bien no estar bien.
-Hablar cura.
-La mente también pesa.
-Pedir ayuda es un acto de valentía.
-Cuidar tu salud mental también es autocuidado.

Expresiones que normalizan la vulnerabilidad, cuestionan la idea de que debemos cargar solos con todo y recuerdan una verdad innegociable: no existe salud sin salud mental. ¡Salvan vidas!

La pregunta: ¿cuál de estas expresiones usas? ¿Cuál de ellas empezarás a incorporar en tu vida? Porque transformar el lenguaje también transforma la manera en que habitamos el mundo.

#MentalHealth
#Wellbeing
#PsychologyToday
#WorldMentalHealth

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Por más transformación

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

 Rector de la Universidad de Córdoba 

El pasado 14 de noviembre, los estamentos de la comunidad universitaria —profesores, estudiantes y trabajadores— participaron de manera democrática, autónoma y masiva en la elección del rector de la Universidad de Córdoba para el período 2026–2031. Por primera vez, la Universidad adelantó un proceso democrático y autónomo en el que los estamentos participaron sin la intervención de lógicas de poder externas a la vida universitaria.

La historia registra que, en ocasiones anteriores, estos eventos democráticos convertían a la universidad en escenario de disputas políticas y de deterioro moral por el control institucional, lo que generaba crisis de gobernabilidad e impedía la transformación institucional.

En este contexto, el liderazgo que representamos sitúa el diálogo en el centro de la vida universitaria, construyendo procesos de entendimiento y acuerdos en torno a un proyecto moderno y transformador. La amplia participación de profesores, estudiantes y trabajadores es muestra de confianza y reconocimiento hacia el proyecto universitario que hemos venido construyendo colectivamente. Con una participación de 10.097 votos; alcanzamos 8.579, equivalente al 84,97% del total del censo electoral. En esta oportunidad, el proceso tuvo carácter vinculante: la comunidad universitaria eligió a su rector, habilitándolo para su designación por el Consejo Superior Universitario.

En consecuencia, la participación democrática no solo representa confianza y reconocimiento de un proyecto de transformación que tiene resultados; además, es un mandato para continuar dirigiendo de forma correcta y transparente los destinos del «alma mater» de los cordobeses. Este ejercicio de democracia universitaria, encarna una responsabilidad institucional, social y moral.

Durante el próximo quinquenio, continuaremos fortaleciendo los procesos misionales de la Universidad. Nuestro liderazgo y esfuerzo se centrarán en:

• Calidad académica: Reacreditación institucional por diez años, innovación curricular con enfoque regional, ampliación de la oferta educativa y fortalecimiento de la formación docente, en concordancia con las demandas sociales, tecnológicas y productivas del entorno.

 ⁠• Investigación: Consolidación de una política institucional que fomente una cultura de investigación e innovación, incrementando el impacto social y científico de los proyectos, la generación de nuevos conocimientos, productos protegibles, fortalecimiento de líneas y grupos de investigación, y establecimiento de alianzas estratégicas nacionales e internacionales.

• Proyección social: Avance en la transformación social, humana, cultural y productiva de los territorios, mediante estrategias de innovación social, emprendimiento tecnológico, fortalecimiento de competencias en lenguas extranjeras y mayor vinculación de la Universidad con las comunidades.

⁠• Bienestar institucional: Fomento del bienestar integral de la comunidad universitaria a través de programas de apoyo psicosocial, formación cultural, artística, deportiva y ciudadana, liderazgo estudiantil, mejora de las condiciones laborales para trabajadores, y fortalecimiento de un ambiente de respeto, convivencia y participación democrática en la toma de decisiones.

• Modernización de la gestión: Digitalización de procesos, rediseño organizacional, mejora de condiciones laborales y fortalecimiento de la gobernabilidad institucional. En este componente, pondremos fin a la modalidad de tercerización laboral que afectaba a los trabajadores de servicios generales. El nuevo modelo de vinculación será directamente con la Universidad, garantizando estabilidad y dignidad laboral, en concordancia con las políticas nacionales de formalización.

⁠Todas estas apuestas están enfocadas en continuar los procesos de modernización y transformación institucional que hemos impulsado en los últimos años, con resultados tangibles que posicionan a la Universidad como referente regional, nacional e internacional.

El mandato que los estamentos universitarios me han otorgado para continuar como rector, lo asumo con responsabilidad. Cada paso en mi vida académica y profesional ha tenido como misión, el fortalecimiento de la educación pública; no solo como un derecho, sino como un medio de transformación social. Mi historia personal como egresado, docente, investigador y servidor público está íntimamente ligada a la Universidad de Córdoba. Continuaré esta responsabilidad con experiencia y con la fe inquebrantable de que la Universidad tiene una historia por construir, y seguiré siendo parte activa de esa construcción.

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Córdoba: motivos para el optimismo  

Por: Erasmo Zuleta 

Gobernador del Departamento de Córdoba y Presidente de la Federación Nacional de Departamentos.

“Este es un sueño, esto es incomparable, pocos lugares en el planeta se encuentran en este estado, realmente es impresionante la tranquilidad, este es un paraíso”, manifestó hace pocos días un inversionista internacional que visitó el departamento de Córdoba, mientras exploraba posibilidades de negocio en los sectores turismo y agroindustrial.

Y es que el entusiasmo inversionista de Germán Efromovich no es el único y logra percibir el gran avance que hoy el país y el mundo observan de Córdoba, a pesar de las dificultades propias de un territorio en constante crecimiento y con gran potencial. Algunas veces, al esforzarnos día a día por resolver problemas, se nos olvida levantar la mirada y analizar el departamento desde una perspectiva histórica y reconocer los avances y logros y, como decía un gran estadista inglés, ver una oportunidad en cada dificultad.

Las razones para el optimismo en Córdoba son diversas. En el frente económico, la pobreza monetaria departamental para el 2024 alcanzó un 49,6%, mínimo histórico desde 2013. El Producto Interno Bruto (PIB) departamental creció un 1,9% en 2024 vs. 1,6% a nivel nacional, y la tasa de desempleo se ubicó en 2024 en un 10,94%, con una tendencia a la baja desde el 2022 cuando se ubicó en 12,48%.

Las perspectivas de prosperidad en el departamento involucran diversos sectores económicos (nuestras nuevas estrellas), gracias a que en Córdoba lo tenemos todo, y esto no solo es un eslogan, es una realidad. Para el 2024, el sector agropecuario representó el 14% del PIB departamental, mientras en 2013 su participación fue del 10,1%. El sector comercio, impulsado por el subsector turismo, logró una participación del 14,8% del PIB en 2024 vs. 13,3% en 2012, y el sector de servicios públicos alcanzó su máxima participación histórica en 2024 con un 5,2% vs. 3,8% en 2014.

El comportamiento de estas nuevas estrellas en el horizonte de Córdoba ha sido excepcional en los últimos días. Así, por ejemplo, las exportaciones del sector agropecuario a agosto de 2025 han crecido un 81% con respecto a 2024 hasta alcanzar los USD 72 millones, y el número de turistas extranjeros alcanzó en 2024 su máximo histórico desde 2018, llegando a los 4.940 turistas extranjeros, y en lo corrido del año 2025 estamos superando el récord de 2024.

Por último, servicios públicos: mientras el número de hogares con acueducto en Córdoba en 2018 fue de 356 mil, en 2024 fueron 455 mil hogares los que contaron con este servicio. Algo similar sucedió con los hogares con servicio de recolección de basura, que pasaron de 265 mil a 382 mil en el mismo periodo, o con gas natural y energía, que pasaron de 217 mil y 468 mil, respectivamente, a 315 mil y 629 mil en el mismo periodo. Y los hogares con servicio de internet pasaron de 100 mil en 2018 a 298 mil en 2024.

Y la formación de nuestros jóvenes, que son el futuro de Córdoba, también ha logrado resultados históricos. El promedio de las pruebas Saber 11° de las instituciones oficiales urbanas y rurales del departamento y de las pruebas Saber Pro de educación superior alcanzaron su máximo histórico en 2025, las dos primeras, y en 2024 las de educación superior. Y el número de matriculados en educación superior y la tasa de cobertura en educación superior se encuentran en máximos históricos, aunque necesitamos mejorar mucho más, porque nuestros jóvenes merecen poder recibir la mejor educación universitaria.

Córdoba tiene motivos para ser optimista, y es que Córdoba lo tiene todo, y esto no es un eslogan, es una realidad percibida por Colombia y el mundo.

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Colombia y Estados Unidos: entre el respeto y los “aimberos”

Por Antonio José Correa Jiménez
Senador de la República

La relación entre Colombia y Estados Unidos atraviesa hoy un momento de tensión que, a mi juicio, no proviene tanto de los gobiernos como de los provocadores —los “aimberos”, como decimos en la Costa—, que a punta de chismes y desinformación buscan quebrar un vínculo histórico entre dos naciones que, con altibajos, han cooperado durante décadas. Durante años, la diplomacia fue un espacio de respeto mutuo y sensatez.

En tiempos del presidente Gustavo Petro y del expresidente Joe Biden, la relación se basó en el reconocimiento de la independencia de las naciones y en la búsqueda de cooperación sobre la base de la igualdad. Nada que ver con los años en que Colombia fue tratada como el patio trasero de una potencia, en una relación desigual entre amo y vasallo. En ese pasado, los únicos beneficiados eran los poderosos del norte y las élites locales que, al hablar, parecían más hijos del Tío Sam que de esta tierra mestiza, negra e indígena.

Con el retorno de Donald Trump al protagonismo político estadounidense reaparecen los vientos de soberbia imperial. El viejo guión del “gringo de película mala”, con su discurso de odio y racismo, vuelve a intentar imponer una visión del mundo en la que América Latina debe obedecer.

En nombre del “combate al narcotráfico” se justifican bombardeos indiscriminados, sanciones unilaterales y presiones para promover intervenciones militares, como la que algunos sectores aún sueñan en Venezuela. Pero América Latina ya no es terreno para reediciones de Vietnam. Trump incluso llegó a solicitar el uso de bases aéreas colombianas para operaciones militares. En el pasado, otros gobiernos habrían accedido sumisamente, convirtiendo al país en instrumento de intereses ajenos. Hoy, con Gustavo Petro en la Presidencia, Colombia ha dicho no. Ha trazado límites claros frente a la injerencia extranjera, reafirmando que la cooperación no puede confundirse con subordinación.

Esa postura ha encendido las “tulias” políticas del país —las de salón, las de micrófono fácil— que, al mejor estilo del Flecha de David Sánchez Juliao, cruzan el continente con maletas llenas de tamales y chismes para azuzar, desde Washington o Miami, la desinformación contra Colombia y su gobierno.

Entre esas “doñas Tulias” hay de todo: exmandatarios, exministros, congresistas, opinadores y hasta candidatos caricaturescos que en el pasado fungieron como informantes de agencias extranjeras. De esas intrigas surgieron las acusaciones infundadas contra Petro: supuestos vínculos con el narcotráfico que no resisten el más mínimo análisis. Fue el propio presidente quien puso en conocimiento de las autoridades las actuaciones de su hijo y de su hermano, demostrando transparencia.

En un Estado de Derecho, las responsabilidades son individuales, no hereditarias ni políticas.
Si algún funcionario del Gobierno incurriera en irregularidades, deberá responder ante la justicia, incluso ante la estadounidense si los hechos involucraron su sistema financiero. Pero de ahí a generalizar y señalar al presidente hay un abismo. Una cosa es exigir transparencia, y otra muy distinta es convertir los tribunales norteamericanos en tribunas politiqueras manipuladas por sectores interesados en debilitar a un gobierno elegido democráticamente.

Colombia no es ni será una colonia.A quienes desde la oposición sueñan con una Colombia subordinada les recuerdo que el pueblo ya despertó. El 26 de octubre fue solo una señal. En las próximas elecciones volverán a escucharlo, alto y claro: este país quiere independencia, respeto y justicia social, no imposiciones disfrazadas de amistad.

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Tres cartas, un mismo mensaje: el Centro Democrático no se divide.

Por Jesús Mora Díaz

En política, los gestos pesan más que los discursos, y esta semana el Centro Democrático dio tres gestos que valen más que mil trinos: Cabal, Paloma y Guerra le dijeron al país, cada uno a su manera, que el partido no está roto.
Tres cartas, tres tonos, un solo mensaje: respeto por la institucionalidad y respaldo al proceso interno.

Mientras tanto, una sola campaña decidió salirse del libreto: la de Miguel Uribe Londoño.

Porque mientras los demás precandidatos cierran filas, Uribe prefiere abrir frentes. Su narrativa de persecución interna y “bloqueos” ha terminado siendo más ruido que propuesta. Lo curioso —y no menor— es que ese ruido parece planeado, no espontáneo.

Fuentes del partido aseguran que asesores de su campaña contactaron a la firma encuestadora Atlas Intel, buscando influir sobre los estudios de intención de voto.
Al no obtener respuesta favorable, vino el giro de libreto: deslegitimar la firma y victimizarse ante la opinión pública. Una vieja táctica de manual: cuando los números no cuadran, se culpa al termómetro.

Mientras Cabal reafirma su respeto por el proceso, Paloma insiste en la transparencia y Guerra en la disciplina, solo Uribe elige el camino de la confrontación interna.
Y esa diferencia no es menor: marca el límite entre quienes entienden la política como construcción y quienes la convierten en espectáculo.

El Centro Democrático tiene claro el dilema que enfrenta: defender su unidad o dejar que el ruido le marque la agenda.
Porque lo que está en juego no es una candidatura, sino la capacidad del partido de seguir existiendo como fuerza cohesionada.

Las cartas lo dejaron claro: la estructura sigue firme. Y si alguien quiere fracturarla, no es por ideología ni por principios, sino por cálculo.

La pregunta, entonces, no es si el partido está dividido —porque no lo está—, sino cuánto tiempo más permitirá que un solo proyecto viva del conflicto que dice denunciar.

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Resultados para pensar y avanzar

Por Jairo Miguel Torres Oviedo 

Rector de la Universidad de Córdoba 

Recientemente, el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (Icfes) publicó los resultados de las pruebas Saber, presentadas por 557.379 estudiantes de grado 11 de instituciones públicas y privadas. Esta evaluación, aplicada anualmente, se utiliza como instrumento para medir la calidad educativa ofrecida a quienes culminan la educación media, además de ser requisito de ingreso a la educación superior.

La prueba permite reflexionar y mejorar los procesos educativos y formativos que configuran el modelo de educación del país. Los resultados muestran avances lentos pero significativos, y constituyen un insumo valioso para fortalecer la calidad educativa.

En los resultados de la prueba Saber 2025, destaca el trabajo realizado por la Alcaldía de Montería, en conjunto con las instituciones educativas públicas; por los logros alcanzados. La ciudad ha mejorado progresivamente en los últimos años, posicionándose a nivel regional y nacional en materia de calidad educativa. Este avance es fruto del esfuerzo planificado entre la administración municipal, las instituciones educativas, rectores, docentes, estudiantes disciplinados y dedicados, así como del acompañamiento de las familias. Es decir, de toda la comunidad educativa, que merece un reconocimiento público.

Estos resultados motivan una discusión profunda sobre la naturaleza, el alcance, la pertinencia y la validez de la prueba como indicador para medir y evaluar el proceso educativo y el nivel de conocimiento de los estudiantes. Al ser aplicada de forma estandarizada, genera interpretaciones diversas: desde quienes consideran que es excluyente y desconoce las inequidades sociales, económicas y regionales, hasta quienes la defienden desde una lógica determinista.

En este sentido, es fundamental afirmar que el acceso a una educación en condiciones de equidad contribuye a la construcción de una sociedad más incluyente y justa. Mientras el Estado continúe aplicando una prueba estandarizada sin corregir las asimetrías regionales, sociales y económicas, esta seguirá siendo un instrumento para medir la calidad educativa, pero también para evidenciar la desigualdad educativa y social. En este último aspecto, se desconoce uno de los fines esenciales de la educación.

Para comprender esta situación, analicemos los resultados de la prueba Saber 2024, en la que participaron 557.379 estudiantes. Los datos evidencian que, como instrumento de evaluación estandarizada, la prueba continúa siendo insuficiente para mejorar el nivel educativo del país. Esto se refleja en las áreas evaluadas: lectura crítica, matemáticas, ciencias sociales y ciudadanía, ciencias naturales e inglés.

El puntaje promedio alcanzado fue de 256 sobre 500, y más de la mitad de los estudiantes evaluados se ubicaron por debajo de ese promedio. Esto reafirma la persistencia de brechas en la calidad educativa entre instituciones públicas y privadas, entre regiones del país, y entre zonas urbanas, rurales y de ruralidad dispersa. Estas desigualdades atraviesan los distintos ciclos de vida y niveles educativos.

Además, la prueba aún ignora las persistentes limitaciones para garantizar el acceso y la permanencia de niños, niñas y jóvenes en el sistema educativo, especialmente en zonas rurales. Es preocupante que, en la educación media, las brechas de acceso para los grupos más vulnerables se mantengan: aproximadamente uno de cada cinco jóvenes (20%) entre 16 y 22 años abandona la educación media sin completarla o sin siquiera iniciarla. Esta situación se agrava en las zonas rurales, donde el 38 % de los jóvenes abandona el sistema educativo antes de terminar la secundaria. Asimismo, más de la mitad de quienes finalizan el grado 11 no logran transitar hacia la educación superior.

Por consiguiente, la prueba Saber debe ser un instrumento para evaluar y mejorar el sistema educativo, contribuyendo a la toma de decisiones por parte del Estado, orientadas al cierre de brechas sociales y educativas. No debe limitarse a medir ni a fomentar la competencia en calidad educativa. El esfuerzo debe centrarse en mejorar la calidad, pero también en avanzar hacia mayores niveles de igualdad y equidad.

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«Todo se repite: Halloween, violencia, silencio. Imposible no volver a Luis Andrés, a ese octubre de hace 15 años que nos marcó para siempre» Luis Colmenares.

A propósito de la muerte de un estudiante de la Universidad de Los Andes, el pasado viernes en Bogotá (durante la noche de Halloween) Luis Colmenares, quien perdió a su hijo hace 15 años en circunstancias parecidas, reflexionó sobre esta tragedia y recordó a su hijo (qepd).

«Hoy, cuando intentaba retomar el orden de mis pensamientos habiendo terminado octubre, la noticia de otro joven de Uniandes muerto en circunstancias dolorosas me estremeció.

Todo se repite: Halloween, violencia, silencio.
Imposible no volver a Luis Andrés, a ese octubre de hace 15 años que nos marcó para siempre.
El dolor de mi corazon no es solo tristeza, es memoria, es rabia, es duelo colectivo.
A la familia de Jaime Esteban, mi abrazo más profundo.
A todos nosotros, que no olvidamos, que seguimos esperando justicia y humanidad. ¿Hasta cuándo?» señaló Luis Colmenares en su cuenta de X

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La paradoja del agua en Colombia: la demora nos perjudica  

Por: Erasmo Zuleta 

Gobernador del departamento de Córdoba y presidente de la Federación Nacional de Departamentos (FND)

“El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza”, afirmaba el genio Leonardo da Vinci hace más de 500 años. Hoy podríamos afirmar que no solamente es la fuerza motriz de la naturaleza, sino también de la cuarta revolución industrial, ya que, por ejemplo, los servidores de la inteligencia artificial se enfrían con este precioso líquido, el mismo con el cual somos bautizados y que también permite la vida, entre otros muchos milagros.

En Colombia tenemos una gran paradoja en cuanto al agua dulce se refiere. Aunque somos la sexta nación con más reservas de agua dulce en el mundo, para el año 2024, 1,8 millones de hogares no tenían servicio de acueducto en el país, lo que equivale a que casi 5,4 millones de personas se encontraban privadas de este recurso, y de ellas, 4,6 millones residían en zonas rurales.

Según estimaciones del Gobierno nacional, en el año 2025 las necesidades de recursos para el cierre de brechas de acueducto y alcantarillado sobrepasan los COP $126 billones. La consecución de un monto de recursos como el mencionado no es tarea fácil, ni para la Nación ni para los gobiernos territoriales. Para tener una idea, en el año 2025 los recursos apropiados del Sistema General de Participaciones (SGP) para salud, educación y agua potable ascendieron a COP $82 billones, de los cuales solamente COP $4,2 billones fueron destinados a agua potable y saneamiento.

Con este nivel de necesidades sectoriales y de apropiaciones reales, no se comprende por qué muchos analistas se escandalizan con el incremento ordenado en el SGP de conformidad con el Acto Legislativo 3 de 2024, que corresponderá a un aumento total, a pesos de 2025, de COP $38 billones para los tres sectores. Evidentemente, aun con este incremento, no es difícil suponer que los recursos para agua potable y saneamiento condenarán, durante tal vez décadas, a muchos colombianos a continuar sin agua potable ni alcantarillado.

Pero lo más grave es que, aunque el incremento en los recursos del SGP para este sector aún sería insuficiente, el proyecto de ley de competencias que reglamentaría el Acto Legislativo 3 de 2024 no ha sido radicado para discusión en el Congreso, perjudicando a estos 5,4 millones de personas que esperan poder acceder al servicio de acueducto y, otro tanto, al de alcantarillado.

Entre tanto, a nivel territorial hacemos lo que está a nuestro alcance administrativo y presupuestal para incrementar la cobertura de acueducto. Por ejemplo, en el departamento de Córdoba, el número de hogares con servicio de acueducto se ha incrementado de 349 mil en 2019 a 455 mil en 2024. En los últimos dos años hemos instalado casi 11 mil acometidas domiciliarias (con contadores), más de 500 kilómetros de redes, cinco plantas nuevas de tratamiento y hemos optimizado otras cuatro, entre otras acciones. Esto, con una inversión de COP $334 mil millones.

Son más de 40 proyectos a lo largo del departamento, en los que hemos reactivado grandes iniciativas que encontramos suspendidas, como los acueductos regionales costanero y del San Jorge; hemos finalizado con éxito las que recibimos en ejecución e impulsado más de 25 nuevas, demostrando con hechos que el compromiso con el agua y la calidad de vida de los cordobeses es real. La revolución de Córdoba está en marcha y el agua es su motor.

Sin agua no hay vida, no hay agricultura, no hay salud, no hay turismo ni cuarta revolución industrial. La solución a los problemas sociales exige prontitud y coordinación entre todos los estamentos gubernamentales.

El agua es la fuerza motriz del mundo.

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Supremacía de la guerra

Por: Jairo Miguel Torres Oviedo

Rector de la Universidad de Córdoba 

El siglo XX, denominado por el filósofo alemán Jürgen Habermas como «nuestro breve siglo XX», estuvo marcado por la Primera y Segunda Guerra Mundial, así como por la Guerra Fría: acontecimientos que definieron la historia y configuraron un nuevo orden internacional determinado por el poder y la supremacía de Estados Unidos, como uno de los amos del mundo; junto a Rusia, China e Israel.

El siglo XXI comienza a adquirir una fisonomía marcada por las guerras y la supremacía de unos sobre otros, poniendo en escena las tensiones entre civilización y barbarie, siendo esta última la que impone su lógica de muerte y destrucción. Esta tensión cobra relevancia con Donald Trump, un presidente de liderazgo autoritario, que sacude y desconoce la estabilidad democrática en Estados Unidos y en muchos países occidentales; incluyendo América Latina. Es importante comprender que, pese al carácter autoritario, egocéntrico y xenofóbico de Trump, la democracia estadounidense está cimentada no solo sobre una sólida Constitución, sino también, sobre una riqueza nacional, una amplia clase media, una sociedad civil organizada, la división de poderes y reglas democráticas robustas; principios y valores que garantizan su estabilidad institucional. Sin embargo, lo que viene sucediendo en EE. UU. pone a prueba estos fundamentos democráticos. La forma de gobernar de Trump impone una lógica de poder que caracteriza su administración, marca un presente sin precedentes en las relaciones internacionales, poco analizado en el debate público colombiano y aplaudido por el poder político y mediático tradicional. Esta lógica se centra en la estrategia de generar miedo y control, desconociendo la soberanía y autodeterminación de los Estados, así como las normas del derecho internacional que regulan sus relaciones. El ejercicio del poder por parte de Trump tiene como finalidad orientar a la sociedad estadounidense hacia un ideal de supremacía racial, económica, política e ideológica, reivindicando la superioridad del hombre blanco americano bajo la consigna «América para los americanos». Para ello, ejerce un poder autoritario cuya naturaleza consiste en someter la voluntad de los otros a la voluntad de quien lo ejerce. La era Trump responde a esos ideales de superioridad, respaldados por un grupo de poderosos billonarios que controlan el mundo. Con ello, imponen una versión del capitalismo salvaje, sustentado en un modelo neoliberal sin rostro humano. En este sentido, se implementan medidas como: decretos presidenciales para la persecución y repatriación de inmigrantes —a quienes responsabiliza de los males del país—, cierre de la frontera con México, aumento de aranceles a las importaciones de países que no obedecen, negación del cambio climático, iniciativas de neocolonialismo frente a Canadá, Groenlandia y Panamá; además, menosprecio por algunas naciones de América Latina, amenazándolas con intervención militar bajo la narrativa de lucha contra el narcotráfico. Asimismo, intimida con un amplio despliegue militar en el mar Caribe, haciendo referencia directa a Venezuela y Colombia como posibles objetivos de intervención. Desconoce la legitimidad del presidente Petro, quien encarna y representa la unidad nacional, acusándolo de ser un líder del narcotráfico en la región. Del mismo modo, apoya a Ucrania en la guerra contra Rusia, mantiene una alianza con Israel permitiendo y avalando el genocidio contra Palestina en la Franja de Gaza, y respalda los bombardeos a Irán. Impone condiciones para que los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), incrementen sus aportes al fortalecimiento armamentista de la alianza, llegando incluso a amenazar a España si no cumple con dichos aportes. Es decir, pisotea la autodeterminación y soberanía de los Estados. Sorprende la reacción del mundo «civilizado»; en particular, de los países europeos, que han asumido una posición sumisa y obediente, convertidos en espectadores de lo que Hannah Arendt denominó «la banalidad del mal». Este es el escenario de la geopolítica internacional: el resurgimiento de nuevos nacionalismos centrados en la supremacía racial y la negación de principios esenciales de la democracia liberal. De igual forma, a tiempos turbulentos y de guerra, que evidencian que aún estamos lejos de hacer posible una verdadera civilización.

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Luis Fernando Ballesteros: la fuerza del territorio que marca un nuevo rumbo político en Córdoba

Por: María Alejandra Aristizábal Paredes

La consulta del Pacto Histórico dejó un mensaje contundente: las regiones ya no quieren ser espectadoras del poder, sino protagonistas del cambio. En Córdoba, ese mensaje se expresó con una votación histórica a favor de Luis Fernando Ballesteros, a pesar de las barreras, la reducción de mesas de votación y los intentos por mantener vivo un sistema político basado en el clientelismo y la compra de votos.

Un pueblo que votó a pesar de los obstáculos. El 26 de octubre, Córdoba fue testigo de una jornada electoral llena de contrastes: entusiasmo ciudadano, largas filas y, al mismo tiempo, enormes dificultades para ejercer el voto. En varios municipios del departamento se registró una reducción significativa de mesas de votación, especialmente en zonas donde el Pacto Histórico tiene un fuerte arraigo popular.

Hubo lugares en los que más de 3.000 personas debían votar en apenas dos mesas, generando retrasos, inconformidad y, en algunos casos, desmotivación entre los votantes. Aun así, la respuesta ciudadana fue ejemplar. Las comunidades esperaron durante horas, demostrando que la voluntad popular es más fuerte que cualquier intento de obstaculizarla.

En medio de esas irregularidades, también se reportaron prácticas asociadas al clientelismo y a la compra de votos, males estructurales que siguen afectando la pureza del proceso democrático en muchas regiones del país. En Córdoba, sin embargo, la fuerza ciudadana mostró que existe una nueva generación de votantes dispuesta a romper con esas viejas costumbres políticas.

El resultado es la mejor evidencia: Luis Fernando Ballesteros logró una de las votaciones más altas del país para la Cámara de Representantes, convirtiéndose en cabeza de lista por Córdoba y demostrando que cuando el pueblo decide participar, la maquinaria no puede imponerse sobre la conciencia.

Una campaña que nació en el corazón del territorio. La campaña de Ballesteros fue el reflejo de una política distinta, Su estrategia no se basó en favores ni en prebendas, sino en presencia, diálogo y pedagogía. Recorrió veredas, corregimientos y cabeceras municipales llevando un mensaje de transformación, esperanza y dignidad.

Cada encuentro fue un acto de reconocimiento mutuo entre un candidato que conoce el territorio y una ciudadanía que reclama ser escuchada. Por eso, su victoria no se explica desde la estructura, sino desde la legitimidad. Ballesteros no le habló al poder: le habló al pueblo.

En este proceso, Yaleni Mazón, Alexander Mendoza y José Óscar Correa desempeñaron un papel clave. Su liderazgo político y organizativo fortaleció la estructura departamental del proyecto, garantizando la articulación territorial, la movilización ciudadana y la transparencia del proceso electoral.
Cada uno de ellos, desde su compromiso y capacidad de gestión, se convirtió en un pilar esencial para que el mensaje de cambio del Pacto Histórico llegara a cada rincón de Córdoba y, especialmente, a Montería, donde el liderazgo de Yalenis Mazón fue decisivo para consolidar el respaldo ciudadano.

El contexto nacional: el Pacto Histórico se consolida desde las regiones.
El éxito de Luis Fernando Ballesteros en Córdoba se enmarca en un proceso nacional de fortalecimiento del Pacto Histórico, movimiento que hoy representa la voz del cambio democrático en Colombia. Las regiones, y especialmente las históricamente marginadas, se están convirtiendo en los nuevos centros de la discusión política.

Córdoba es un ejemplo de ello. La articulación con figuras nacionales como el senador Alberto Benavides y el precandidato presidencial Iván Cepeda evidencia que los liderazgos locales tienen un papel esencial en la construcción de un proyecto de país más justo y participativo. Desde el Caribe, se empieza a gestar un nuevo tipo de representación: honesta, consciente y profundamente territorial.

Una agenda de justicia social y democracia real.
La propuesta política de Ballesteros es clara y coherente: reforma agraria integral, redistribución equitativa de los recursos públicos, fortalecimiento de la economía popular y defensa de la educación y la salud como derechos fundamentales.

Su compromiso no es con los poderosos, sino con la gente común. Con los campesinos, los jóvenes, las mujeres y los trabajadores que han sostenido este departamento con esfuerzo y esperanza. En un contexto donde la política tradicional se aferra al clientelismo, su mensaje representa una ruptura ética y una alternativa real para el futuro.

El mensaje que Córdoba le envía al país: La jornada del 26 de octubre dejó en evidencia dos modelos de política, el que compra conciencias y el que conquista corazones. En medio de mesas insuficientes, de intentos de manipulación y de prácticas clientelistas, miles de cordobeses decidieron votar libremente. Y al hacerlo, enviaron un mensaje poderoso: el cambio no se detiene.

Luis Fernando Ballesteros encarna esa resistencia democrática. Su triunfo no solo es el resultado de una elección; es el reflejo de una conciencia ciudadana que crece y se fortalece. Es la prueba de que la esperanza puede más que el dinero, y de que la organización popular puede derrotar la maquinaria cuando actúa con convicción.

Córdoba habló, y su voz resonó en todo el país. Lo que ocurrió este 26 de octubre no fue una elección cualquiera: fue un punto de partida. Un antes y un después en la historia política del departamento y del Pacto Histórico.

Porque la política del futuro ya comenzó, y está naciendo desde los territorios.

Por: María Alejandra Aristizábal Paredes
Jefa de Prensa.

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