El ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Jaime Andrés Beltrán, permaneció en Santa Marta desde el sábado 15 de agosto a las 11:00 a. m. hasta el lunes 17 a las 4:00 p. m., según la respuesta oficial que su cartera envió a la Comisión Séptima del Senado.
En ese mismo documento, el Ministerio reconoce que el presidente Abelardo De la Espriella “sí fue informado” del desplazamiento, aunque “no existe copia oficial de dicha comunicación”.
La estadía —de casi 53 horas— coincidió con la fase más crítica de la emergencia nacional desatada por el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto, con epicentro cerca de San José del Palmar (Chocó). El sismo dejó, según balances posteriores de la Ungrd, más de 320 muertos, miles de heridos y decenas de miles de viviendas destruidas o averiadas en 15 departamentos.
La información, difundida este jueves por reportes de Caracol y por la revista Cambio, proviene de la respuesta a la proposición 15 del 19 de agosto, radicada como 2026ER0087156. El Ministerio organizó su respuesta en seis bloques. El primero, “Actuaciones del ministro”, es el que reavivó la polémica.
Lo que el Ministerio reconoció por escrito
Preguntado por las “decisiones administrativas que tomó desde Santa Marta y qué resultados verificables produjeron”, el despacho identificó una sola actividad concreta: una reunión virtual de una hora, el lunes 17 de agosto, entre la 1:30 p. m. y las 2:30 p. m., con los viceministros de Vivienda y de Agua y Saneamiento Básico.
El objeto, según el oficio, era “revisar las actuaciones adelantadas”, “coordinar las acciones derivadas de la emergencia” y “establecer las prioridades sectoriales para las jornadas siguientes”.
Sobre si Beltrán tenía autorización formal para ausentarse los días 14, 15 y 16 de agosto, la respuesta es taxativa: “No se presentó alguna ausencia en el ejercicio de las funciones… No se hizo alguna solicitud en ese sentido y por ende no se emitió una decisión”. El Ministerio sostiene, además, que no existe un protocolo interno que obligue al titular a permanecer en un lugar determinado durante una emergencia nacional. La ubicación física, dice el texto, “no constituye, por sí misma, un criterio suficiente para determinar su cumplimiento”.
En cuanto a la comunicación con alcaldes y gobernadores de las zonas más afectadas durante esos días, el oficio remite de nuevo a “los espacios de diálogo” descritos en la pregunta sobre la reunión virtual. No detalla llamadas, visitas ni acuerdos específicos celebrados desde la costa Caribe.
El costo del esquema de seguridad tampoco quedó fuera del expediente. De acuerdo con los registros de la plataforma Ulises, el desplazamiento y la estadía del personal de escolta en Santa Marta sumaron $14.397.280. El Ministerio aclara que la continuidad del esquema responde a una evaluación de riesgo y cita un estudio de la Policía Metropolitana de Bucaramanga que dispuso “hombres de protección” para minimizar riesgos contra el funcionario.
La defensa del ministro y el contexto político.
Beltrán, exalcalde de Bucaramanga y uno de los primeros ministros nombrados por De la Espriella —quien asumió el 7 de agosto—, había respondido días antes en video. Dijo que vive en Bogotá, que su esposa e hijas residen en Bucaramanga y que viajó “en medio del tiempo que están de vacaciones” para “estar como un padre presente”. Negó haber abandonado el cargo: “Seguiré siendo ministro, pero seguiré siendo padre y esposo”. Más adelante ofreció disculpas si las imágenes resultaron “sensibles” para las familias damnificadas.
La oposición no aceptó esa explicación.
El Pacto Histórico anunció una moción de censura en la Cámara y la Comisión Séptima del Senado lo citó a control político por presunto incumplimiento de funciones. El ministro pidió aplazar esa citación, argumentando viajes a las zonas afectadas.
El procurador Gregorio Eljach, por su parte, indicó que la prioridad institucional era la atención a las víctimas y no anunció una investigación disciplinaria inmediata.
«Este artículo contó con la asistencia de IA para la recopilación de datos y estructuración de párrafos, bajo estricta revisión y edición editorial de un periodista»
