El comportamiento electoral de los colombianos residentes en el extranjero durante la primera vuelta presidencial calcó la fuerte polarización que vive el país, consolidando a Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda como las fuerzas dominantes en el mapa internacional.
De acuerdo con un reporte publicado por Las2Orillas, de los 1,4 millones de connacionales habilitados para sufragar fuera de las fronteras, un total de 569.000 ciudadanos acudieron a las urnas, inclinando la balanza global hacia De la Espriella, candidato de Defensores de la Patria, quien capturó el 53,4 % de la votación total en el exterior al ganar en 31 países, mientras que Cepeda, el aspirante del Pacto Histórico, se impuso en 25 naciones, dejando a figuras como Paloma Valencia y Sergio Fajardo con victorias marginales en apenas un territorio cada uno.
El peso de la diáspora colombiana se concentró en cinco mercados electorales clave: Estados Unidos, España, Venezuela, Canadá y Chile, que agrupan cerca de dos terceras partes del censo en el exterior. Iván Cepeda cimentó su poderío en el continente europeo, logrando valiosos triunfos en Francia, Italia, Portugal, Alemania y España; en este último país, el candidato progresista sumó 54.162 sufragios frente a los 51.858 obtenidos por De la Espriella. La tendencia a favor de la izquierda también se replicó en naciones del norte de Europa como Finlandia, Suecia y Noruega, además de extenderse a Australia, Rusia, Polonia, Bélgica, Irlanda y enclaves latinoamericanos de relevancia como Argentina, Brasil y Cuba.
Por su parte, Abelardo de la Espriella, apodado «el Tigre», obtuvo su mayor fortín electoral en Estados Unidos, el país con el mayor caudal de votantes de la diáspora, donde se estima una participación cercana al medio millón de connacionales. Apoyado en un discurso de corte conservador y de seguridad, De la Espriella no solo arrasó en territorio estadounidense y canadiense, sino que logró una hegemonía casi total en Centro y Suramérica, logrando la victoria en Venezuela, Chile, Ecuador, México, Perú, Uruguay, Paraguay, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador y República Dominicana, consolidando una base internacional que promete ser determinante para la definición de la segunda vuelta presidencial.
