Chinuano, ¡ya es hora de decir ¡BASTA!
En redes sociales crece el clamor: la gente ya no aguanta más y está organizándose para salir a protestar en las calles.
La ironía es brutal: Chinú, la “Ciudad Luz”, cuna de importantes parques solares y sede de una de las subestaciones eléctricas más grandes del Caribe colombiano, se queda completamente a oscuras casi todas las noches.
Mientras el municipio genera energía y la inyecta al sistema interconectado nacional, sus propios habitantes sufren apagones diarios, las tarifas de energía más altas de la región y un servicio que colapsa justo cuando más se necesita.
Ola de calor infernal + apagones nocturnos = tortura
Las noches se han convertido en un infierno, con temperaturas y sensaciones térmicas que no bajan, los apagones roban el sueño y el descanso.
Los más afectados son los niños, que lloran por el sofoco, y los adultos mayores, cuya salud se deteriora rápidamente ante el calor extremo y la falta de ventilación.
El silencio de Afinia es ensordecedor.
La empresa prestadora del servicio brilla por su ausencia. No hay explicaciones claras, no hay cronogramas, no hay planes de contingencia y mucho menos soluciones reales. Solo llegan los recibos puntuales, carísimos, cobrando por una luz que simplemente no llega.
Chinú produce energía para todo el país, pero recibe a cambio apagones, indiferencia y cobros abusivos.
Esto ya no es solo un problema eléctrico. Es una crisis de dignidad, de salud pública y de respeto.
