El Hospital Universitario San Ignacio de Bogotá ha emitido una alerta roja sobre la situación de sus servicios de urgencias para adultos, declarando un estado de emergencia funcional ante una afluencia de pacientes que desborda por completo su capacidad operativa. Según el reporte oficial con fecha del 21 de abril de 2026, la institución registra una cifra alarmante de ocupación del 651%, un exceso que compromete la agilidad de los servicios y pone a prueba la infraestructura del centro asistencial. Esta situación implica inevitablemente un incremento sustancial en los tiempos de espera para los ciudadanos que acuden a las instalaciones de la Carrera Séptima.
Ante este panorama de saturación, el hospital ha enfatizado que la atención se está ejecutando bajo los estrictos criterios del sistema de Triaje, lo que significa que la prioridad de ingreso se determina exclusivamente por la gravedad de la condición clínica de cada individuo y no por el orden de llegada. El objetivo de esta medida es garantizar que los recursos disponibles se concentren de manera inmediata en los casos con riesgo vital, mientras se gestiona el alto flujo de personas que presentan cuadros de menor urgencia.
La institución hizo un llamado a la responsabilidad de la comunidad y al uso racional del sistema de salud, recordando que existen rutas de atención alternativas a través de las Entidades Promotoras de Salud (EPS). Se recomienda optar por la consulta prioritaria en casos de malestar general, infecciones respiratorias leves o fiebre persistente, y reservar la consulta externa para controles de rutina y renovación de fórmulas médicas.
El servicio de urgencias hospitalarias debe ser la última instancia, destinado únicamente a síntomas críticos como pérdida de conciencia, dificultad respiratoria grave o un deterioro acelerado del estado general de salud.
