El debate sobre la crisis carcelaria en Colombia tomó un nuevo rumbo tras las recientes declaraciones del ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, quien advirtió que la solución al hacinamiento no se limita simplemente a levantar nuevos muros. En entrevista con Julio Sánchez Cristo, el alto funcionario puso sobre la mesa las complejas realidades financieras y logísticas que implicaría la construcción de una megacárcel en el país, un proyecto que, según sus cálculos, demandaría una inversión cercana al billón de pesos y tardaría entre tres y cuatro años en ser una realidad.
Lejos de ser una medida exprés o económica, la ampliación de la infraestructura penitenciaria supone un enorme esfuerzo fiscal para la nación. Cuervo detalló que, bajo los estándares actuales, la creación de un solo cupo carcelario requiere una inversión aproximada de 110 millones de pesos. Estas cifras, de acuerdo con el jefe de la cartera de Justicia, demuestran que el verdadero desafío del sistema no solo radica en la viabilidad presupuestal de las obras, sino en la urgencia de abrir una discusión más profunda y estructural sobre la política criminal del Estado, cuestionando si la respuesta idónea a la crisis pasa únicamente por aumentar el número de celdas disponibles.
