El reciente secuestro de Yulieth Daza y cuatro jóvenes en la zona rural de Jamundí, Valle del Cauca, se ha convertido en el nuevo detonante de la confrontación política entre el candidato presidencial Abelardo de la Espriella y el gobierno de Gustavo Petro. Para el líder del movimiento Defensores de la Patria, este hecho es el síntoma de una administración que, a su juicio, ha dejado a la ciudadanía «de rodillas» frente a la criminalidad.
Los hechos ocurrieron en la noche del 17 de abril, cuando las víctimas fueron interceptadas mientras se desplazaban entre los corregimientos de Timba y Robles. Desde entonces, el Gaula y el Ejército han desplegado operativos en una región históricamente golpeada por el conflicto, pero para De la Espriella, la respuesta estatal ha sido reactiva y no preventiva.
«Colombia no puede seguir retrocediendo hacia las peores épocas del secuestro», sentenció el jurista, quien vinculó directamente el deterioro del orden público con la gestión del actual mandatario.
Con una retórica que evoca la mano dura, el candidato presidencial arremetió contra lo que define como la «incapacidad» del Gobierno nacional. En sus declaraciones, De la Espriella no solo pidió el rescate inmediato de los jóvenes, sino que marcó una línea divisoria de cara a las próximas elecciones.
«Gustavo Petro y otros incapaces dejaron a los ciudadanos de rodillas ante los violentos», afirmó, cerrando su pronunciamiento con una frase que ya se perfila como su estandarte de campaña: «En mi Gobierno volverán el orden y la autoridad. Por la razón o por la fuerza».
