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De la gloria de las consultas al repliegue en las urnas: el drástico descenso de Paloma Valencia frente al auge de la polarización

 

«De los 3,2 millones de votos en marzo al 6,92 % en primera vuelta: el drástico freno al fenómeno electoral de Paloma Valencia»

 

El mapa político colombiano ha dejado un escenario de profunda polarización de cara a la segunda vuelta presidencial, consolidando el duelo definitivo entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. En medio de este panorama, los resultados del preconteo oficial de la primera vuelta electoral con el 99,50 % de las mesas informadas arrojan una realidad incontestable para la centroderecha moderada: la candidatura de Paloma Valencia y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, quedó relegada a un distante tercer lugar con 1.633.217 votos, equivalentes al 6,92 % del total nacional.

 

Esta cifra contrasta drásticamente con el arrollador éxito que la senadora del Centro Democrático había cosechado apenas unos meses antes. El 8 de marzo de 2026, durante las consultas interpartidistas, Valencia se erigió como la gran triunfadora de la jornada electoral al imponerse con contundencia en la denominada «Gran Consulta por Colombia». En aquella ocasión, la congresista no solo ganó el aval formal de su coalición con el 45,76 % de los apoyos internos, sino que logró una histórica votación individual de 3.236.286 sufragios; una fuerza electoral que, sumada al inesperado y destacado segundo puesto de Juan Daniel Oviedo quien entonces obtuvo 1.255.510 votos, catapultó a esa consulta por encima de los 5,8 millones de apoyos totales.

 

El vertiginoso descenso entre marzo y mayo evidencia cómo el caudal electoral de las consultas interpartidistas no siempre es endosable ni acumulativo en una elección presidencial directa. Mientras que en marzo la centroderecha unida bajo el ala de Valencia parecía perfilarse como una fiera competidora para pelear la jefatura de Estado, la fuerte campaña de los extremos terminó por absorber a los votantes independientes y volátiles.

 

En menos de tres meses, la candidatura de Paloma Valencia experimentó la pérdida de casi la mitad de los votos individuales que ella misma había registrado de forma directa en las urnas, quedando fuera de la carrera definitiva y dejando sus 1,6 millones de respaldos actuales como la codiciada balanza que los sectores de De la Espriella y Cepeda buscarán seducir de cara al definitivo asalto por la Casa de Nariño.

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