Con fervor y de rodillas sobre el asfalto, un grupo de fieles de una congregación cristiana protagonizó una intensa jornada de oración en el corredor vial que conecta a los municipios de Cereté y Ciénaga de Oro, en el departamento de Córdoba. El objetivo de la protesta espiritual fue clamar por el cese de los accidentes de tránsito que de forma recurrente enlutizan a la región.
La movilización pacífica nació de la profunda alarma social frente a las alarmantes cifras de víctimas fatales registradas en las carreteras cordobesas. Los participantes seleccionaron este tramo específico debido al temor constante de los conductores y residentes, quienes lo catalogan como uno de los trayectos más peligrosos y propensos a la accidentalidad en todo el departamento.
Con las Sagradas Escrituras en alto, los feligreses elevaron plegarias para pedir protección divina tanto para conductores de vehículos particulares y de servicio público como para los motociclistas que se desplazan a diario por la zona. Asimismo, el espacio sirvió para enviar un mensaje de solidaridad y apoyo espiritual a los allegados de quienes han perdido la vida en la vía.
Esta manifestación ciudadana reactivó el debate regional en torno a la deficiente seguridad vial de Córdoba, evidenciando la exigencia colectiva de que las autoridades implementen acciones preventivas y de control que frenen la creciente ola de tragedias sobre el pavimento.
