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De una vereda sin internet a cumplir el sueño de la bata blanca: Juan José Polo, obtuvo el mejor puntaje saber en zona rural.

En Casa Blanca, una vereda apartada del corregimiento Kilómetro 12, no hay internet, no hay computador. Hay un muchacho que se sentó a estudiar y que se atrevió a soñar.

Juan José Polo sacó 442 puntos en las Pruebas Saber 11. En la zona rural de Montería no hay un número más alto. n la Institución Educativa Kilómetro 12, la primera en resultados de las citadas pruebas entre las IE oficiales de Montería (zona urbana y rural) la noticia recorrió los pasillos como si alguien hubiera encendido todas las bombillas a la vez.

Él no competía contra sus compañeros, competía contra la adversidad, contra la pobreza, para romper un destino que parecía amarrarlo a labores del campo.

Sabía —porque se le quedaron grabadas las palabras del rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Torres Oviedo— que de los 40 cupos del nuevo programa de Medicina, 14 están reservados para los mejores bachilleres de colegios públicos rurales: dos por cada una de las siete subregiones de Córdoba. La ruralidad de Montería es una de esas subregiones. Había que quedar primero o segundo. Juan José quedó primero.

El sueño no nació en un simulacro ni en un curso pago. Nació donde casi nadie pone un consultorio. En una vereda lejos del casco urbano, lejos de un computador, lejos de una conexión de Internet.

Para llegar al colegio hay que salir de la vereda. Para estudiar de noche no cuenta con acceso al mundo digital. Sin computador y sin internet, el único privilegio que tuvo fue uno que no se compra: atreverse a soñar, un colegio que no se rindió, una comunidad educativa liderada por una rectora que lo empujó, y un alcalde, Hugo Kerguelén, jugado por la excelencia de la educación.

Muchos le habrían dicho que Medicina no era para él. Que esa carrera se gana en colegios con laboratorio, con plataforma, con profesor particular. Juan José entendió otra cosa: que el cupo rural no era limosna. Era una puerta estrecha, de apenas dos puestos, y que la llave era el mérito. Sacrificó tardes, fiestas, sueño. Hoy el puntaje (442) le entrega la bata de estudiante de medicina en la Universidad de Córdoba.

La IE Kilómetro 12 está de fiesta, y con razón. No solo porque uno de los suyos tocó el techo de 442. También porque el dato desmiente una geografía antigua: que el talento nace en el asfalto y se queda en el asfalto. Juan José Polo vive en una vereda del corregimiento Kilómetro 12, tendrá la oportunidad de estudiar Medicina y cuando se ponga la bata de médico, el primer paciente que va a curar es una idea: la de que una vereda sin internet no puede formar un médico.

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