La violencia vuelve a ensañarse contra la prensa en el país. La Defensoría del Pueblo rechazó y condenó de forma enérgica el asesinato del periodista Cristian Herrera, ocurrido en la ciudad de Cúcuta, Norte de Santander. Herrera se desempeñaba como corresponsal en la región e integrante de la Junta Directiva de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).
A través de un comunicado oficial, el organismo humanitario expresó su profunda indignación y solidaridad con los familiares y colegas del comunicador, cuya labor profesional estaba volcada a investigar y denunciar dinámicas de impunidad, corrupción y crimen organizado en la convulsa región del Catatumbo.
La entidad puso bajo la lupa la efectividad de los esquemas de seguridad estatales, al revelar que el periodista fue ultimado a pesar de contar con medidas activas de protección asignadas por la Unidad Nacional de Protección (UNP).
»El asesinato de un periodista constituye una de las formas más graves de censura. Genera miedo, propicia la autocensura y afecta el derecho de las comunidades a recibir información… La democracia se debilita cuando informar pone en riesgo la vida», advirtió la Defensoría.
Alarma por el periodismo regional
El panorama para la prensa en las regiones es crítico. La Defensoría alertó que el homicidio de Herrera no es un hecho aislado: se suma al de Mateo Pérez Rueda, asesinado el mes pasado en Briceño, Antioquia. Con este panorama, Colombia pierde dos voces del periodismo local en menos de 30 días, en zonas fuertemente golpeadas por el conflicto armado y las economías ilícitas.
Ante la gravedad de la situación, la Defensoría del Pueblo solicitó con urgencia a la Fiscalía General de la Nación avanzar con celeridad en las investigaciones correspondientes. Asimismo, instó al ente investigador a priorizar como principal hipótesis del crimen el contexto de violencia de la zona y las denuncias que Herrera realizaba en ejercicio de su oficio.
