Durante una semana, el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) de la Bahía de Cispatá, La Balsa y Tinajones, en el departamento de Córdoba, reunió a los
participantes del Intercambio de Cooperación Técnica para la Protección de Ecosistemas Marinos, liderado por la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC), en alianza con Conservación Internacional, como aliado estratégico del programa Vida Manglar.
Entre el 23 y el 26 de junio, 14 representantes de Ghana, Liberia, Sierra Leona, Guinea y Senegal, que forman parte de la Agencia de Desarrollo de la Unión Africana (AUDA-NEPAD), conocieron de primera mano las experiencias que han convertido a Vida Manglar en un referente para la conservación de ecosistemas estratégicos.
El modelo de gobernanza local implementado por esta iniciativa fue uno de los aspectos que más interés despertó entre los visitantes. Su enfoque, basado en la articulación entre las comunidades y las instituciones que participan del programa (Corporación Autónoma
Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge, como autoridad ambiental del departamento de Córdoba; Conservación Internacional, Invemar y la Fundación Omacha), ha permitido llevar a cabo acciones de protección y acción climática que responden a las realidades del territorio.
«Muchas de las prácticas que se realizan en Vida Manglar se pueden replicar en otros países y proyectos, por ejemplo, el hecho de que las comunidades tengan voz y voto dentro de la estructura de gobernanza. Es un trabajo participativo que ha hecho que este programa tenga tanto éxito», señaló María Claudia Díazgranados, directora sénior del Programa de Carbono Azul de Conservación Internacional.
Durante el desarrollo de la agenda, los delegados también participaron en una jornada de siembra de plántulas de mangle en una de las áreas restauradas por el programa, donde
conocieron la técnica de siembra por montículos que es desarrollada a partir del conocimiento de las comunidades locales; además, aprendieron sobre el modelo de
aprovechamiento sostenible que, a nivel nacional, se implementa únicamente en esta área protegida. Las otras líneas de acción orientadas al monitoreo de la biodiversidad y al
fortalecimiento de alternativas productivas no forestales, como el ecoturismo, también
fueron explicadas a los visitantes.
Por su parte, la delegación africana compartió las experiencias que desarrollan en cada país,
propiciando un intercambio de saberes que permitió identificar desafíos comunes y
oportunidades de cooperación en pro de la conservación de los ecosistemas de manglar.
«Estos últimos días han sido una experiencia extraordinaria. Primero, te das cuenta de que
Colombia tiene un plan de protección de manglares; en Ghana no contamos con uno. También me llevo una gran lección sobre la restauración: no se trata solo de sembrar
manglares, sino de garantizar primero las condiciones hidrológicas para que el ecosistema pueda regenerarse de forma natural», expresó Samuel Appiah Ofori, director de proyectos de One Tree Planted, organización que lidera iniciativas de restauración de manglares en
África.
La alianza entre Conservación Internacional y la APC Colombia se da en el marco del Curso
de Capacitación en Carbono Azul, que se implementa en países de Asia, África y el Caribe. La formación contempla distintos niveles, desde participantes sin conocimientos previos en la materia hasta actores involucrados en proyectos relacionados con el tema.
Este intercambio en particular posibilitó la transferencia de conocimientos entre Colombia y los países participantes, al tiempo que permitió identificar estrategias con alto potencial para ser adaptadas y replicadas en contextos propios, según sea el caso.
Es de recordar que Vida Manglar es una iniciativa que aporta a implementación del Plan de Manejo Integrado del DRMI de la Bahía de Cispatá, y a su financiación.
