La madrugada del pasado lunes 26 de octubre se convirtió en una pesadilla para la agrupación musical de Kbeto Zuleta. Tras cumplir con una presentación junto al cantante Elder Dayán en la ciudad de Sincelejo, Sucre, el grupo emprendía su retorno hacia Valledupar a bordo de un autobús. Sin embargo, cerca de las cuatro de la mañana, cuando la penumbra cubría la carretera y la mayoría de los músicos dormía, un violento choque provocó que el vehículo cayera a las aguas del río Ariguaní, desencadenando un siniestro que cobró la vida de cuatro personas y dejó a varios heridos.
Entre los sobrevivientes se encuentra Yorky, el bajista de la banda, quien viajaba ubicado en la sexta fila del autobús, justo detrás del guitarrista Harold Santana, una de las víctimas mortales. En conversación con Noticias Caracol, el músico describió el instante en que la tranquilidad del viaje se transformó en zozobra, asegurando que todo ocurrió en cuestión de segundos al sentir únicamente el fuerte impacto del vehículo. Tras perder brevemente el conocimiento, Yorky despertó sumergido en el agua y tuvo que luchar por liberarse, logrando arrastrarse hasta la orilla gracias a la ayuda de un compañero, mientras a su alrededor otros sobrevivientes emergían con dificultad y buscaban desesperadamente a los demás integrantes.
En medio del caos y la desesperación en la ribera, la solidaridad y la rápida reacción entre los mismos músicos resultaron determinantes para salvar vidas. Aunque Kbeto Zuleta no llegó a caer al agua y quedó sobre la orilla, presentaba una grave hemorragia en una de sus extremidades inferiores. Según detalló el bajista, uno de los integrantes de la agrupación intervino de inmediato practicándole un torniquete en la pierna, maniobra crucial que evitó que el cantante se desangrara antes de ser trasladado a un centro asistencial y que, en sus palabras, fue lo que le permitió llegar con vida a manos del personal médico.
El trágico saldo del accidente ha causado una profunda conmoción en el gremio folclórico y en la opinión pública nacional, lamentando la partida de figuras como el corista Giovanni Lobo Albear y el guitarrista Harold Santana. Tras ser dado de alta, Yorky no solo recordó con dolor a sus compañeros caídos, sino que también dedicó palabras de profundo agradecimiento a los habitantes de la zona cercana al puente sobre el río Ariguaní, quienes junto a los propios sobrevivientes no dudaron en acudir al lugar para brindar auxilio en los instantes más críticos de la emergencia.
