El fatídico eco del pasado: Satena vuelve a perder un avión en la misma ruta tras medio siglo.
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El destino ha trazado un paralelismo sombrío en las montañas de Norte de Santander. El siniestro del Beechcraft 1900 (HK4709) ocurrido el miércoles, donde perecieron 15 personas, incluido el representante Diógenes Quintero, parece ser la repetición de una tragedia que el departamento ya había llorado hace exactamente medio siglo.
La historia se remonta al 3 de mayo de 1975. En aquel entonces, un DC-3 de Satena (matrícula FAC663) protagonizaba el vuelo inaugural entre Ocaña y Cúcuta. Lo que debía ser un hito de conectividad terminó en el cerro La Cuchilla, cerca de Sardinata, cuando la aeronave se estrelló a solo ocho minutos de su destino.
Dos épocas, un mismo escenario
Aunque los contextos tecnológicos son distintos, las similitudes son escalofriantes: la misma aerolínea, la misma ruta aérea y la misma geografía implacable. Sin embargo, en 1975 ocurrió un milagro que hoy no se repitió. Mientras que en el accidente de ayer no hubo sobrevivientes, en la tragedia de hace 50 años tres pasajeros lograron burlar a la muerte: el actor Orlando Galás, el abogado Héctor Sánchez y el periodista Jorge Rolón García.
La historia de Rolón García es emblemática. Tras ser dado por muerto por la Fuerza Aérea y recibir homenajes póstumos en su propia emisora, Radio Sonar, fue rescatado con vida al día siguiente. Aquel episodio le valió el apodo de «El Sateno», sobrenombre que cargó con orgullo hasta su fallecimiento en 2013.
Hoy, el sector de Curasica en La Playa de Belén se convierte en el nuevo punto de dolor de esta cronología aérea. Mientras las autoridades investigan las causas del choque del HK4709, los nortesantandereanos no pueden evitar sentir que las montañas del Catatumbo han vuelto a cobrar una deuda histórica con la aviación regional.
