Luis Fernando Ballesteros, hijo de una madre comunitaria, recibió su credencial como congresista en un momento cargado de significado político y social. Desde sus raíces humildes y el trabajo digno de su familia, recordó que este logro no es individual, sino el resultado de una lucha colectiva que hoy se abre paso en el Congreso de la República.
El representante fue claro: esta credencial no le pertenece a una persona, le pertenece al pueblo. A las comunidades que han resistido, a los territorios que han sido históricamente olvidados y a quienes hoy exigen que las decisiones se tomen pensando en la gente.
Ballesteros reafirmó que su llegada al Congreso representa la voz de quienes no han sido escuchados, y el compromiso de trabajar por una transformación real para Córdoba, basada en la justicia social, la organización comunitaria y la dignidad.
“Esta credencial es del pueblo”, expresó, dejando claro que su papel será el de abrir las puertas de las instituciones para que las comunidades sean protagonistas y no simples espectadoras.
Hoy no solo se oficializa una curul: se consolida un liderazgo que nace desde abajo y que llega con la fuerza de la gente para cambiar la historia de cordoba.
