En el barrio Araguaney de Acarigua, estado Portuguesa, una humilde vivienda se convirtió en escenario de un crimen familiar estremecedor. Britanny Alexandra Zarismar Velázquez Zárate, de solo 20 años y estudiante de Informática en la Universidad Politécnica Territorial “Juan de Jesús Montilla”, fue asesinada por su abuelo materno de 63 años.
Según las investigaciones, el hombre mantenía un control obsesivo y celos enfermizos sobre su nieta, desencadenados por el interés romántico que mostraba hacia ella un compañero de estudios. Durante una acalorada discusión, el agresor la asfixió hasta quitarle la vida.
En un intento por ocultar el crimen, cavó una fosa improvisada en el patio trasero y enterró el cuerpo.
Al día siguiente, se presentó ante las autoridades para denunciar supuestamente la desaparición de Britanny, simulando preocupación. Sin embargo, las contradicciones en su versión y las evidencias recolectadas en el lugar lo delataron.
Durante el allanamiento, los detectives encontraron a un albañil echando concreto sobre una excavación reciente, bajo la excusa de construir un desagüe. .
Ante las pruebas irrefutables, el abuelo confesó el asesinato.
Este caso ha generado conmoción nacional por la crueldad del hecho y la traición de quien debía proteger a la joven que buscaba un futuro a través de la educación.
