El papa León XIV se mostró “vivamente apenado” ante la “dolorosa noticia” del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el pasado lunes 10 de agosto y causó decenas de muertos, cientos de heridos y graves daños materiales en varias regiones del país.
A través de un telegrama firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, y dirigido a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, el pontífice lamentó las víctimas mortales, los numerosos heridos y los “graves daños materiales, incluso a muchas iglesias”. Ofreció sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y elevó sus oraciones “por la pronta recuperación de los afectados por esta tragedia”.
El Santo Padre pidió que se transmita su “sentido pésame” a las familias que lloran la pérdida de sus seres queridos y manifestó su “cercanía espiritual”, al tiempo que expresó su profundo agradecimiento a todos aquellos que, “con generosa entrega, trabajan en las labores de búsqueda, socorro y asistencia a los damnificados”. Finalmente, invocó la intercesión de la Virgen María para que el Señor conceda a los colombianos “fortaleza espiritual y esperanza cristiana”, e impartió la Bendición Apostólica al “querido pueblo colombiano”
