En un momento donde la tergiversación está presente en la recta final de las elecciones presidenciales del próximo 21 de junio —fecha en la que Colombia decidirá qué modelo de liderazgo asumirá el país—, los rumores, chismes y desinformación son parte del día a día y es muy fácil que los medios y las redes queden inmersos en el juego de la desinformación.
El candidato presidencial Abelardo De La Espriella ha sido claro desde el inicio con su postura frente al aumento del salario mínimo para este 2026. “El salario mínimo no se puede bajar. Ya se lo dieron a la gente, no podemos generarle esa decepción al pueblo”. Este fue su mensaje desde que Colombia conoció la medida tomada por el gobierno actual.
El Tigre, quien en sus diferentes intervenciones públicas ha socializado su visión de potenciar la capacidad adquisitiva del ciudadano a través de la libertad económica y la reducción de cargas estatales, sabe que el aumento del salario mínimo es una decisión tomada. Lo que propone como solución es reducir la carga tributaria a los empresarios para compensar los costos que estos asumen, y así facilitar el pago a los trabajadores.
En sus empresas, desde el mismo día en que se socializó la información del porcentaje y valor del salario mínimo, él ordenó a sus empresas acatar la medida, aun en el marco de la posibilidad de que el Consejo de Estado lo suspendiera como se intentó por parte de diferentes actores. Pero el candidato no lo dudó. Lo implementó de forma inmediata.
Para el movimiento ciudadano Defensores de la Patria, una decisión tomada en beneficio del pueblo no se cuestiona. Se acata. Lo que hay que hacer es mitigar los riesgos de los efectos que esta pueda generar.
Un gobierno sin psicología del diminutivo
Durante una de sus entrevistas en Caracol Radio, De La Espriella criticó lo que denomina la “psicología del diminutivo” que, según él, ha frenado el desarrollo de Colombia.
Para el candidato, el enfoque en el salario mínimo es un reflejo de una visión limitada que condena a los trabajadores a la subsistencia en lugar de la prosperidad. “Hay que dejar de pensar en diminutivos… salario mínimo. Vamos a pensar en un salario máximo que le lleve a la gente verdadera prosperidad, capacidad adquisitiva”, sentenció Abelardo.
Esto evidencia su visión de crecimiento económico donde todos deben tener la posibilidad de emprender, consolidarse empresarialmente, generar empleo y oportunidades que generen ingresos y dignifiquen la vida de los ciudadanos.
Con este punto de vista, el Tigre y el movimiento hacen una invitación a elevar las aspiraciones y pasar de la supervivencia al crecimiento real. Se aclara, ante cualquier duda o cuestionamiento, que el salario mínimo se mantiene en el gobierno del Tigre y lo que se buscará es generar alternativas a los empresarios para que no se sientan asfixiados al tiempo que se implementan estrategias para impulsar los cambios económicos que requiere el país.
