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Entregarle tierra al campesino significa restituir su dignidad : Felipe Harman, director de la ANT

La transformación del campo es un eje del gobierno del presidente Gustavo Petro y la labor de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) ha sido clave en ese propósito, recuperando tierras para los campesinos y adelantando cifras récord de formalización, lo que les permite obtener créditos y poner en marcha proyectos productivos.

Las cifras más recientes indican que se han formalizado más de dos millones de hectáreas a personas que contaban con la tenencia de su tierra, pero no con el título que las acredita como propietarias. Otro aspecto central es la recuperación y entrega de tierras al campesinado y a comunidades rurales. Buena parte de esos bienes han sido incautados a estructuras del narcotráfico y a otras organizaciones delictivas.

Al frente de las tareas está el director de la Agencia, Felipe Harman. Este es un fragmento de la entrevista realizada para el programa de televisión ‘Así avanza el cambio’, de Presidencia de la República.

¿Qué significa entregarle tierra a la gente para vivir?

Es una oportunidad maravillosa. Hay gente que critica al Gobierno con el cuento de que nosotros queremos regalarlo todo. Y el campesino no necesita nada regalado. Un pedazo de tierra es la oportunidad de trabajar, la oportunidad de, con su sudor y con su esfuerzo, sacar adelante a su familia. No hay persona en el mundo más trabajadora que el campesino. El campesino, incluso sin tierra, alquila un pedazo, pero sale adelante y mira cómo cultiva. Tener la posibilidad de entregarle muchas parcelas a muchos campesinos es restituir su dignidad y es hacer patria. Es reconocer que sin campo no hay país y sin campesinos, no hay paz. Eso es clave. Y es muy importante que el país lo entienda.

Usted es valiente en la recuperación de tierras. ¿Qué ha sido lo más difícil?

Muchas cosas. Evidentemente la tierra es un factor de poder, lleno de intereses, de complejidades, de la amalgama de conflictos que han surtido la violencia en Colombia. Las amenazas, las intimidaciones, las dificultades. Encontrar los bienes de la SAE y del Fondo Nacional de Tierras, en su gran mayoría, en manos de delincuentes, tener que enfrentar, tener que reubicar también a los campesinos. Darles la seguridad y la confianza de que este Estado tiene una intención de reparar tanto daño y tanto dolor causado por la guerra. Estoy absolutamente convencido de eso, a eso le he dedicado mi vida y le agradezco mucho la oportunidad al señor Presidente de ejercer en la Agencia Nacional de Tierras estas propias convicciones.

Desde 2022, el gobierno del presidente Gustavo Petro ha tenido un objetivo claro en la entrega de tierras a los campesinos, a las víctimas del conflicto armado, a las comunidades indígenas y a poblaciones que hacen posible que el campo sea motor del crecimiento económico en el país. Actualmente ya son dos millones de hectáreas tituladas. ¿Qué significa esto para el país?

Es honrar el acuerdo de paz, avanzar sustancialmente en la seguridad jurídica para los campesinos de Colombia. Hoy desde Boyacá, por ejemplo, que era una región que nunca se había dispuesto para esta política. Son pequeños minifundios que no se habían reconocido ni identificado. Se les habilita una nueva vía a los campesinos del país por varias razones: porque pueden ser sujetos de crédito y de proyectos productivos, porque pueden tener seguridad jurídica y tenencia para dejarle la herencia a sus hijos. Es un salto en la política de reforma agraria, que es muy valiosa y muy importante para Boyacá.

Usted ha tenido una labor importante y muchas dificultades. ¿Cómo ha sido eso?

Todas las dificultades habidas y por haber. En Boyacá no había oficina de la Agencia Nacional de Tierras. Implicó abrirla, armar un equipo, disponer del personal que va finca a finca. El campesino no va a la oficina de la Agencia Nacional de Tierras a hacer sus diligencias. Es una enorme cantidad de profesionales que van a medir linderos y a caracterizar campesinos. Y hoy podemos dar un resultado histórico para Boyacá

A propósito de Boyacá, ¿qué ha representado el Plan 10 mil para este departamento y Cundinamarca?

Es un reto sustancial. Hoy (miércoles 15) entregamos 2.100 títulos más. Lo máximo que se entregaba en Boyacá eran 150 títulos al año. El año pasado terminamos con 1.800 títulos. Este año comenzamos con 2.100. Antes de que termine el año esperamos entregar 2.000 títulos más.

Hay un cambio sustancial.

Esto ha sido la decisión política del Presidente y de la Agencia, que cambió la formalización. Antes lo único que valía eran las hectáreas. Era lo mismo entregar un título de 800 hectáreas que entregar 800 títulos de una hectárea aquí en Boyacá, que es un régimen de minifundios. ¿Qué terminaba ocurriendo? que tanto en Cundinamarca como Boyacá, como Tolima, jamás se trabajaban estas prácticas, sino que se quedaban al garete. Cerca de Bogotá hay un índice de informalidad en casi 78 por ciento de campesinos que no son dueños de su tierra.

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