La investigación del homicidio de Miguel Uribe Turbay generó una nueva línea después de que los investigadores encontraran similitudes entre la localización de los teléfonos de dos miembros del viejo sistema de seguridad del senador y el dispositivo de Simeón Pérez Marroquín, alias «El Viejo», a quien se le sentenció a más de 22 años de cárcel por su implicación en el crimen. Los registros pertenecen a periodos anteriores al atentado: uno se ubica en Modelia y el otro, cerca del Congreso. La Fiscalía intenta determinar si esas coincidencias se relacionan con reuniones entre los participantes y, especialmente, si podrían haber tenido que ver con la transmisión de información sobre el movimiento o la seguridad del candidato precandidato en aquel momento.
La Unidad Nacional de Protección (UNP), como resultado de esta hipótesis novedosa, cambió por completo el plan de seguridad de María Claudia Tarazona, la viuda de Uribe Turbay. Es importante señalar que las coincidencias de ubicación telefónica no son una prueba definitiva de que los escoltas estuvieran involucrados en el magnicidio; precisamente, establecer qué significan esos registros es parte de la investigación. El caso cobra más importancia porque alias «El Viejo», que fue identificado como mediador en la estructura del crimen, ha proporcionado datos a las autoridades que han posibilitado el inicio de nuevas líneas de investigación.
