A escasos días de que el país acuda a las urnas para la primera vuelta presidencial, un fuerte cruce de declaraciones entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el mandatario Gustavo Petro ha vuelto a encender la polémica en la recta final de la campaña.
La tensión escaló tras la difusión de un video grabado por Uribe desde el municipio de Segovia, Antioquia, en el cual envió una contundente advertencia a grupos armados ilegales como el ELN, las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo, asegurando que no deberían confiarse ante un eventual gobierno del candidato oficialista Iván Cepeda.
Según el líder del Centro Democrático, ante cualquier presión o «apretón» por parte de los Estados Unidos, una administración de Cepeda terminaría entregándolos, argumento que utilizó para defender la propuesta de sometimiento a la justicia que abandona su colectividad.
La respuesta desde la Casa de Nariño no se hizo esperar. El presidente Gustavo Petro asumió la defensa de Cepeda y arremetió contra el exmandatario a través de sus redes sociales, calificando su postura como un acto de «cinismo político».
Petro recordó las extradiciones masivas de jefes paramilitares hacia territorio estadounidense ejecutadas durante los mandatos de Uribe, señalando dicho episodio como una contradicción histórica que, según él, impidió que el país conociera la verdad plena sobre el conflicto armado. Asimismo, el jefe de Estado defendió los mecanismos de justicia transicional como la JEP y acusó a los sectores de oposición de basar su estrategia electoral en el miedo y la confrontación discursiva, en medio de un ambiente político fuertemente polarizado por los debates sobre la paz y la seguridad nacional.
