Popayán intenta procesar una de las jornadas más oscuras de su historia reciente. El lunes 4 de mayo, la ciudad despertó sumida en el luto tras confirmarse que las víctimas fatales del aparatoso accidente en la exhibición de camionetas gigantes eran tres jóvenes estudiantes de reconocidas instituciones educativas de la capital caucana.
Las víctimas fueron identificadas como Hellen Mariana Velarde Muñoz, Luna Saray Toro Hurtado y María Camila Fierro. Las jóvenes, quienes asistieron al evento en el lote Bulevar Rose buscando una tarde de esparcimiento, pertenecían a los colegios Las Franciscanas y Las Bethlemitas, centros educativos donde hoy las clases han sido reemplazadas por oraciones y homenajes espontáneos.
Compañeros y docentes describen a las menores como estudiantes ejemplares y llenas de metas, cuya partida deja un vacío irreparable en las aulas. «Eran jóvenes brillantes, queridas por todos. Hoy Popayán no solo llora un accidente, llora el futuro de tres familias», manifestó una allegada a la comunidad educativa.
Desde tempranas horas, las fachadas de las instituciones se han llenado de flores blancas y mensajes de despedida. Mientras tanto, el clamor ciudadano por justicia aumenta. La comunidad exige que se esclarezcan las fallas en los protocolos de seguridad que permitieron que el vehículo de exhibición rompiera el perímetro y alcanzara la zona donde se encontraban las víctimas.
Las autoridades locales, en articulación con la Fiscalía, avanzan en las investigaciones técnicas del siniestro para determinar responsabilidades penales y administrativas sobre los organizadores del espectáculo. Por ahora, Popayán se une en una sola voz de solidaridad para abrazar a los padres y amigos de Hellen, Luna y María Camila en este difícil momento.
