En un nuevo capítulo de censura y represión contra los derechos de las mujeres, el régimen de Irán castigó con severidad a la cantante Parastoo Ahmadi por haber realizado un concierto virtual sin portar el velo obligatorio.
Un tribunal de ese país la condenó a recibir 74 latigazos, le impuso la prohibición de cantar durante dos años y le restringió la salida del territorio nacional. La drástica medida judicial no solo recayó sobre la artista, sino que se extendió a su círculo de colaboradores, dejando un saldo de otros ocho integrantes de su equipo de trabajo sancionados por participar en la transmisión en línea.
