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Opinión

La ciudad necesita que el gobierno de Montería concrete los anuncios sobre el Sistema Estratégico de Transporte Público

 

“Crónica de un SETP anunciado y aplazado”.

Por:  Bernardo Grandett Durango.

Consultor en Transporte.

El Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010 denominado “Estado Comunitario: desarrollo para todos” dio vida a la estrategia de «Ciudades Inteligentes» con la cual se buscaba mejorar la prestación del servicio de transporte público colectivo en ciudades intermedias. Mientras esa estrategia se materializaba en 2009 en un Decreto Reglamentario,  se desarrollaron los comicios electorales de 2007 para Alcaldía, y un nuevo grupo de interés se hacía visible,  los «mototaxistas», y encontraron espacio en las campañas, dónde les prometían «no ser excluyentes y dejarlos trabajar», por otra parte, otro gremio, los transportadores del servicio público colectivo, tocaban puertas en el gobierno nacional para que se tuviera a Montería como una de las ciudades beneficiarias de la implementación de los SETP.

Una vez dieron luz verde a la ciudad, el gremio transportador inició la labor de persuadir al gobierno local, recién elegido, para que se alineara con el nacional y aprobara los recursos, que correspondían al 30% de lo presupuestado para darle vida a la estrategia. Hubo que prenderle velas a la virgen del Carmen, pero una vez comprendieron que se trataban de grandes inversiones, se apropiaron del proyecto, tal vez motivados por que el mayor componente de la implementación del SETP correspondía a obras civiles en vías, andenes, paraderos y sedes, que   cambiarían la cara a la cuidad, y así fue. Muchas obras de pavimentación se realizaron dentro de las infraestructuras requeridas para el SETP, se renovaron vías céntricas, de barrios populares y se inauguraron tramos nuevos que ampliaron la red vial urbana.

Un componente no contó con la misma dinámica, el de la «restructuración del servicio».

Los transportadores realizaron esfuerzos para procurar estar a punto con los nuevos requerimientos que les traería el SETP, sistemas de recaudo centralizado con medio de pago electrónico, sistemas de gestión de flota que programan técnicamente el servicio de rutas y permite seguimiento en línea con GPS, realizaron reorganización de las empresas para formalizar la vinculación de empleados y unificar la gestión de la prestación del servicio y el mantenimiento de la flota. Toda una apuesta empresarial y de confianza en la ciudad.

Los estudios técnicos se actualizaron en 2019, y los resultados decían que la sostenibilidad de la operación del servicio de transporte bajo condiciones SETP, significaba un esfuerzo financiero importante para la administración local, ¿por qué? Sencillamente porque durante los ya 10 años que se dejaron pasar para la restructuración del servicio de transporte, se profundizaron las problemáticas de movilidad que se pretenden mitigar con el SETP, la informalidad, la falta de cobertura, y la mejora de la calidad en la oferta del servicio. Entonces había que tomarse otro tiempito, para ver de dónde se podían obtener los recursos.

Y se vino la pandemia, y el servicio de transporte público fue una de las actividades más afectadas por las restricciones que se establecieron para el distanciamiento y la movilidad de las personas, disminuyendo la demanda del servicio a niveles jamás considerados en cualquier escenario previsto. ¿Y el SEPT?  ¿Y la Alcaldía como garante del servicio?, ¿Y el gobierno nacional? Todos se cobijaron con la conmoción que generó el covid-19, mientras las finanzas de las empresas de transporte público tocaron fondo.

Hoy, la administración municipal actual ha dado anuncios de querer dar los pasos que hacen falta para la reorganización del servicio e iniciar la operación bajo el modelo SETP.  Hoy las condiciones de movilidad de la ciudad volvieron a cambiar, la dinámica económica vuelve a niveles prepandemia, y en la ciudad urge el fortalecimiento del servicio público de transporte, debido a que la informalidad tomó ventajas, porque entre otros aspectos hay zonas sin servicio y la movilidad de la ciudad colapsa en múltiples puntos en horas pico.

La ciudad necesita que los anuncios se concreten, que no se dé más largas, que la voluntad política se materialice en los actos administrativos que faltan para la reorganización e inicio de operación del SETP, que se replanteen rutas ampliando la cobertura, que se mejoren los tiempos de desplazamiento y frecuencia de la oferta de servicio, se renueve la flota y, ¿por qué no?, que se mejoren las condiciones de acceso para aquellas comunidades que requieren el apoyo de la administración municipal y hasta departamental: estudiantes, adultos mayores o personas de escasos recursos. La virgen interceda nuevamente para que así sea.

 

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