Lo que comenzó como una grabación de Silvestre Dangond junto al mar resultó en una situación sorprendente. Mientras el músico cantaba “Cásate conmigo”, un hombre utilizó esa ocasión para arrodillarse y proponerle matrimonio a su novia, sin que al parecer ambos hubieran anticipado que la canción del artista vallenato formaría parte de la solicitud.
El evento capturó el interés en las plataformas sociales: el sitio frente al océano, la melodía amorosa y la solicitud se dieron casi simultáneamente. La escena fue grabada y se transformó velozmente en una de esas circunstancias complicadas de organizar, pero aún más complicadas de recordar
