Frente a la necesidad de construir un país con orden, valores y oportunidades reales para las próximas generaciones, el candidato presidencial Abelardo De La Espriella y su esposa Ana Lucía Pineda han recibido profundas muestras de afecto y respaldo espontáneo de la niñez colombiana.
El Tigre no solo es el nombre que los votantes le asignaron a un candidato que ruge y muerde —como lo dice una de sus canciones de campaña—, es el símbolo con el que se construye la Patria Milagro en la que los niños se van a sentir priorizados, donde sus familias serán el núcleo de los valores, y todos serán los protagonistas de una nueva Colombia llena de oportunidades.
Pero Abelardo no solo se ha llevado los corazones. La mano en la frente y el “Firme por la Patria” son sin duda alguna la muestra de respaldo de los millones de votantes que creen en un país diferente. Y el ejemplo en casa se contagió. Hoy son papás, mamás e hijos, todos unidos, listos para ser parte de la manada del Tigre.
Desde el movimiento ciudadano Defensores de la Patria, nos llena de ilusión ver a los estudiantes asomados a las ventanas con rostros sonrientes y ojos con brillo de esperanza, porque el candidato más opcionado para llegar a la presidencia está cerca de ellos.
Esta publicación, realizada por Semana, es solo otro de los escenarios donde los más jóvenes se suman al fervor del pueblo colombiano.
Pero más allá de la alegría que se contagia, está la enorme responsabilidad política y social con la infancia. Por ello, De La Espriella ha sido enfático en que la verdadera transformación de la patria comienza por garantizar un entorno seguro, con educación de calidad y libre de violencia para todos los niños y niñas del territorio nacional.
Abelardo lo ha dicho previamente: un país que no cuida ni respeta a su niñez está condenado al fracaso. Frente a esto, él y su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo han ratificado su compromiso de trabajar incansablemente por la niñez y las familias, y combatir con toda la fuerza de la ley a quienes pretendan vulnerar los derechos de los menores.
Esa ilusión que se irradia en la niñez es el combustible necesario para encender el motor que nos llevará a tener a la dupla De La Espriella-Restrepo en la Casa de Nariño. Desde el movimiento seguimos consolidando los planes de gobierno, donde los niños serán el centro de la agenda pública y el Estado el máximo garante de su desarrollo y bienestar.
Juntos velaremos por sus derechos, por mejorar sus condiciones de vida, por una educación basada en valores, por su acceso a la salud y al deporte, y sobre todo por garantizar que nadie sea víctima de ningún tipo de delito ni atrocidad. Como lo dijo Ana Lucía semanas atrás: ¡Ni uno más!
En esta segunda vuelta ganan los niños, gana Colombia.
