La renuncia de Gustavo Negrete Bonilla a su curul en la Asamblea de Córdoba desató una intensa batalla jurídica por su reemplazo dentro del Nuevo Liberalismo. Aunque Juan Gabriel García Ortega reclama el escaño por haber sido el segundo en la lista de 2023, su aspiración se desmorona ante las pruebas de su desvinculación oficial del partido. Registros internos confirman que García renunció a la colectividad en diciembre de 2025 para saltar a Cambio Radical, partido por el cual compitió como «relleno» en la lista a la Cámara de Representantes en las pasadas elecciones de marzo de 2026.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) intervino en la polémica aclarando que las curules pertenecen a las organizaciones políticas y no a los individuos. Según el tribunal, para ocupar una vacante es requisito indispensable mantener la militancia vigente al momento de producirse la ausencia del titular. Al haber militado y participado recientemente en otra colectividad, García Ortega perdió su vocación de llamado, lo que deja el camino libre para que Lina Marcela Jiménez, tercera en la votación original, asuma la dignidad departamental.
Por su parte, el saliente diputado Negrete Bonilla no solo dejó su cargo, sino que también oficializó su salida del ‘galanismo’ para unirse a las filas del Partido en Marcha, de corte progresista. Mientras García Ortega insiste en agotar recursos legales alegando acuerdos verbales de alternancia, la normativa electoral y los estatutos del Nuevo Liberalismo blindan la llegada de la cuota femenina a la Duma, cerrando así uno de los capítulos de transfuguismo y disputas de poder más comentados de la política cordobesa este año.
