“Alguien, por favor, despíertame y dime que todo esto es solo un terrible sueño”. Así comienza el segundo y más crudo mensaje que María de Miguel ha hecho público desde la muerte de su marido, el delantero del CD Tenerife Jesús de Miguel Alameda. En un texto que ha conmocionado a miles de personas, la viuda expresa un dolor que parece no tener fondo y dirige una acusación directa al portero del FC Andorra, Jesús Owono.
“No puedo perdonar a Owono. Creo que lo hizo deliberadamente. ¿Era mi marido el balón que vino a jugar?”, escribe. Las palabras, publicadas en redes sociales, rompen con la contención habitual en estos casos y ponen voz a una rabia y un desconsuelo que María no oculta. “Cada minuto pienso que va a entrar por la puerta, que me va a abrazar como siempre y me va a llamar con los nombres cariñosos que usaba. ¿Esto significa que no voy a volver a ver a mi marido? No puedo creer que me haya pasado esto”.
El mensaje se vuelve aún más doloroso cuando habla de su hija. “Nuestra hija, Carla Jesús de Miguel, acaba de celebrar su primer cumpleaños y sigue esperando a su papá. ¿Por qué la has dejado tan pronto? ¿Por qué has dejado a nuestra niña inocente crecer sin el amor, el calor y el abrazo de su padre con solo un año?”. María describe a Jesús como su “primer amor”, “su primer todo”, el hombre con el que creció y con el que soñaba envejecer. “Me has arrebatado el amor de mi vida. ¿Estás feliz ahora?”, pregunta directamente a Owono.
Según medios españoles, María y la pequeña Carla se encontraban en la grada del Heliodoro Rodríguez López cuando se produjo el choque. Desde las butacas vieron cómo el delantero caía al césped y cómo los médicos entraban corriendo.
El fatal incidente ocurrió el 2 de noviembre, en el minuto 97 del partido entre el Tenerife y el Andorra, con el marcador 2-2. Owono salió de su área hasta casi el centro del campo y, en el salto, su rodilla impactó con fuerza en el pecho de de Miguel. El jugador sufrió una parada cardiorrespiratoria, fue reanimado en la ambulancia e ingresado en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Falleció a las 8:00 horas del día siguiente tras un empeoramiento neurológico. Owono fue expulsado con tarjeta roja directa y el partido se suspendió.
Mientras la viuda pide justicia y no perdona, Owono ha roto su silencio con un comunicado: “Estos son los días más difíciles de mi vida… Siento un dolor enorme por la pérdida de Jesús. Pienso en él, en su familia y en todas las personas que lo querían”. La investigación policial por posible homicidio imprudente sigue abierta, aunque las autoridades han señalado que es “muy difícil” que derive en responsabilidades penales, al tratarse de una acción producida durante el juego. El informe preliminar de la autopsia habla de un “traumatismo torácico de carácter accidental”.
Jesús de Miguel tenía 30 años. Había llegado al fútbol profesional relativamente tarde, tras años de esfuerzo en categorías inferiores, y se había convertido en una pieza clave del Tenerife. Dejaba esposa e hija de un año. Su cuerpo fue trasladado a Navahermosa (Toledo), el pueblo de sus padres, donde se ha celebrado el funeral y se decretó luto oficial.
Mientras el fútbol guarda minutos de silencio y los clubes expresan condolencias, María de Miguel sigue sin poder aceptar la realidad. “No quiero una vida de recuerdos. Solo te quiero de vuelta”, escribe. Y termina pidiendo, una vez más, que alguien la despierte de la pesadilla en la que se ha convertido su vida.
«Este artículo contó con la asistencia de IA para la recopilación de datos y estructuración de párrafos, bajo estricta revisión y edición editorial de un periodista»
