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Opinión

Orlando Benítez, inicia la recta final de su mandato abrazando las manos de la paz

 

“La guerra en general es el contexto de mayor violación de los derechos humanos” Ricardo Pérez Manrique, presidente de la Corte IDH.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

El pasado 21 de septiembre, mientras las campañas políticas consumían los espacios de medios y redes sociales, en la puerta de entrada a Valencia, en el sur de Córdoba, donde la violencia dejó viudas, huérfanos y pinto de horror la historia de sus habitantes, en medio de la celebración del “Día Internacional de la Paz”, el gobernador de Córdoba, Orlando Benítez, inicio la recta final de su mandato abrazando las manos de la paz.

A pocos kilómetros del sitio donde fue asesinado su padre, Orlando Benítez Palencia, el mandatario departamental, abrazó las manos de la paz, representada en el monumento “La Paz en Nuestras Manos”, que prende recordar la memoria de más de 300 mil víctimas que deja la violencia en Córdoba.

La fuerza de ese acto simbólico abre un capítulo de esperanza en la nueva historia de Córdoba que se empezó a escribir en el 2020 con la llegada a la gobernación de un hijo del sur de Córdoba, víctima del conflicto, comprometido y jugado con la paz.

En Colombia los acuerdos de paz han caminado al ritmo paquidérmico impuesto por las fuerzas políticas que históricamente se oponen al proceso. El gobierno de Gustavo Petro está acelerando a un ritmo frenético el camión pesado de la paz por un camino tortuoso y lleno de obstáculos. Ya sabemos que es difícil cambiarle el chip a un país violento.

En medio de los nubarrones que opacan el clima de la paz, tiene un enorme valor simbólico el acto donde el gobernador, Orlando Benítez, develó el monumento “La Paz en Nuestras Manos”. El hecho es más que un placebo, porque envía un mensaje a esos territorios convulsionados por un hecho deleznable que ocupó el foco nacional de la opinión pública, cuando uno militares con uniformes de las Farc hostigaron a la población civil en la vereda Bocas del Manso, zona rural de Tierralta.

En Colombia hay muchos sectores, sobre todo los violentos, que demencialmente están haciendo todo lo contrario al libreto de la paz, que es una bandera de los colombianos, que no le pertenece a partido político o movimiento alguno.

“Hoy recordamos la memoria de más de 300 mil víctimas que ha dejado la violencia en nuestro departamento y en memorias de ellos, se erigió este monumento” La Paz en Nuestras Manos. Esta paz territorial que se construye con obras que generen equidad, bienestar y seguridad”, dijo en el evento, el gobernador, Orlando Benítez.

Es un hecho irrefutable, que el gobernador de Córdoba, Orlando Benítez, terminará su mandato unido al coro de dirigentes que claman la paz. Las formas, procedimientos y acciones seguramente serán diferentes y se orientarán, no necesariamente bajo los mismos principios, pero unidos al noble propósito de la paz.

El monumento “La Paz en Nuestras Manos”, marcó un punto de inflexión histórico en medio de toda esa vorágine de violencia que sometió al sur de Córdoba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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