Los constantes ladridos de un perro alertaron a sus dueños sobre una serpiente que había entrado a una casa en la zona rural de Tierralta, específicamente en el sector Parcelas del Tesoro. Los residentes encontraron al perro junto al reptil, al que identificaron como una mapaná, después de escuchar un fuerte chillido.
Aunque intentaron ayudar al perro, este falleció pocos minutos después, presumiblemente debido a la mordedura y el veneno de la serpiente. El reptil también suponía un peligro para los habitantes de la casa, por lo que fue eliminado por ellos. Este incidente generó preocupación por la presencia de serpientes en áreas habitadas y cercanas a zonas vegetadas.
