Un nuevo escándalo de presunto constreñimiento electoral sacude la campaña presidencial en Colombia. El periodista Gonzalo Guillén denunció que el grupo empresarial Keralty, casa matriz de la EPS Sanitas, reunió a empleados no sindicalizados en un hotel de Bogotá para exigirles conseguir cinco votos a favor del candidato Abelardo De La Espriella. La acusación provocó la reacción inmediata del presidente Gustavo Petro, quien a través de la red social X exigió que se proceda judicialmente si la firma extranjera está cometiendo crímenes electorales, lo que profundiza las tensiones previas entre el Gobierno y el conglomerado de salud.
Por su parte, Keralty negó categóricamente los señalamientos, calificándolos de mentira y calumnia. Aunque la empresa admitió haber realizado un evento con más de 1.500 colaboradores, aseguró que el encuentro se enfocó en promover la democracia y el voto libre, sin mencionar a ningún candidato ni distribuir la publicidad compartida en redes. A pesar del desmentido, la polémica crece en la opinión pública debido a que la campaña de De La Espriella ya enfrentaba cuestionamientos previos por presiones logísticas y movilizaciones organizadas en otras regiones del país, como Valledupar.
