A través de su cuenta en X, el presidente Gustavo Petro volvió a encender el debate sobre la reforma a la salud en Colombia. En una reciente publicación, el mandatario denunció lo que considera una acumulación desmedida de riqueza por parte de un sector de la red privada, a expensas de la calidad en la atención de los ciudadanos.
Las cifras de la controversia
El jefe de Estado presentó datos comparativos sobre las utilidades de un grupo selecto de prestadores de salud, señalando un crecimiento exponencial en sus ganancias en los últimos cuatro años:
2021: 150 clínicas privadas generaron utilidades por 4,2 billones de pesos.
2025: Esa cifra ascendió a 7,2 billones de pesos.
Según el mandatario, esta «inmensa fortuna» no es producto de la eficiencia empresarial, sino de un desvío de recursos públicos (erario) hacia manos privadas.
El modelo del «ahorro» a costa del paciente
La crítica de Petro no se limitó a los números. El presidente explicó la mecánica detrás de estas utilidades, asegurando que el sistema actual incentiva la reducción de costos operativos de manera agresiva.
»Se obtiene al bajar los costos de las atenciones a los pacientes, minimizan al máximo sus tratamientos y suben los costos que serán utilidades para el dueño de la clínica», afirmó tajantemente en su publicación.
El mensaje del presidente también llevó un fuerte componente político. Petro responsabilizó directamente al Senado de la República por el estancamiento de su propuesta de reforma, sugiriendo que el mantenimiento del status quo solo beneficia a los propietarios de estas instituciones.
Para el Gobierno, estas cifras son la prueba reina de que el sistema actual prioriza el lucro sobre el derecho fundamental a la salud, una tesis que sigue siendo el eje central de su agenda legislativa y que promete seguir tensionando la relación con los sectores gremiales y el Congreso.
