Tras su llegada al barrio Caracolí, en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá el expresidente Gustavo Petro calificó el caso de Donovan Balanta Paz como un «crimen racial» y un «asesinato de la fuerza pública», exigiendo que la Fiscalía General de la Nación «debe investigarlo de inmediato». Desde el sitio exacto de los hechos, Petro señaló que «hay dos cámaras de la policía de Bogotá que debió grabar todos los hechos» y cuestionó la actuación de los uniformados.
De acuerdo con la denuncia pública difundida por el exmandatario, la situación se originó a partir de «una frase racista lanzada contra la esposa del propietario de la casa por un agente de la policía de Soacha». Posteriormente, «cerca de 20 policías de Soacha se aglutinan allí y expresan palabras soeces contra los vecinos», mientras procedían a la captura de un joven.
El relato detalla que durante el operativo a Donovan Balanta «lo hacen subir arrastrado por una calle/loma» y que «durante el recorrido le aplican ‘Taser’ hasta que muere». Ante este panorama, Petro advirtió que el joven «fue asesinado por funcionarios públicos solo por ser de piel oscura», convirtiendo a su familia y a su comunidad en «víctimas del Estado».
Asimismo, la comunidad le expuso que en ese mismo punto ya han sido asesinados cuarenta jóvenes y le agradecieron por los programas sociales implementados en el pasado que actualmente se encuentran suspendidos.
Finalmente, el exmandatario hizo un llamado directo a las organizaciones juveniles: «Solicito a las organizaciones juveniles organizar una gran marcha de negritudes en Bogotá, para el respeto de las minorías étnicas con y a la juventud en general en el país». Cerró su pronunciamiento con un interrogante sobre la institución armada: «¿Quién velará por construir una policía respetuosa de los derechos humanos en este momento?».
