La iniciativa, que opera en la capital del país, hace parte de una red de atención del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) con servicios especializados para enfermedades crónicas y cuidados paliativos, a través de una Institución Prestadora de Salud (IPS).
“Ofrecemos un servicio integral a nuestros pacientes, una atención de calidad, segura, oportuna y pertinente. Aquí no importa si la persona ha cometido errores. No juzgamos ni señalamos a nadie», afirmó Luis Fernando Navarro, gerente de la IPS, al destacar que el objetivo es garantizar una atención centrada en la dignidad humana y en el bienestar de los pacientes durante sus procesos de recuperación.
Cerca de 1.000 personas privadas de la libertad se han beneficiado de este plan que ya cumple tres años y que constituye un avance en la estrategia del Gobierno nacional para humanizar y dignificar el sistema penitenciario y carcelario del país.
Por su parte, Luz Dary Estupiñán, subdirectora de Atención en Salud del Inpec, destacó que el propósito es ampliar este modelo a otras regiones del país.
“Ya la tenemos en la regional Occidental y la estamos implementando en la regional Norte. Seguimos con ese empeño», indicó la funcionaria.
Agregó que la estrategia hace parte del compromiso del Gobierno del Cambio con la implementación del documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes 4157), orientado a fortalecer la humanización del sistema penitenciario mediante mejores condiciones de infraestructura, acceso oportuno a servicios médicos y atención integral para las personas privadas de la libertad.
La IPS cuenta con una sede de 1.000 metros cuadrados, 25 camas hospitalarias, vigilancia permanente, transporte asistencial, laboratorio clínico, servicio farmacéutico propio y un equipo multidisciplinario conformado por médicos generales y especialistas, personal de enfermería, fisioterapeutas y terapeutas.
Esta infraestructura permite brindar atención integral a pacientes con enfermedades crónicas, así como a quienes requieren cuidados paliativos en la etapa final de su vida, mediante un entorno que prioriza la seguridad y la calidad del servicio.
El modelo nació de una articulación entre el Inpec y la IPS para ofrecer atención exclusiva a personas privadas de la libertad que requieren tratamientos de alta complejidad.
Actualmente, esta institución hace parte de una red especializada que también integra un pabellón del Hospital Fundación San Carlos, unidad externa de salud mental y la Unidad de Extensión Temporal de la cárcel La Picota, fortaleciendo la cobertura de los servicios de salud para esta población.
