Una inusual protesta se registró en las inmediaciones de la Casa de Nariño, en Bogotá, cuando un grupo de miembros activos de la fuerza pública se encadenó frente a la sede del Ejecutivo con elementos de dotación para exigir una audiencia directa y atención a reclamos laborales y prestacionales. La manifestación, que se prolongó por varias horas bajo la atenta vigilancia de unidades de seguridad para evitar alteraciones del orden, puso a prueba los límites normativos y disciplinarios que restringen la huelga en la institución policial.
Fuentes cercanas al Ejecutivo señalaron que los manifestantes buscaban interlocución para exponer presuntas fallas en el sistema de bienestar y garantías de defensa jurídica ante procesos disciplinarios. Ante la falta de canales formales y el temor a represalias internas, los uniformados recurrieron a esta táctica simbólica de esposarse entre sí en busca de visibilidad mediática, reabriendo el debate jurídico y político sobre el derecho a la protesta en la fuerza pública y evidenciando un malestar estructural que requiere atención por parte del Ministerio de Defensa.
