Los administradores de la joyería Mazal emitieron un pronunciamiento público tras el millonario asalto perpetrado el pasado 21 de septiembre en su local del centro de Montería, donde delincuentes disfrazados de vigilantes hurtaron la mercancía de oro exhibida. A través de un mensaje difundido en plataformas digitales, los dueños admitieron el duro impacto emocional y económico de la pérdida, reconociendo que se trata de una circunstancia que los obliga a detenerse temporalmente para evaluar los pasos a seguir.
Pese a la magnitud del robo, la gerencia destacó que lo material no borra los años de esfuerzo institucional, afirmando que los delincuentes no pudieron arrebatarles «nuestra gente, nuestros sueños y el cariño de quienes han creído en Mazal».
En el mismo comunicado, la empresa confirmó la clausura de sus operaciones en Planeta Rica y ratificó su compromiso de permanencia en la capital cordobesa bajo el lema de que «Montería sigue de pie». Mientras tanto, las autoridades policiales mantienen abiertas las pesquisas para identificar y capturar a los responsables del hurto.
