Por: Erasmo Zuleta
Gobernador del departamento de Córdoba
Esta semana el país conoció los resultados del estado de inseguridad alimentaria en Colombia durante el año 2025, medida con la escala FIES (Food Insecurity Experience Scale) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esta escala permite medir las dificultades de acceso a los alimentos debidas a razones económicas, pasando desde solo preocuparse acerca de la capacidad para obtener alimentos hasta pasar hambre.
Los resultados a nivel nacional fueron alentadores. Entre 2024 y 2025, el número de personas con inseguridad alimentaria moderada o grave en Colombia pasó de 14.4 millones a 12 millones, y el número de personas con inseguridad alimentaria grave pasó de 2.7 millones a 1.9 millones.
El departamento de Córdoba fue uno de los departamentos que disminuyó en mayor proporción tanto la inseguridad alimentaria moderada o grave como la grave, pasando la primera del 47.6 % de los hogares al 40.2 % y la segunda, del 9.4 % de los hogares al 5.9 %. En personas, esto significa que 121 mil personas del departamento ya no padecen inseguridad alimentaria moderada o grave y 46 mil personas ya no padecen inseguridad alimentaria grave; es decir, ya no pasan hambre.
Para la mayoría de los lectores que tienen la posibilidad de leerme a través de dispositivos electrónicos o en medio físico, no pasar hambre puede ser la norma, pero no es la realidad aún para miles de colombianos. Y esta dura realidad es la que se puede transformar desde el servicio público con programas y proyectos que promuevan, junto con el sector privado, la generación de empleos que permitan al país generar riqueza y a las personas vivir con dignidad.
Estos resultados departamentales son la cara humana de los resultados económicos que se lograron en 2025. Por ejemplo, cuando se indicó que la tasa de desempleo departamental había disminuido a 10.5 % desde 10.9 % en 2024, esto significó que el número de desempleados cayó en 106 mil personas, un número muy similar a la caída en las personas que sufrieron inseguridad alimentaria moderada o grave.
Y hay algo que me parece muy importante resaltar. Entre 2023 y 2025, el número de empleos del sector público disminuyó en 4.1 mil personas, y los sectores que más han jalonado la generación de empleo en ese periodo fueron el sector agropecuario (+33.7 mil), el sector de alojamiento (+8.9 mil) y los sectores transporte y construcción (+7.3 mil cada uno). Esto significa que, en Córdoba, cada vez más es el sector privado quien promueve su crecimiento y bienestar a través de la vinculación de personal y no necesariamente el Estado, lo que históricamente ha implicado, en diferentes latitudes, mayores eficiencias.
Esto demuestra que las políticas públicas departamentales que multiplican la generación de ingresos por parte del sector privado son fundamentales. Estas incluyen la provisión de servicios y bienes públicos y la promoción del departamento como un lugar amable para los inversionistas, donde los ciudadanos no solo quieran visitarlo, sino que quieran vivir, hacer deporte, estudiar y producir.
Los éxitos económicos del departamento de Córdoba tienen rostro y son una prueba de que Córdoba lo tiene todo.
